Un nuevo estudio de la prestigiosa Clínica Mayo determinó la edad en que comienza el Alzheimer, enfermedad que hasta la fecha no tiene cura y cuyo rango de edad en que se inicia es mucho antes de los síntomas: hacia finales de los 50 años.
La enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia, implica cambios anómalos en proteínas como la amiloide y la tau que pueden comenzar años antes de los síntomas (generalmente posterior a los 65 años), lo cual se asocia con el deterioro cognitivo.
En ese contexto, investigadores del centro de salud indicaron en el estudio publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, cuándo tienden a producirse estos cambios a lo largo de la vida.
Edad en que comienza la enfermedad de Alzheimer
Utilizando datos de 2.082 participantes del estudio de larga duración sobre el envejecimiento, los investigadores analizaron una amplia gama de medidas —incluyendo biomarcadores en sangre, neuroimagen cerebral y rendimiento cognitivo— para identificar cuándo comienzan a acelerarse los cambios relacionados con el Alzheimer.
“Este estudio poblacional proporciona una visión integrada de los patrones relacionados con la edad en múltiples biomarcadores del Alzheimer medidos en sangre y también en imagen, además de la cognición”, afirma Mingzhao Hu, profesor adjunto en el Departamento de Ciencias Cuantitativas de la Salud de Clínica Mayo y primer autor del estudio.
En concreto: “Al estimar las edades en las que los cambios en los marcadores de salud se hacen más evidentes, los resultados muestran que muchos de estos cambios tienden a producirse desde finales de los 50 hasta principios de los 70 años“, explica el experto.
Si bien el rango de edad es un tanto alarmante, puede beneficiar la prevención de la enfermedad o su tratamiento temprano.
“A medida que la investigación sobre el Alzheimer se orienta hacia la prevención y el tratamiento precoz, los biomarcadores en sangre desempeñarán un papel central a la hora de identificar qué personas son las más adecuadas para estas terapias”, afirma Jonathan Graff-Radford, jefe de Neurología Conductual en Clínica Mayo.
“Saber cuándo empiezan a cambiar estos biomarcadores, y cuándo se relacionan con el deterioro cognitivo, nos ayuda a señalar las edades en las que el cribado preventivo podría tener el mayor impacto” complementa.
Biomarcadores
Los investigadores observaron que muchos biomarcadores relacionados con el Alzheimer muestran que los cambios comienzan a acelerarse en edades específicas.
En específico, se observó un descenso medible del rendimiento cognitivo a partir de finales de los 50 años, seguido de una acumulación más rápida de amiloide en el cerebro en personas a principios de los 60 años —lo que apunta a una ventana en torno a los 60 años en la que los cambios cognitivos y de amiloide se hacen más pronunciados.
La acumulación de proteínas beta-amiloide que se agrupan formando placas en el cerebro es una de las principales características de la enfermedad.
El estudio también determinó que, entre finales de los 60 y principios de los 70, los biomarcadores de patología tau y neurodegeneración muestran incrementos más pronunciados.
Varios marcadores en sangre —incluidos niveles plasmáticos de GFAP, NfL y p-tau — presentan cambios más marcados alrededor de los 68 a 72 años, junto con una atrofia cerebral más evidente, especialmente en regiones relacionadas con la memoria.
Además, en la investigación se identificaron dos ventanas generales, alrededor de los 60 años: cambios cognitivos y amiloide, y entre finales de los 60 y principios de los 70: cambios sanguíneos y neurodegenerativos, lo que pone de relieve estos periodos de transición clave en el proceso de envejecimiento.
Ayuda para una detección más temprana
De esta manera, comprender la cronología de la progresión de la enfermedad de Alzheimer podría ser fundamental para una detección y prevención más tempranas.
Los investigadores señalan que los hallazgos ofrecen una orientación para futuras investigaciones, incluida la evaluación de si estos “puntos de inflexión” pueden predecir el deterioro cognitivo, la confirmación de los resultados en poblaciones más diversas y el seguimiento de individuos a lo largo del tiempo para comprender mejor la progresión de la enfermedad.
Los resultados del estudio también refuerzan el creciente papel de los análisis de sangre en la investigación y la atención del Alzheimer.
Estas pruebas mostraron patrones similares a los de la neuroimagen, lo que sugiere que podrían utilizarse para monitorizar cambios relacionados con la enfermedad a lo largo del tiempo, además de identificar a personas con mayor riesgo.
Referencia:
Mingzhao Hu, y otros expertos. Breakpoints in Alzheimer’s disease biomarkers and cognition across the aging spectrum: The Mayo Clinic Study of Aging. Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association. Abril 2026. https://alz-journals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/alz.71227.