Un oído que repentinamente deja de escuchar bien, una ronquera que parece no tener fin o una pequeña llaga en la lengua pueden parecer problemas menores.
Sin embargo, los otorrinolaringólogos advierten que algunos síntomas relacionados con los oídos, la nariz y la garganta requieren más atención de la que solemos darles.
Aunque muchas de estas molestias tienen explicaciones benignas, otras pueden advertir problemas que necesitan tratamiento rápido. Tres especialistas consultados por TIME explicaron cuáles son las señales que no deberíamos dejar pasar.
1. Perder repentinamente la audición de un oído
Sentir de un momento a otro que escuchas mucho menos por un oído requiere atención médica inmediata. Aunque podría confundirse con la sensación de tener el oído tapado, también puede tratarse de una pérdida auditiva neurosensorial repentina, que afecta el oído interno.
Un ejemplo de esto es lo que le ocurrió la periodista Carolina Gutiérrez hace casi una década, cuando despertó con un oído tapado una mañana, esperó unos días hasta que acudió a un especialista.
Luego de una serie de exámenes y medicamentos le diagnosticó “sordera súbita irreversible”. “Perdí el oído derecho, no escucho”, dijo la exClub de los Tigritos.
El otorrinolaringólogo Ryan Salvador explica que hay medicamentos que pueden ayudar en estos casos, pero recalca que mientras antes comience el tratamiento, mejor. Por eso, recomienda consultar inmediatamente, incluso si la sensación apareció, por ejemplo, después de un resfriado.
2. Un bulto en el cuello que no duele
Que un bulto no provoque dolor no significa que sea inofensivo. Puede corresponder a un ganglio inflamado, un nódulo tiroideo o un problema en una glándula salival, pero algunos también pueden relacionarse con cáncer.
Los especialistas recomiendan consultar cuando aparece sin una explicación evidente o permanece durante más de dos semanas.
3. Un dolor de garganta que empeora
Un dolor de garganta común debería mejorar. La alerta aparece cuando aumenta progresivamente y se acompaña de dificultades para tragar, abrir la boca o hablar normalmente.
Estos síntomas pueden advertir un absceso alrededor de una amígdala. “Estos pueden ser potencialmente mortales”, aseguró Salvador. Si la inflamación dificulta respirar, requiere atención de emergencia.
4. Dejar de respirar mientras duermes
No solo hay que prestar atención a los ronquidos. Si una persona deja de respirar durante algunos segundos, luego jadea y vuelve a respirar mientras duerme, podría presentar apnea obstructiva del sueño.
La somnolencia excesiva durante el día también constituye una señal de alerta. Un estudio del sueño puede determinar si existe apnea y orientar su tratamiento.
5. Hinchazón alrededor del ojo durante una sinusitis
Una infección de los senos paranasales, conjunto de cavidades o espacios llenos de aire situados en los huesos de la cara y del cráneo que rodean la cavidad nasal, puede provocar presión alrededor de los ojos, pero una hinchazón, especialmente acompañada de enrojecimiento o cambios en la visión, requiere una consulta urgente.
En casos poco frecuentes, la infección puede extenderse hacia los tejidos cercanos al ojo. Si aparece visión doble o dificultad para moverlo, se debe buscar atención de emergencia.
6. Hinchazón bajo la mandíbula al comer
Si aparece un bulto doloroso bajo la mandíbula mientras comes, desaparece y vuelve durante otra comida, podría existir una obstrucción de una glándula salival.
Una piedra puede impedir que la saliva drene correctamente y provocar la hinchazón. Si el problema se repite, los especialistas recomiendan evaluarlo.
7. Una ronquera que no desaparece
Un resfriado o hablar demasiado pueden cambiar temporalmente la voz. Sin embargo, si la ronquera permanece durante cuatro semanas, conviene acudir a un otorrinolaringólogo.
Puede deberse a irritación o lesiones benignas, pero también existen causas más importantes que requieren examinar las cuerdas vocales.
8. Dentaduras postizas que repentinamente molestan
Si una prótesis dental que antes calzaba bien comienza a rozar constantemente una zona, no siempre basta con ajustarla.
Los especialistas aconsejan revisar el tejido que se encuentra debajo, especialmente cuando existe una herida que no sana después de dos semanas, ya que un crecimiento en la boca también puede modificar el ajuste de la prótesis.
9. Una hemorragia nasal que no se detiene
Ante un sangrado nasal, Salvador recomienda inclinarse hacia adelante y presionar constantemente la parte blanda de la nariz durante 15 minutos.
Si el sangrado es abundante, no se detiene o provoca debilidad o mareos, hay que acudir a urgencias. También conviene consultar cuando las hemorragias se repiten frecuentemente, sobre todo si siempre ocurren en el mismo lado.
10. Dolor de oído aunque el oído parezca normal
No todo dolor de oído corresponde a una infección. A veces, el origen está en otra zona, como la articulación de la mandíbula o, con menor frecuencia, la garganta o la base de la lengua.
Si el dolor persiste pese a que el examen del oído no muestra problemas, especialmente si también cuesta tragar o existe un bulto en el cuello, los especialistas recomiendan buscar otras posibles causas.
11. Una sola fosa nasal permanece bloqueada
Los resfriados y las alergias suelen afectar la nariz completa. Por eso, una obstrucción persistente exclusivamente de un lado merece atención.
Puede explicarse por un tabique desviado, pero también por algún crecimiento dentro de la nariz o los senos paranasales. La presencia repetida de sangrado en ese mismo lado aumenta la necesidad de consultar.
12. Una llaga en la lengua que no sana
Las pequeñas heridas de la boca suelen desaparecer en una o dos semanas. Si una llaga permanece, crece o duele cada vez más, especialmente si se encuentra en un costado de la lengua, requiere evaluación médica.
El otorrinolaringólogo Arnbjorn Toset enfatiza la importancia de consultar tempranamente: “Prefiero ver a alguien desde el principio en el proceso en el que pueda detectar algo que sea posiblemente benigno o un tipo temprano de cáncer”, señaló a TIME.
En estos casos, el paso del tiempo importa. La recomendación de los especialistas no implica que cada uno de estos síntomas esconda una enfermedad grave, sino que no conviene normalizarlos o esperar indefinidamente a que desaparezcan por sí solos.