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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La ciencia confirma que no hay cura para la resaca, pero sí estrategias para aliviar sus síntomas. Beber agua antes y después, consumir comidas grasas o proteínas antes de ingerir alcohol, y mantener una buena hidratación con líquidos que contengan electrolitos son recomendaciones clave. El cuerpo puede tardar hasta 19 horas en eliminar por completo el alcohol, y la alimentación rica en zinc y vitamina B3 podría ayudar a reducir la intensidad de la resaca.

Cabeza pesada, sed insaciable, el estómago dando vueltas y la firme promesa de “nunca más”. Se trata de la indeseable resaca, o caña, como se le dice en Chile; para la cual, lamentablemente, no existe secreto ni cura, según dice la ciencia y los expertos.

Sin embargo, con la semana de Fiestas Patrias encima —y el infaltable terremoto de por medio—, sí existen ciertas formas de amortiguarla para evitar tantas molestias al día siguiente. Los secretos para disminuir sus síntomas van desde acciones antes de la fiesta como después de la celebración, ya que sus efectos pueden durar hasta 18 horas después del último vaso.

¿Por qué no hay una cura mágica para la caña?

“No existen alimentos milagrosos para eliminar el alcohol. El hígado hará esta tarea de una forma estándar, sin importar lo que uno coma”, explicó a BioBioChile la Paulina San Miguel, médico de Clínica RedSalud Vitacura. Es decir, por más que comas paltas, tomes café o hagas cualquier ritual casero, el hígado va a metabolizar el alcohol al ritmo que le corresponde, ni más rápido ni más lento.

Este proceso ocurre en dos pasos: una enzima llamada alcohol-deshidrogenasa transforma el alcohol en acetaldehído, una sustancia tóxica que en altas concentraciones provoca náuseas, sudoración y taquicardia; luego otra enzima lo convierte en acetato, ya inofensivo.

Lo que sí ayuda: hidratación y comida antes de beber

Si bien no hay cura para la caña, sí hay estrategias para aliviar los síntomas y, sobre todo, prevenirlos. El alcohol es diurético, o sea que hace que el cuerpo pierda más agua de la que recibe: eso explica buena parte del dolor de cabeza, la fatiga y la sed del día después.

“Es muy importante que las personas mantengan una buena hidratación, mejor aún si es a través de algún líquido que contenga electrolitos o bien bebidas isotónicas”, recomienda San Miguel, ya que el alcohol también baja los niveles de sodio, potasio y magnesio en el cuerpo.

Comer antes de beber también marca la diferencia. “La comida grasosa o los alimentos altos en proteína retrasan la absorción de alcohol; por lo tanto, es una buena estrategia comer antes de tomar alcohol; puede ser carne, quesos, palta”, explica la especialista, aunque aclara que ese efecto solo sirve como prevención.

Otra investigadora del área, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, recomienda en un comunicado enviado a BioBioChile además frutas y verduras ricas en agua como tomate, pepino, pimientos o sandía antes de empezar a tomar, ya que se digieren lento y ayudan a mantenerse hidratado.

El día después: caldos, frutas y paciencia para la caña

Una vez que ya llegó la caña, lo más recomendable es reponer lo perdido. “Los caldos o consomés de pollo nos aportan proteína y contenido de sal; es un alimento de fácil digestión y liviano para cualquier síntoma gastrointestinal post-ingesta de alcohol”, detalla Camila Ponce, nutricionista de RedSalud.

A eso se suman las frutas frescas, que ayudan “a recuperar el agua, vitaminas y minerales”, y las bebidas isotónicas, que aportan ese “pool de electrolitos” que el cuerpo necesita recuperar.

A su vez, la académica de la UNAB agrega otras opciones útiles para la mañana siguiente: plátanos y sandía para reponer potasio, naranjas por su vitamina C, huevos con pan integral —que aportan cisteína, un aminoácido que ayuda a eliminar toxinas—, avena para estabilizar el azúcar en la sangre, y hasta espárragos, cuyas enzimas ayudarían a descomponer el alcohol y proteger el hígado.

Un factor no menor: según estimaciones citadas, el organismo puede tardar hasta 19 horas en eliminar completamente el alcohol tras el último trago, dependiendo de la edad, el peso, el sexo y la cantidad y calidad de lo consumido. En otras palabras, el tiempo sigue siendo el único “remedio” realmente efectivo.

¿Pero qué dice la ciencia sobre combatir la resaca?

Un estudio publicado en el 2020 en la revista científica Journal of Clinical Medicine, por el Grupo de Investigación sobre la Resaca de Alcohol, que este año cumplió una década trabajando en el tema, sostiene que ningún tratamiento había demostrado eficacia en ensayos clínicos independientes, doble ciego y controlados con placebo.

La alimentación, sin embargo, podría tener alguna relación con la magnitud de la resaca. El mismo trabajo recoge una investigación que encontró que las personas que consumían alimentos ricos en zinc y ácido nicotínico (vitamina B3) reportaban resacas menos intensas. No obstante, se trata de una asociación y no demuestra que consumir estos nutrientes después de beber permita eliminar o reducir la resaca.

Una revisión anterior sobre el fenómeno también plantea que algunos alimentos pueden contribuir a aliviar determinados síntomas. En particular, menciona que alimentos suaves y ricos en carbohidratos complejos, como tostadas o galletas, podrían ayudar frente a las molestias gastrointestinales y eventualmente a la sensación de debilidad asociada a una baja de glucosa.

El estudio también apunta a que la deshidratación puede contribuir a síntomas como sed, debilidad y mareos, por lo que consumir líquidos puede resultar útil durante la recuperación. Sin embargo, esto no significa que las bebidas con electrolitos sean una cura: la evidencia revisada no establece una relación clara entre las alteraciones de electrolitos y la intensidad de la resaca.

Beber con moderación, comer e hidratarse

Por otro lado, una investigación de la Universidad de Brown (Estados Unidos), de 1998, documentó que el tipo de trago también influye: bebidas con más “congéneres” —compuestos que le dan sabor, olor y color al alcohol, como el whisky, el coñac o el vino tinto— generan resacas más intensas que las bebidas destiladas más “puras”, como el vodka o el gin. Es decir, no solo importa cuánto se toma, sino qué se toma.

Al final, tanto la evidencia científica acumulada durante décadas como el sentido común apuntan hacia el mismo lugar: no hay atajos. Ni el café, ni la comida grasosa, ni menos seguir bebiendo, van a borrar los efectos de una noche de excesos.

Lo único que ha demostrado funcionar es beber con moderación, comer antes, hidratarse durante y después, y darle tiempo al cuerpo para hacer su trabajo.

Referencias

Swift, R., & Davidson, D. (1998). Alcohol hangover: mechanisms and mediators. Alcohol Health and Research World, 22(1), 54–60.

Verster, J. C., Arnoldy, L., Benson, S., Scholey, A., & Stock, A.-K. (2020). The Alcohol Hangover Research Group: Ten years of progress in research on the causes, consequences, and treatment of the alcohol hangover. Journal of Clinical Medicine, 9(11), E3670.