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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El gobierno de Trump redujo de 18 a 11 las enfermedades contra las que recomiendan vacunar a niños en EE.UU.. Esto preocupa a expertos por posibles repercusiones globales. En el país ya hay un aumento de casos de sarampión por la disminución en vacunación.

Hace algunos días, el gobierno de Donald Trump redujo de 18 a 11 las enfermedades contra las que recomiendan vacunar a niños y niñas en Estados Unidos. Esto ante los repetitivos dichos del mandatario por el supuesto aumento de los diagnósticos de autismo a raíz de las vacunas infantiles, lo cual expertos han reiterado que no tiene fundamento científico.

Ahora, los especialistas temen que esto pueda traer consecuencias globales e incluso afectar a nuestro país. El Dr. Jorge Ramírez Flores, académico del Programa de Salud Global de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, abordó esta situación en un comunicado de la casa de estudios.

El académico plantea que hay tres factores que indican que esta política adoptada en EE.UU. pueda llegar a Chile. La primera tiene que ver con la movilidad internacional y lo rápido que pueden expandirse las enfermedades infecciosas. “Las personas se mueven mucho, mucho más que antes, mucho más rápido”, señala.

Estos cambios, dice el experto, incluso pueden modificar el comportamiento epidemiológico de estas enfermedades, como aumentar los contagios de enfermedades que ya estaban controladas o la reaparición de otras que los sistemas de salud ya han superado.

En segundo lugar, Ramírez apunta a la tensión entre la libertad individual y el bien común, esto porque precisamente la política estadounidense busca empoderar a los padres sobre la vacunación de sus hijos, dejando a su criterio la decisión. “Hay algunas situaciones en que se requiere resguardar el bien del menor o de la menor por sobre la potestad que tendrían los padres de tomar la decisión”, sostiene.

“En la mayoría de los países, en este tema de la vacunación, se ha resuelto razonablemente en favor de las estrategias de salud pública”, añade.

Por último, se refiere a la influencia política y simbólica de Estados Unidos, una potencia mundial, sobre los países con menos recursos o capacidades técnicas para elaborar y organizar sus calendarios de vacunación, así como adquirir las vacunas e informar al público sobre su importancia. En estos contextos, podrían tomar al país como referencia.

Las vacunas infantiles no causan autismo

Pese a que Trump ha reiterado una supuesta asociación entre el autismo y las vacunas, diversos estudios han demostrado lo contrario y los expertos también han salido a advertir sobre estos dichos. Ramírez sostiene que “no existe ningún tipo de evidencia que apoye esa asociación”.

Ya añade: “hace muchísimo daño porque de manera muy fácil se destruye lo que se ha construido con el uso de muchos recursos por mucho tiempo”.

En este sentido, el experto llama a las instituciones a mantener una comunicación firme y coherente para informar a la población.

Los cambios que ha hecho Trump, de hecho, ya están teniendo efectos. Por ejemplo, en EE.UU. a lo que va del año hay 2.566 casos confirmados y 38 brotes de sarampión, según informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Además, la cobertura de la vacuna contra esta enfermedad viral, así como la de las paperas y la rubéola entre estudiantes de kínder, cayó desde un 95,2% en el periodo 2019-2020 hasta un 92,4% durante 2025-2026.

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Esto pese a que el país había declarado la eliminación del sarampión endémico en el año 2000 gracias a la vacunación masiva. “El sarampión es una enfermedad contagiosa que es una de las que más generan preocupación con estos cambios de calendarización y de dosis de vacuna”, advierte Ramírez.

En Chile, si bien el sarampión está controlado, se han reportado algunos casos importados este año. “El principal resguardo, en términos simples, que podría tomar un país como Chile es asegurar una adecuada tasa de vacunación y de cobertura de las vacunas en general y, en particular, de la vacuna asociada al sarampión”, concluye el experto.