El mayor estudio longitudinal sobre el desarrollo cerebral en adolescentes estadounidenses demostró que los que comienzan a consumir cannabis tienen un desarrollo más lento de las habilidades cognitivas y la memoria a medida que crecen.
La investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego, hizo seguimiento a más de 11 mil adolescentes y analizó la exposición de los jóvenes al tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo de la marihuana.
Natasha Wade, doctora en psiquiatría, profesora adjunta de la UC San Diego y autora principal del estudio, explica que “la adolescencia es una etapa crucial para el desarrollo cerebral, y lo que observamos es que los adolescentes que comienzan a consumir cannabis no mejoran al mismo ritmo que sus compañeros“.
“Estas diferencias pueden parecer insignificantes al principio, pero pueden acumularse y afectar el aprendizaje, la memoria y el funcionamiento diario“, agrega en un comunicado de la casa de estudios.
Adolescentes y el consumo de cannabis
Para la investigación, Wade y su equipo siguieron a 11.036 adolescentes desde los 9-10 años hasta los 16-17. Para ello, registraron su rendimiento cognitivo y su consumo de sustancias a lo largo de los años.
También combinaron estos datos con pruebas biológicas, como muestras de cabello, orina y saliva. Esto último para detectar la exposición a las drogas en breves periodos y varios meses.
Finalmente, encontraron que en habilidades como memoria, atención, lenguaje y velocidad de procesamiento, los que consumieron cannabis tenían un desarrollo más limitado con el tiempo.
De hecho, observaron que, en algunos casos, los que consumían tuvieron un desempeño igual o incluso superior a los que no consumían, cuando eran más jóvenes. Sin embargo, al comenzar a consumir cannabis, su progreso se estancó. En tanto, sus compañeros que se mantuvieron limpios continuaron mejorando sus habilidades.
Además, en un grupo más pequeño, los adolescentes que se habían expuesto al THC mostraron peor memoria con el tiempo. Por otro lado, los que presentaron evidencia de cannabidiol (CBD), otro compuesto del cannabis, no mostraron el mismo efecto.
Wade dice que “estos resultados apuntan al THC como un probable causante de los cambios que estamos observando. También ponen de manifiesto la complejidad de los productos de cannabis, especialmente porque algunos productos etiquetados como CBD pueden contener THC”.
Si bien las diferencias entre adolescentes consumidores y no consumidores fueron “modestas”, según el estudio, pueden ser importantes, especialmente porque el desarrollo del cerebro es más rápido en esas edades. Por lo tanto, el cannabis puede afectar a su rendimiento escolar y vida cotidiana.
“Retrasar el consumo de cannabis favorece el desarrollo cerebral saludable”, sugiere Wade. “A medida que el cannabis se vuelve más accesible, es importante que las familias y los adolescentes comprendan cómo puede afectar al cerebro en desarrollo”, añade.
Ahora, la doctora y su equipo continuarán haciendo seguimiento a los participantes hasta que lleguen a la adultez temprana, para comprender mejor los efectos de la marihuana a largo plazo.
Referencia:
Natasha E. Wade y otros autores. Longitudinal neurocognitive trajectories in a large cohort of youth who use cannabis: combining self-report and toxicology.Revista Nature Neuropsychopharmacology, 2026.