Aparatos electrónicos, como televisores, computadores, routers o consolas, forman parte de nuestra vida diaria y permanecen encendidos durante horas en casa, lo que significa un riesgo para nuestra salud a largo plazo.
Muchos desconocen que estos dispositivos, al igual que los sofás, las cortinas o los juguetes electrónicos, contienen retardantes de llama, unas sustancias químicas diseñadas para evitar incendios, pero que, con el calor y con el uso continuado, pueden liberarse al aire y acumularse en el polvo doméstico, y resultar tóxicas para nuestra salud.
Sumado a ello, evidencia científica advierte de que algunos de estos compuestos actúan como disruptores endocrinos, capaces de interferir con nuestras hormonas y de afectar especialmente a niños.
¿Por qué debemos apagar los aparatos electrónicos cuando no los usamos?
Por ello, siempre en nuestra casa, lo idóneo es ventilar, aspirar en lugar de barrer y apagar siempre los aparatos electrónicos cuando no se usan. Se trata de gestos sencillos que pueden reducir de forma significativa la exposición cotidiana a estos tóxicos invisibles en el hogar y que tanto pueden perjudicar a nuestra salud.
Así lo alerta Nicolás Olea en una entrevista con Europa Press, doctor y catedrático emérito en la Universidad de Granada, así como miembro del CIBER de Epidemiología y Salud Pública del Instituto de Salud Carlos III, y coordinador del Grupo Medioambiente y Endocrinología de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
Precisamente el experto habla de este tema en ’80 recomendaciones para evitar los tóxicos’ (Integral), un libro en el que insiste en que los dispositivos electrónicos y sus componentes —circuitos, plásticos técnicos, y transistores— presentan un alto riesgo de inflamabilidad.
Para reducir la posibilidad de incendio, la emisión de humos y de gases tóxicos en caso de sobrecalentamiento, los fabricantes incorporan a estos materiales compuestos químicos polibromados y organofosforados, conocidos como retardantes de llama.
“Por ley, todo lo eléctrico debe llevar estas sustancias químicas que evitan que ardan cuando se calienta, retardantes de llama o del fuego, que también los hay en textiles, pero sobre todo en la electrónica. Estos se evaporan con el calor cuando están los dispositivos electrónicos encendidos. No podemos condenar a nuestros niños a esta química”, destaca el científico e investigador en materia de tóxicos y disruptores endocrinos.
Cuidado con los disruptores endocrinos: ¿qué hacer?
Según relata el académico, además se trata de unos químicos que “también están presentes en la tapicería del salón, en los sillones, en las cortinas de las ventanas e incluso en la ropa del bebé”.
El problema, es que los retardantes de llama son disruptores endocrinos, unas sustancias químicas que interfieren con nuestras hormonas y que pueden alterar funciones clave del organismo como el crecimiento, el metabolismo, o incluso la reproducción.
“Por lo que ventila tu casa durante quince minutos, dos veces al día; y no barras, mejor aspira el polvo y sácalo fuera”, aconseja.
“Además, apaga todos tus aparatos electrónicos cuando no estén en uso, como el televisor, la consola, el computador, la impresora, el router, o incluso el módem, porque así disminuirás el tiempo en el que están encendidos, y disminuirán su temperatura y, por tanto, la posibilidad de que liberen retardantes de la llama añadidos a los circuitos electrónicos y al plástico”, complementa.
Igualmente, aconseja limpiar el polvo detrás de estos aparatos y asegurarnos de ventilar correctamente en aquellos lugares donde estén esos dispositivos, por si hubieran liberado retardantes de llama.
Por último, Nicolás Olea aconseja guardar los juguetes electrónicos de los niños en cajas cerradas y desconectar toda la electrónica que no esté en uso siempre.
“Toda la electrónica contribuye a compuestos y a retardantes de llama”, concluye.