A 8 años de la creación del Instituto de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal (Indespa) en Chile, y a cuatro del inicio de la actual administración de la entidad, hemos constatado con profunda frustración, que las promesas de transformación, descentralización y modernización para nuestro sector no han sido más que compromisos vacíos.

Hoy, la realidad de la pesca artesanal echa por tierra los discursos oficiales del actual gobierno por la inoperancia normativa y el abandono territorial de Indespa.

Es impresentable que, hasta ahora, el Indespa no haya sido capaz de destrabar ni publicar los reglamentos correspondientes a los Consejos Consultivos Regionales.

Esta omisión no es un simple retraso burocrático, es bloquear activamente la participación democrática de las regiones y de las mujeres en la toma de decisiones sobre los recursos que afectan directamente nuestro sustento.

Por otro lado, se hace patente la perpetuación de un modelo caduco de Subvenciones. Sumando ahora consultoras.

Apoyamos fuertemente la creación de este Instituto con la esperanza de dejar atrás el asistencialismo centralista. Sin embargo, el modelo de entrega de subvenciones y fondos concursables sigue siendo exactamente el mismo. No ha existido ningún cambio estructural, ninguna innovación en las bases y el acceso a los recursos sigue atrapado en la misma concursabilidad técnica y engorrosa de siempre.

A lo anterior, se suma el excesivo costo asociado a las rendiciones de los proyectos de los pescadores artesanales. Como contexto, en algunos programas los montos de inversión son de $300.000 por persona en beneficio directo, y el costo pagado a una consultora externa, equivale al 50% de la inversión, o sea, $150.000 por persona, siendo el mismo trabajo que realizan funcionarios del Indespa.

Para nosotras la descentralización del Indespa es solo un mito. A la fecha, la institución no ha logrado instalar oficinas en regiones críticas como Ñuble y La Araucanía, territorios que registran los índices de pobreza y vulnerabilidad más altos en el sector pesquero artesanal de nuestro país.

Dejar a estas regiones sin presencia institucional física es una muestra de abandono territorial inaceptable, que condena a hombres y mujeres de mar a una desconexión total.

Como presidenta de la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal, soy muy enfática en señalar que no podemos seguir avalando una conducción que paraliza el desarrollo de la pesca artesanal. Exigimos una reestructuración profunda y urgente en la dirección del Indespa. No queremos mendigar ayuda; exigimos que la institucionalidad que se creó para apoyarnos cumpla su rol y esté a la altura de nuestras necesidades.

Hacemos un llamado enérgico al Gobierno y a las autoridades sectoriales a intervenir de manera inmediata el Indespa. La pesca artesanal y no pueden seguir esperando los tiempos de una burocracia ineficiente que nos mantiene en el rezago.

Sara Garrido Cortez
Presidenta de la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal de Chile

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