Nuevamente queda de manifiesto un gobierno que, promoviendo la cultura de la muerte desconoce su responsabilidad de garantizar la vida, la salud y la atención digna.

El 2 de marzo se aprobó en general en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados el proyecto de ley que “Regula la interrupción voluntaria del embarazo en el plazo que indica” presentado por el ejecutivo. El mero nombre del proyecto levanta un gran cuestionamiento, ¿es realmente una decisión voluntaria?

Para el caso de Chile un estudio titulado “The epidemiology of abortion and its prevention in Chile’’ realizado por la Issues Law Med revela que en más del 85% de los casos son tres los factores principales por los cuales las mujeres buscan abortar: la coerción por parte de la pareja, padres o amistades; interferir con las propias expectativas de vida; y mantener oculto el embarazo por miedo o terror a la reacción de terceros.

Es decir, dos de los tres principales factores que llevan a las mujeres a tomar esta decisión comprometen su voluntad.

El artículo 1 del proyecto indica que “podrá interrumpirse el embarazo dentro de las primeras catorce semanas de gestación a petición de la mujer embarazada”, validando así poner fin a la vida de una persona que teniendo catorce semanas ya mueve sus extremidades y realiza gesticulación facial.

Nuevamente queda de manifiesto un gobierno que, promoviendo la cultura de la muerte desconoce su responsabilidad de garantizar la vida, la salud y la atención digna.

Así continúa en su artículo tercero, señalando que “el Estado implementará las medidas necesarias para garantizar el acceso en el más breve plazo a la prestación”, lo cual convierte al Estado de Chile en uno que promueve, impulsa y lo hace parecer inquieto buscando que las mujeres se realicen abortos.

Considerando los datos que entrega el estudio y entendiendo que de las 486 mujeres que buscaban o tenían la intención de realizarse un aborto, el 85% respondía a un estado de coerción, es entonces evidente que en la mayoría de los casos no existe una decisión voluntaria y libre, sino mujeres que se verán obligadas a realizar este proceso de interrumpir su embarazo. Y todo bajo el amparo indolente e ideológico del gobierno.

Joaquín Barrios
Presidente de ChileSiempre

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