Opinión
Viernes 05 octubre de 2018 | Publicado a las 08:58
El acontecimiento del No
Publicado por: Tu Voz
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Se cumplen 30 a√Īos del triunfo del ‚ÄúNo‚ÄĚ un hecho que cambia la realidad de todo el pa√≠s, porque es sabido que los resultados no fueron los esperados, la transici√≥n homogeneiz√≥ a los actores que estaban en contraposici√≥n, surgi√≥ el progresismo neoliberal encarnado en varios partidos de la Concertaci√≥n, que mediante pol√≠ticas desvinculadas de los movimientos sociales y apern√°ndose en cargos de poder se dedicaron a administrar el modelo que trajeron a Chile los monaguillos de Friedman. Durante d√©cadas utilizaron la confianza depositada en ellos para hundirse en las sillas de cuero que abundan en el congreso y los ministerios, cerrando los ojos a una realidad que a todas luces mostraba una abismal desigualdad, haci√©ndose los locos con lo que en los a√Īos 80 hab√≠a sido su bandera de lucha.

Pero nos parece injusto enlodar el proceso y el consiguiente triunfo del 5 de octubre de 1988 por quienes ubicados en una perspectiva temporal critican lo que tambi√©n nosotros partimos criticando o por quienes cuestionan lo revolucionario del momento y creen que la √ļnica forma era con m√°s violencia, como si el pueblo que dicen defender hubiera querido eso, como si no bastara con haber visto morir a tanta gente cercana, como si no fuera suficiente el miedo escalofriante de los √ļltimos 15 a√Īos. Es por ello que queremos enaltecer el proceso, alejarlo del falso eslogan de que recuperamos la democracia con papel y l√°piz y situarlo en lo revolucionario que fue y para ello es imperante entenderlo como un acontecimiento.

¬ŅQu√© significa que el ‚ÄúNo‚ÄĚ fue un acontecimiento? Lo entendemos mediante una concepci√≥n √©tica de las identidades basada en la b√ļsqueda de un significado auto-construido y no del sometimiento ontol√≥gico del significado del otro, el acontecimiento guarda una relaci√≥n constitutiva de la actividad creativa de la concretizaci√≥n mediante el levantamiento frente al poder de otro, es un ejercicio art√≠stico de una clase por sobre otra. Siguiendo a Deleuze, el acontecimiento como elemento singular de grupos humanos, significa que es una disrupci√≥n que escapa del orden causal del ejercicio del poder, es actuar en el juego de la visibilizaci√≥n y de lo invisible del poder. El acontecimiento es el quiebre de la unidad del instante y comienza un proceso de dispersi√≥n al sujeto en una multiplicidad de posiciones y significados posibles; por lo tanto, el acontecimiento en t√©rminos filos√≥ficos es la b√ļsqueda y concretizaci√≥n (parcial o total) de un nuevo significado que est√° por fuera de la racionalidad totalizante de la imposici√≥n del significado de un determinado sistema. Por ende, la pr√°ctica pol√≠tica del ‚ÄúNo‚ÄĚ fue la b√ļsqueda de un nuevo significado de nuestra identidad, por fuera del poder disciplinario de la dictadura y si bien, no es la concretizaci√≥n total, es la manifestaci√≥n de un acercamiento, de una alteridad de la neoliberalizaci√≥n de la conducta. Es importante entender que el razonamiento que desempe√Īamos va mucho m√°s all√° de la formalidad dispuesta por la legalidad de un plebiscito, va por el trasfondo pol√≠tico que existe detr√°s.

Es preciso identificar que la racionalidad totalizante del neoliberalismo y de la dictadura configuran una normalizaci√≥n de la conducta como homog√©nea y esto es, la formaci√≥n de un modo de vida en funci√≥n de la reproducci√≥n del capital mediante la privatizaci√≥n de la vida en su totalidad, mercantilizando la l√≥gica de todo tipo con el otro. Como dice Foucault, es urgente pensar al neoliberalismo como un gobierno de las conductas. El neoliberalismo es una comprensi√≥n de la potencia humana que se dise√Īa por la forma empresa-libertad econ√≥mica, cada conducta humana como conducta empresarial. La √ļnica manera de que haya progreso es que se perfeccione la formaempresa neoliberal.

Por cierto, lo que constat√≥ el ‚ÄúNo‚ÄĚ fue la negaci√≥n de aquel significado de vida, fue el aprovechamiento certero de recoger y entrar en la fisura, de pensar por fuera de la estructura econ√≥mica-social que se constituye por el discurso del saber t√©cnico-utilitario, uno debe pensar que el acontecimiento del ‚ÄúNo‚ÄĚ fue el comienzo de un proceso de elaboraci√≥n de un significado an√≥malo, que no estaba dispuesto a la domesticaci√≥n de la subjetividad econ√≥mica, es la rebeli√≥n frente a la masacre y a la disciplina meticulosa de los cuerpos. El ‚ÄúNo‚ÄĚ fue el inicio de un devenir de anomal√≠a, fue la rebeli√≥n que comenz√≥ con la disputa del significado de que queremos ser.

El acontecimiento es un movimiento no hist√≥rico, es un devenir no hist√≥rico, es una singularidad sin modelos o esencia presupuesta; pues la originalidad de todo acontecimiento resulta ser el movimiento a partir del cual lo nuevo emerge, lo no previsto irrumpe en la realidad y escapa de los l√≠mites del orden establecido, porque en todo acontecimiento hay un resto no hist√≥rico, inaprehensible, que excede los l√≠mites discursivos, hay siempre un punto de fuga, algo que no puede ser domesticado, una dimensi√≥n del significado que abre una fisura, que abre a la agencia. Entendemos que el acontecimiento nos habilita a la formaci√≥n de un devenir revolucionario, como menciona Badiou, el sujeto no es el agente de una libre elecci√≥n, sino el resultado de una elecci√≥n libre en concreto; un sujeto emerge tras la elecci√≥n de fidelidad a un ‚ÄúAcontecimiento‚ÄĚ, es el agente el que se implica en el trabajo de promover y luchar por un nuevo horizonte, el sujeto entendido como proceso y no como un punto de vac√≠o.

Lo trascendental del ‚ÄúNo‚ÄĚ no es s√≥lo el hecho hist√≥rico como tal, sino tambi√©n como proceso homologable al Chile actual, como acontecimiento para la consecuci√≥n de una sociedad postneoliberal. El significado por el cual estamos luchando, es por uno que no totalice del c√°lculo econ√≥mico cada espacio de nuestra vida, es por una forma de producci√≥n que contemple el reconocimiento con el otro como un elemento esencial de la condici√≥n humana, es generar formas de sociabilidad que no puedan inscribirse al interior de un marco de relaciones calculizadas y racionalizadas por el mercado, sino como la b√ļsqueda fren√©tica de una articulaci√≥n originaria frente al orden establecido, que busque la singularidad de la creatividad de la comunidad. El contenido material del acontecimiento que comenzamos con el ‚ÄúNo‚ÄĚ es la irrupci√≥n de lo nuevo en la realidad cuyo car√°cter primario es la contingencia. Por ello, resulta de suma relevancia adentrarnos en la problem√°tica que designa la voz ‚Äúacontecimiento‚ÄĚ. El acontecimiento emerge como un estallido diferencial de fuerzas, manifest√°ndose en un estado de cosas, es una singularidad, el acontecimiento en tanto proceso es la punta de lanza para la obtenci√≥n de un socialismo democr√°tico.

Camilo Pérez, Coordinador Revolución Democrática UAI.
Diego Ramírez, Presidente Centro Estudiantes de Derecho UAI.

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