Opinión
Ley de Estacionamientos a pleno gusto de los lobbystas
Publicado por: Tu Voz
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En el a√Īo 2012, tal como se aprecia en link, nos refer√≠amos al asunto que qued√≥ plasmado en la Ley N¬ļ 20.967, la que comenz√≥ a regir hace unos d√≠as con un error garrafal, ya que all√≠ no se establece la diferencia entre esos espacios existentes en los malls, supermercados, cl√≠nicas y similares por mandato de la reglamentaci√≥n de Urbanismo y Construcciones que fija cierta cantidad de ellos por los m2 √ļtiles de esos equipamientos comerciales y los construidos en bienes p√ļblicos concesionados por los municipios a privados que los explotan y los construidos para el mismo prop√≥sito en terrenos de dominio de inversionistas particulares.

La ley estableci√≥ 2 tipos de cobros, uno por minuto de uso de efectivo y otro por tramos, lo que est√° actualmente en discusi√≥n porque las tarifas han sido consideradas muy subidas por la opini√≥n p√ļblica y por las organizaciones de consumidores Conadecus y Odecu, pero independientemente de esta circunstancia cierta, sostenemos que, como se dice en el p√°rrafo anterior, los legisladores hicieron ‚Äúmal la pega‚ÄĚ o fueron directamente sobrepasados por los convincentes lobbystas de la industria de los centros comerciales.

En efecto, tenemos la obligaci√≥n de aclarar que distinto es el caso que se produce con los estacionamientos existentes en bienes nacionales de uso p√ļblico, concesionados, v√≠a licitaciones p√ļblicas por ciertas cantidades de a√Īos, por parte de las municipalidades a inversionistas que buscan el lucro con sus explotaciones comerciales. En estos casos no hay cambios hasta que venzan esas concesiones, aunque muchos de ellos se han adscrito a la nueva disposici√≥n. En promedio las inversiones ya realizadas en bienes p√ļblicos por esos actores privados generalmente extranjeros, fluct√ļan entre los 15 y 25 millones de d√≥lares, las que se recuperan con creces antes del t√©rmino del contrato de concesi√≥n, es decir, estamos hablando de un buen y leg√≠timo negocio. Asimismo, otros inversionistas construyen los estacionamientos en sus propios predios para arrendarlos por meses, d√≠as u horas, tambi√©n buscando un leg√≠timo lucro.

Pero no podemos perder de vista que los estacionamientos existentes en los malls o similares se construyeron por mandato de la Ley y Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, en raz√≥n directa a los m2 totales que tienen esos equipamientos comerciales, asunto que en el caso de la Regi√≥n Metropolitana de Santiago est√° normado adem√°s en el art√≠culo 7.1.2 ‚ÄúEstacionamientos para Veh√≠culos Motorizados‚ÄĚ del Instrumento Normativo Urbano PRMS de 1994.

Espec√≠ficamente en el Cuadro 10 ‚ÄúNormas y Est√°ndares M√≠nimos de Estacionamientos‚ÄĚ de su art√≠culo 7.1. 2.9 se fijan las Tablas para las 6 Zonas (A-B-C-D-E-F) en que se fracciona la regi√≥n para las diferentes unidades de medici√≥n. Por ejemplo, en la mayor√≠a de las Zonas se exigen para los comercios un estacionamiento por cada 40 m2 y otros tantos dis√≠miles para los restaurantes, hoteles y otros.

Como vemos, la cantidad de este tipo de estacionamientos est√° asociada indisolublemente a cada proyecto de construcci√≥n comercial, con lo cual se deduce que el titular del mismo no tuvo que invertir ‚Äúni un puto peso‚ÄĚ, parodiando a un jefe de Codelco, para que con la ley N¬ļ 20.967, esas unidades de estacionamientos estuvieran disponibles para sus explotaciones econ√≥micas. Es m√°s, estas unidades se consideran medidas de mitigaci√≥n por los impactos viales y ambientales que generan los equipamientos de altas cargas de ocupaci√≥n que se emplazan en las distintas zonas urbanas de las comunas.

Por lo expresado y dado que los parlamentarios no supieron ejercer sus atribuciones pues la ley, dig√°moslo con franqueza, es un soberano bodrio, entendemos que en el transcurso de este mes se deber√° derogar para que el nuevo estatuto recoja la propuesta inicial de aquellos diputados que la impulsaron. En tal sentido solo los estacionamientos que est√°n en malls, cl√≠nicas, supermercados y similares deben considerar un per√≠odo de gratuidad obligatoria, a diferencia de los existentes en bienes p√ļblicos concesionados, muchas veces en el subsuelo de parques y plazas y en predios privados, en los cuales los concesionarios y propietarios, respectivamente, invirtieron para ganar mucha plata.

Lo lógico sería que en la nueva ley, para evitar los abusos de quienes nunca faltan, se contemplen gratuidades por un cierto período del tiempo inicial en el uso de los estacionamientos localizados en los equipamientos comerciales (malls y análogos) y ese plazo podría ser de un par de horas o 150 minutos, tiempo necesario para que los clientes compren las mercancías que necesitan, y cobrar tarifas progresivamente muy altas por el período en exceso, de tal forma de obligar a los sujetos que van en vehículos a sus lugares de destino y oficinas cercanas a un mall a no utilizar los estacionamientos allí existentes. Con este desincentivo monetario habrá una racional rotación en la ocupación de esos espacios.

Patricio Herman

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