Chile es tricontinental, condición que no se explica sólo por su geografía, sino que se construye y se sostiene con presencia efectiva, como lo ha hecho Chile desde hace ya más de un siglo en nuestra Antártica.
En este continente, donde las distancias, el clima y las condiciones de navegación imponen desafíos extraordinarios, estar presentes significa contar con capacidades que permitan permanecer, operar, investigar y servir.
Esta es una tarea en la que la Armada tiene un papel fundamental, que se refuerza cada 6 de noviembre, Día de la Antártica Chilena, y que fuera fijada por medio del decreto número 1747 del año 1940.
Esta presencia permanente nace en 1916, cuando el piloto Luis Pardo Villalón y su brava dotación a bordo de la escampavía Yelcho llegaron hasta Isla Elefante para rescatar, en un hecho histórico, a los 22 hombres de la expedición de Ernest Shackleton.
Aquel salvataje, realizado con medios que hoy parecen impensados para una operación de rescate antártico, se transformó en un mandato. La capacidad de llegar allí, donde otros necesitan auxilio y hacer de la presencia chilena una presencia útil y soberana.
Hoy, ad portas de cumplirse 80 años de la primera base chilena Soberanía, hoy Capitán Prat, recordamos la historia de esos marinos, los del Yelcho, pioneros en la presencia nacional permanente en nuestra Antártica.
Esta permanencia se afianza y proyecta cada año con la campaña antártica que revive esa epopeya, con nuestros medios navales, como son el trinomio antártico compuesto por el rompehielos Almirante Viel, el remolcador Lientur y el patrullero de alta mar Marinero Fuentealba, lo que deja de manifiesto la relevancia que tiene para el Estado y para la Armada la presencia efectiva en el continente antártico.
Esta presencia permanente se configura en un complejo ecosistema en el que cohabitan marinos, aviadores, militares, científicos, investigadores y profesionales civiles, que dan vida a las bases chilenas que operan durante todo el año y para ello necesitan capacidades y operaciones logísticas muy complejas, que entregan nuestros buques y el conjunto de las instituciones del Estado.
En este marco, la Armada de Chile está desarrollando hoy la Operación Base Soberanía, destinada al aprovisionamiento de material para la construcción de un muelle en Bahía Fildes, además de apoyar el mantenimiento de la pista del Aeródromo Teniente Marsh. Infraestructuras estratégicas que afianzan la presencia nacional en el continente blanco.
Este enorme esfuerzo logístico, sumado a las acciones operativas antárticas de la Armada, entre ellas el Proyecto Hielo 6 para la medición del hielo antártico y la proyección hacia lugares tan extremos como Glaciar Unión, forman parte de una misma idea: fortalecer un complejo ecosistema que incluye infraestructura, logística y capacidades permanentes para operar durante todo el año.
La Antártica nos impone un gran desafío y una gran responsabilidad hacia el futuro. En el año 1948, el jurista Julio Escudero propuso visionariamente congelar las reclamaciones antárticas de soberanía y preservar el statu quo mientras se buscaba una solución de fondo.
Esta propuesta, conocida como Declaración Escudero, sentó las bases del Tratado Antártico, que ha definido a este continente como un espacio de paz y de ciencia. Al respecto, tanto el año 2032, el del quinto Año Polar Internacional, como el año 2048, año en que se podría revisar el funcionamiento del Protocolo del Tratado Antártico -conocido como Protocolo de Madrid sobre protección del medio ambiente-, constituyen horizontes que nos obligan a mirar con perspectiva.
Por eso, la presencia de Chile no puede entenderse como algo meramente simbólico. Para tener una voz en el futuro antártico, hay que mantener esta presencia permanente, investigaciones, operaciones y las capacidades para sostenerlas.
Debemos, en un plazo de dos décadas, ser capaces de ofrecer al mundo los mejores servicios logísticos, científicos, turísticos y de rescate marítimo y aéreo, desde Magallanes, con Punta Arenas y Puerto Williams como ciudades clave para la ruta antártica.
La historia Antártica de Chile comenzó hace más de un siglo y la Armada es un actor relevante del Estado para ejercer la soberanía efectiva y resguardar el continente blanco como una zona permanente de paz e investigación.
En este Día de la Antártica Chilena damos inicio a la Campaña Antártica 2026-2027 con el zarpe de nuestros buques, el rompehielos Almirante Viel y el transporte Sargento Aldea, a cuyas tripulaciones les agradecemos su esfuerzo, compromiso y les deseamos todo el éxito en su misión. Nos vemos y esperamos que vuelvan pronto y en buenas condiciones a casa.
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