La Cámara de Diputadas y Diputados despachó el proyecto de ley que modifica la Ley Nº 21.450 para permitir la adquisición de terrenos destinados a viviendas sociales en comunas distintas de aquellas donde se concentra la mayor demanda habitacional.
Se trata de una iniciativa que busca entregar mayor flexibilidad para enfrentar uno de los principales obstáculos del déficit de viviendas: la escasez y el alto costo del suelo disponible.
Para regiones como La Araucanía, esta medida cobra especial relevancia. Miles de familias esperan una solución habitacional mientras la falta de terrenos urbanizados continúa retrasando proyectos que podrían cambiar su calidad de vida. La necesidad es evidente y requiere herramientas que permitan avanzar con mayor rapidez.
Sin embargo, esta flexibilidad no puede transformarse en improvisación. El desafío no consiste únicamente en construir más viviendas, sino en garantizar barrios donde las familias puedan desarrollarse plenamente.
El acceso a una casa debe ir acompañado de conectividad, servicios de salud, educación, transporte, áreas verdes y oportunidades laborales. De lo contrario, solo estaremos trasladando el problema de un lugar a otro.
También resulta indispensable que las comunas receptoras cuenten con la infraestructura necesaria para absorber nuevos proyectos habitacionales sin deteriorar la calidad de vida de quienes ya viven allí. La planificación territorial, la coordinación entre los distintos niveles del Estado y la participación de las comunidades deben ser parte central de la implementación de esta ley.
El déficit habitacional exige decisiones audaces, pero también responsables. Este proyecto representa un avance importante porque entrega nuevas alternativas para responder a una necesidad urgente, aunque su verdadero éxito dependerá de cómo se aplique en el territorio.
La vivienda es mucho más que cuatro paredes. Es seguridad, estabilidad y la posibilidad de construir un proyecto de vida.
Por eso, cada política pública en esta materia debe tener como objetivo no solo reducir cifras, sino también fortalecer comunidades y entregar mejores oportunidades a miles de familias que esperan, hace años, cumplir el sueño de la casa propia
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