Lo más preocupante no es solo la ausencia en sí, sino lo que simboliza: una desconexión profunda entre lo que se dice y lo que se hace.

Hay que reconocerlo: pocas veces se ha visto un compromiso tan “creativo” con la seguridad. Porque claro, ponerla “al centro” no necesariamente significa asistir a las instancias donde se toman decisiones sobre ella.

La ausencia de la ministra Steinert en la Comisión de Hacienda, justo cuando se discuten recursos para fortalecer la carrera de Carabineros de Chile, parece ser parte de una nueva doctrina: la seguridad por omisión. Al parecer, no estar también es una forma de estar.

Quizás el problema es de expectativas. Algunos ingenuos creían que priorizar la seguridad implicaba trabajo, coordinación y presencia. Pero no. Aquí se innova. Se redefine el concepto. Se instala la idea de que basta con decirlo fuerte, repetirlo seguido y confiar en que nadie note la diferencia, o el ya olvidado, “tranquilo todo va a estar bien”.

Porque, seamos honestos, ¿para qué asistir a una comisión cuando se puede gobernar desde la estratósfera? ¿Para qué desgastarse defendiendo presupuestos, explicando políticas o enfrentando preguntas incómodas, si siempre está la opción de culpar al contexto, al pasado o a que no hay plata? La política versión express: sin presencia, sin costo, sin consecuencia.

Mientras tanto, quienes sí están —carabineros, funcionarios, ciudadanos— siguen esperando que el discurso baje del podio y se siente, aunque sea por un momento, en la mesa donde se toman decisiones. Porque la seguridad no se construye con slogans ni con frases bien ensayadas. Se construye con decisiones, con recursos y con respeto por las instituciones.

Lo más preocupante no es solo la ausencia en sí, sino lo que simboliza: una desconexión profunda entre lo que se dice y lo que se hace. Porque cuando el relato pesa más que la realidad, lo que queda es un vacío. Y ese vacío, en materia de seguridad, no lo llena nadie. O peor aún, lo llenan los delincuentes.

Pero bueno, tal vez mañana sí lleguen. O pasado. Quizás cuando ya no haya comisiones que atender ni decisiones que tomar. Total, siempre se puede volver a prometer que ahora sí la seguridad está en el centro.

Al final, parece que el verdadero centro no es la seguridad, sino la flojera y la desidia. Presidente…dígales a sus ministros que esto es con ir a trabajar, aunque sea a veces.