Me pregunto si acaso los críticos duros y descalificadores del actual mandatario creen que sus críticas son correctas y está bien lo que dicen. Pareciera que les da lo mismo. Lo importante para ellos es destacar todo lo que hace o no hace Boric, con la clara intención de hacer parecer que todo está mal.

La crítica desmemoriada

Entre los nuestros hay políticos muy singulares, con una capacidad de criticar a los demás sin asumir ni las propias conductas ni la historia reciente o antigua de nuestra vida política.

Por ejemplo cuando –en aplicación de esa norma absurda del cumplimiento de metas específicas que es para todos los funcionarios públicos de la administración del Estado– al Presidente de la República se le entrega un bono o asignación que se adiciona al sueldo, como un premio por el trabajo realizado, el diario La Segunda publica un titular de primera página: “Boric llegó a 10 millones por metas cumplidas”.

Me pregunto si en los ocho años que gobernó Sebastián Piñera como Presidente de Chile algún diario de esa cadena u otra publicó como noticia de primera plana que él recibía esa asignación. Reviso y no hay nada.

Entonces digo: ¿por qué se levanta la noticia de este Presidente y no de los anteriores? No puedo sino pensar que hay algo de crítica injusta y desmedida.

La dieta presidencial

O lo mismo sucede cuando se publica de modo altisonante que una vez que el Presidente Boric deje el cargo recibirá una dieta y asignaciones (personalmente creo que los expresidentes no debieran recibir asignaciones, pero sí su dieta, para que no tengan que buscar trabajo para sobrevivir y mantengan cierta “dignidad” propia del cargo ejercido), indicando la cifra, cosa que jamás se ha hecho con sus antecesores.

Frei, Piñera, Bachelet y Lagos reciben eso que Boric recibirá. Más allá de si esté bien o no que exista ese pago, ¿Cuál es la intención de destacarlo en el caso de Boric, habiéndolo callado siempre en todos los demás? Hay un deseo de sembrar cierto grado de cizaña respecto de este señor que hoy ejerce la Presidencia.

Eso sin olvidar que Augusto Pinochet recibía esa asignación, su sueldo del Ejército y luego la jubilación con perseguidora, más todos los beneficios de sus negocios ilícitos durante los años en que fue el mandamás del país (nunca fue elegido como Presidente de la República, aunque usara ese título).

Me pregunto si los expresidentes que han sido senadores –designados o no– han tenido el cobro de la dieta más ese sueldo. También cabe preguntarse si quienes han recibido por sus trabajos ajenos a la presidencia grandes remuneraciones (internacionales) o ingresos han tenido la grandeza de devolver los dineros de la dieta y las asignaciones para beneficio fiscal, es decir, de todos los chilenos.

Crítica destemplada: el abogado de Boric

La crítica a Boric es destemplada, descalificatoria, al que se le ha querido hasta negar el derecho a defenderse cuando algunos se han querellado en su contra. Gran escándalo porque se contrató un abogado aparentemente con fondos públicos para defender al Presidente.

Recuerdo con precisión cuando un subsecretario del Interior encargó a los abogados de su dependencia que defendieran a su esposa en una demanda que presentó mi madre en su contra. Y aunque los medios lo supieron no fueron capaces de publicar una línea.

O cuando –volvamos a nombrarlo– a Pinochet lo defendieron abogados del Ejército o los ministros de su gobierno eran defendidos por abogados de sus dependencias. ¿Cómo se explicarán los honorarios recibidos por Hermosilla y el exfiscal Peña (no confundir con el Rector) que estaban en la defensa de Piñera y Chadwick por acciones judiciales presentadas en su contra?

Sigue trabajando hasta el último día

Y ahora la crítica es porque el presidente en ejercicio sigue trabajando.

Boric ejercerá la Presidencia de la República hasta el 11 de marzo a mediodía. Pregunto: ¿Debiera abstenerse de trabajar? ¿Debiera dejar de presentar proyectos de ley? ¿Debiera incumplir sus obligaciones con nombramientos pendientes? ¿Debiera dejar de firmar decretos e instrucciones presidenciales? ¿Debiera callar cuando potencias extranjeras toman medidas que afectan la soberanía nacional?

Se le critica con una dureza implacable cada vez que en su gobierno se nombra a un funcionario. “Es un amarre”, dicen, olvidando que es su obligación hacerlo.

Pienso en un momento qué hubiera sucedido si el actual presidente, hubiese dicho después de la elección presidencial: “No puedo seguir firmando leyes, ni proyectos, ni decretos ni tomar decisiones sobre ninguna materia, sino que deberé dejarle eso al futuro gobierno”. Las críticas hubiesen llovido, sosteniendo que como no trabaja no puede recibir sueldo o pidiéndole que, como ha sucedido con presidentes en otros países, renuncie para que el otro asuma de inmediato.

Se debe trabajar hasta el último día, tal como el presidente ya elegido, deberá trabajar desde que asuma.

Cuando al empresario que Kast ha dicho que designará como Ministro en Relaciones Exteriores se le pregunta por la actitud de Estados Unidos en cuanto a presionar al gobierno chileno para que no apruebe un proyecto con empresas chinas, él responde que él no puede pronunciarse porque no ha asumido. Y si los críticos quieren que el actual gobierno tampoco se pronuncie, ¿quiere decir que Chile no debería tener gobierno en estos meses?

Casos anteriores

Entonces recuerdo que Bachelet mandó en sus últimos días al Congreso un proyecto de reforma constitucional y la crítica que algunos hicimos fue por su tardanza y no porque lo haya hecho. Bien que lo haya hecho, porque al menos dejó en evidencia sus ideas y propuestas para el futuro de Chile, aunque haya sido sólo un “saludo a la bandera”.

La misma presidenta Bachelet intentó el 11 de marzo, dos horas antes de dejar el cargo, firmar el decreto de cierre de Punta Peuco, lo que no pudo hacer porque el ministro encargado (ahora es ministro de Kast) no quiso firmar. ¿Estaba mal que ella trabajara hasta el último instante? ¿O estuvo mal un Ministro que se negó a cumplir con la orden presidencial?

Los abogados integrantes de las Cortes de Apelaciones para todo el año 2022 fueron designados por Piñera en el verano, faltando menos de dos meses para terminar el mandato. ¿O no debía nombrarlos? ¿Lo hizo mal Piñera al cumplir con sus obligaciones legales y constitucionales?

Y no puedo dejar de mencionar (aunque me van a criticar por eso) nuevamente a Pinochet, que promulgó y ordenó la publicación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, conocida como LOCE, el 10 de marzo de 1990; una disposición que, de haber existido Congreso Nacional (que ya estaba elegido y aún no entraba en funciones), habría requerido de quórum especiales. Pero quienes votaban para aprobar la ley eran los Comandantes en Jefe de la Marina, de la Aviación, el Director de Carabineros y un representante del Comandante en Jefe del Ejército, es decir, de Pinochet.

Hay que trabajar hasta el último día.

Si se debe resolver un concurso, designar un jefe de servicio, nombrar a los abogados integrantes, firmar tratados, defender la soberanía nacional, disponer ayudas de emergencia ante desastres naturales, dar cumplimiento a las disposiciones judiciales, eso hay que hacerlo mientras se ejerce el gobierno y se debe responder por la administración del Estado. No hacerlo sería “notable abandono de sus deberes”.

Parece que todo está mal

Mi pregunta es si acaso esos críticos duros y descalificadores se han preguntado alguna vez si está bien lo que dicen. Porque pareciera que les da lo mismo. Lo importantes para ellos es destacar todo lo que hace o no hace Boric, con la clara intención de hacer parecer que todo está mal.

Otro ejemplo: cuando en algunos temas Boric conversó con el presidente electo, hubo quienes lo criticaron porque no era capaz de resolver solo. Incluso Kast declaró públicamente que él no tenía por qué opinar sobre cosas que después entrarán en su concomimiento, pero que ahora le corresponde al presidente en ejercicio. Si pregunta, crítica; si no pregunta, crítica. ¿Cuál es la salida?

¿Y si los críticos miran a los suyos gobernando, dirán lo mismo? ¿Qué opinan de la ley de último día de gobierno?

Es agotador para quienes nos interesamos en los asuntos públicos, observar la disposición de “mala fe” de algunos, que no trepidan en destacar hechos haciéndolos ver como si fueran negativos, errores o malas conductas, cuando en realidad no es más que hacer lo que se debe mientras se ejercen las funciones para las que se fue elegido.

Una vez más deberé decir: tal vez esto tenga que ver con la ética política en su sentido más profundo. O tal vez, esos críticos no sepan lo que ha sucedido en Chile antes de hoy o su memoria esté tan deteriorada que no puedan recordarlo.