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Lunes 04 marzo de 2019 | Publicado a las 13:03 · Actualizado a las 13:04
Hook, el halcón que aprendió a volar de la mano de su humano parapentista en los cerros de Santiago
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“Hook”, un halc√≥n de menos de un a√Īo, aprendi√≥ a volar a la sombra del parapente de su due√Īo en los cerros que rodean Santiago. Y al ver a esta pareja elevarse al cielo en perfecta simbiosis, parece que est√°n hechos el uno para el otro.

Ariel Marinkovic (37), cumpli√≥ un sue√Īo de infancia y adquiri√≥ este peuco (Parabuteo unicinctus) -tambi√©n llamado halc√≥n o aguililla de Harris- en un criadero cuando era todav√≠a un polluelo. Desde hace casi un a√Īo, vuelan, cazan y conviven en armon√≠a, aunque advierte de que no se trata de una mascota.

“Un ave rapaz no es una mascota. El ave no va a venir a hacerme cari√Īos. Somos m√°s bien compa√Īeros de cacer√≠a”, dice. Y de vuelo, porque al menos tres o cuatro tardes a la semana, los dos se instalan en el auto de Marinkovic y suben por un camino empinado y polvoriento hasta un cerro en el norte de Santiago para volar.

Martin Bernetti | Agence France Presse
Martin Bernetti | Agence France Presse

Los trozos de carne y la perdiz que Marinkovic lleva en los m√ļltiples bolsillos de su chaleco ayudan a la complicidad de estos dos compa√Īeros de vuelo inusuales.

“El ave conf√≠a en m√≠”, dice el due√Īo. “Aguanta que lo toque, no porque haya cari√Īo, sino porque sabe que no le voy a hacer da√Īo”. Tampoco se inmuta por la presencia de extra√Īos.

El ave se eleva, baja, sube, va, viene por el aire, se posa en un √°rbol, se mete entre las cuerdas del parapente y de vez en cuando se instala en el hombro o en el antebrazo protegido por un guante de cetrer√≠a de su due√Īo. A veces, incluso, se confunde de parapente -si es del mismo color- e inicia el mismo juego con el extra√Īo hasta que se da cuenta del error.

Esta tarde le ha dado un buen susto a Marinkovic porque lo estaba persiguiendo un √°guila y se ha alejado demasiado, tanto que en un momento lo lleg√≥ a perder de vista. Pero, despu√©s de llamarle, “Hook” volvi√≥ a posarse en su brazo en busca de su recompensa: un trocito de carne que engulle con fruici√≥n antes de echarse a volar de nuevo, como si de un juego se tratase.

Martin Bernetti | Agence France Presse
Martin Bernetti | Agence France Presse

“Te arrastra a la naturaleza”

Tambi√©n van juntos a cazar conejos, otro de los platos favoritos de este halc√≥n que no pierde detalle de lo que pasa a su alrededor. “Yo le ayudo para minimizar lo m√°s posible el sufrimiento de la presa”, dijo Marinkovic.

Y es que m√°s que domesticar al peuco “es √©l el que te domestica a ti. Te arrastra a la naturaleza”, dice este fot√≥grafo y videasta de profesi√≥n que desde los cuatro a√Īos so√Īaba con volar en parapente -empez√≥ hace tres- y tener un ave rapaz en su casa.

En materia de vuelo, los dos aprenden del otro. Al principio, “Hook” era torpe y se cansaba r√°pido, pero ya ha tomado confianza y ha aprendido a utilizar el viento para propulsarse o planear. Y su due√Īo sigue las mismas corrientes con el parapente para elevarse. “Con el viento empez√≥ a volar y con el parapente aprendi√≥ a volar”, asegura.

Marinkovic le ha construido una gran jaula en el patio de su casa. Sólo lo tiene amarrado en la ciudad porque en caso de escapar, puede electrocutarse o ser atropellado por un vehículo. Cuando van a volar, no le da de comer porque sabe que urgido por la necesidad, estará más dispuesto al esfuerzo y buscará la recompensa.

Cuando est√° dentro de casa, lo deja suelto y su lugar favorito es la pantalla de la computadora desde donde observa a su due√Īo y empieza a ga√Īir: “¬°Me habla!”, dice entusiasmado. “Me ve como a un compa√Īero de bandada, no como a su due√Īo ni como a su mam√°”. Son simplemente “compa√Īeros de cacer√≠a”. Y de parapente.

Martin Bernetti | Agence France Presse
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