En una jornada marcada por la exigencia, el riesgo y el profundo significado histórico de la misión, el Ejército de Chile alcanzó por primera vez la cumbre del Monte Ripamonti, el punto más alto del cordón Mackenna, en la península Antártica.
La operación, dirigida por la Base Antártica del Ejército “General Bernardo O’Higgins” y ejecutada por la Sección de Exploración y Rescate O’Higgins (SERO), permitió alcanzar una cumbre de la cual no existen registros oficiales de ascensiones previas, tanto civiles como militares, nacionales o extranjeras.
El pasado 10 de julio de 2026 quedó registrado como una jornada histórica para la presencia del Ejército de Chile en el Continente Blanco. Tras ocho horas de operación, siete integrantes de la SERO alcanzaron los 927 metros sobre el nivel del mar del Monte Ripamonti, marcando un nuevo hito en la historia antártica institucional.
La patrulla estuvo integrada por el capitán Eduardo Moreno Pimentel; sargento primero Eduardo Vidal Riquelme; sargento segundo Eduardo Osses Espinoza; sargento segundo Juan Ortiz Báez; sargento segundo Abelardo Valladares Canio; cabo primero Hugo Lineros González y cabo primero Gabriel Valenzuela Ibarra. El grupo inició su desplazamiento desde la Base Antártica del Ejército “General Bernardo O’Higgins” a las 08:00 horas, regresando a las 16:00 horas.
Hubo dos intentos previos
El ascenso había sido proyectado en dos oportunidades anteriores durante 2026. Sin embargo, los repentinos cambios meteorológicos propios de la península Antártica obligaron a suspender ambos intentos, evidenciando desde un comienzo la complejidad de alcanzar esta cumbre. La conquista del Monte Ripamonti representa mucho más que alcanzar un punto geográfico.
Con sus 927 metros de altitud, el Monte Ripamonti constituye el punto más alto del cordón Mackenna y se encuentra en un sector estratégico, en el centro de la ruta entre la Base O’Higgins y el Refugio General Jorge Boonen Rivera. Desde su cumbre es posible dominar visualmente gran parte de la península, observando hacia el norte el estrecho de Bransfield y hacia el sur la bahía Duse, lo que la convierte en un punto de especial relevancia para futuras operaciones de exploración y rescate.
Pero alcanzar esta cumbre también significó avanzar sobre las huellas de quienes, durante décadas, han hecho posible la presencia del Ejército de Chile en este territorio extremo. La ascensión honra el legado de las 77 dotaciones que antecedieron a la actual generación de antárticos.
Legado y memoria en la historia de la Antártica Chilena
De acuerdo con la instotución castrense, la operación se desarrolló en un sector donde otros integrantes del Ejército entregaron sus vidas en cumplimiento del deber durante tareas de exploración y reconocimiento. Se trata del Teniente Oscar Inostroza Contreras y el Teniente Sergio Ponce Torrealba, fallecidos el 12 de agosto de 1957, y el Capitán Enrique Encina Gallardo y los suboficiales Fernando Burboa Reyes y Jorge Basualto Bravo, fallecidos el 28 de septiembre de 2005, a solo algunos kilómetros del lugar.
El propio nombre del monte mantiene viva otra parte fundamental de la historia antártica chilena. El Monte Ripamonti recuerda al arquitecto Julio Ripamonti Barros, quien dirigió la construcción de la primera base antártica chilena en 1947.
La operación estuvo lejos de ser sencilla. Mientras la patrulla se encontraba en la cumbre, fue alcanzada por un frente de mal tiempo que no estaba previsto en los boletines meteorológicos. En pocos minutos, las condiciones se deterioraron drásticamente, enfrentando vientos de hasta 100 kilómetros por hora, una sensación térmica cercana a los -37°C y una visibilidad reducida a apenas 10 metros.
Entrenamiento en condiciones extremas
En una cumbre caracterizada por su alto grado de exposición y rodeada de acantilados, la pérdida de visibilidad convirtió el descenso en una fase especialmente crítica de la operación. Fue el entrenamiento previo, la preparación técnica y el profesionalismo de cada integrante de la patrulla lo que permitió enfrentar las condiciones adversas y completar la misión con éxito.
Así, la primera ascensión registrada al Monte Ripamonti constituye un nuevo hito para el Ejército de Chile en la Antártica.
La misión también se convierte en el homenaje a quienes entregaron su vida explorando esta misma península y la apertura de nuevas posibilidades para futuras operaciones en uno de los territorios más exigentes del planeta.
Registros cedidos por Ejército de Chile:









