Manuel Argel, padre de uno de los cinco desaparecidos tras el hundimiento de la nave “Koñimo I” en el Estuario de Reloncaví, región de Los Lagos, apuntó a que la tripulación descansaba cuando ocurrió el hecho.
Dado a que el naufragio ocurrió la madrugada de este martes pasadas las 4 de la mañana, Manuel señaló a Radio Bío Bío que los pasajeros “estaban descansando”.
Tripulación habría estado descansando cuando nave se hundió en Estuario Reloncaví
“En la noche no trabajan. Solamente trabajan hasta ciertas horas ellos ahí en su turno. Trabajan 15 días y después se van a sus casas”, explicó el padre de Jorge Marcelo Argel, quien se desempeñaba como cocinero (“cookie”) en el catamarán.
Asimismo, el padre precisó que el hundimiento de una embarcación era un proceso lento. “Ahí funcionan unas alarmas”, indicó, apuntando a que quizás éstas no habrían estado activadas.
En específico, la emergencia tuvo lugar en la localidad de Ralún, en el límite de las comunas de Puerto Varas y Cochamó, cuando la nave prestaba servicios a la empresa Trusal.
De acuerdo a Manuel, su hijo trabajaba ahí hace 5 años. Al ser consultado sobre la teoría de que una válvula de la nave quedara abierta permitiendo el ingreso de agua a la misma, el hombre señaló que aquello podría haber ocurrido.
“Es una válvula que dejan siempre; las bombas, dejan todo clausurado, y eso fue a lo mejor un error que cometieron: que dejaron abierta alguna. (Cuando eso pasa) empieza a entrar el agua”, declaró.
El padre del cocinero de 35 años oriundo de Quemchi, detalló también que la nave se encontraba en la zona realizando labores de fondeo, correspondientes al reforzamiento de jaulas en el fondo del agua. Recordemos que la embarcación era de tipo salmonera.
Aquello fue también confirmado por la fiscal María Angélica de Miguel, quien sostuvo que la nave ejecutaba funciones de fondeo “dirigidas por la empresa Agua Santa para Salmones Chile”.
“Eso es lo que estaba haciendo en este lugar desde el viernes en adelante”, agregó la persecutora, confirmando también que el catamarán “venía de Coronel”, región del Bío Bío.
De igual manera, Manuel acusó que no habían sido contactados de manera inmediata tras el hecho: “Lo malo es que la empresa, el error que ellos cometieron, fue que no nos llamaron la hora que fue el accidente“.