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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Fiscalía entregó nuevos detalles sobre el brutal asesinato de Ingrid del Carmen Barrera Rantul en Loncoche, región de La Araucanía. Durante la audiencia se revelaron declaraciones de la hija de la víctima y el autor material del crimen. La menor admitió haber ideado el homicidio de su madre luego de sufrir constantes episodios de violencia. Junto a su pololo, planificó el asesinato y pagaron a un compañero de liceo para ejecutarlo. La hija fue formalizada por parricidio y los otros dos menores por homicidio.

La Fiscalía reveló nuevos antecedentes del brutal homicidio de Ingrid del Carmen Barrera Rantul en Loncoche, en la región de La Araucanía. En la audiencia se presentaron las declaraciones de la hija de la víctima y el autor material del asesinato. La menor relató constantes episodios de violencia y reconoció que fue ella quien tuvo la idea de matar a su madre. También confirmó que días antes buscó en su celular “cómo envenenar a una persona”.

En el Juzgado de Garantía de Loncoche se desarrolló este viernes el control de detención y formalización de cargos de este crimen por encargo. De acuerdo con la indagatoria, la hija de la víctima, con apoyo de su pololo, planificó el homicidio y le pagó a un compañero de liceo para su ejecución. La menor fue formalizada por el delito de parricidio y los otros dos menores por homicidio.

Episodios de violencia

En la audiencia, la fiscal Ghislaime Durán relató la declaración que entregaron los menores involucrados. La hija de Barrera relató que “la víctima no era una buena madre, que la maltrataba físicamente, que la golpeaba hasta cansarse, y que le decía que era un estorbo en su vida, que nunca la vio como su hija”.

La menor reconoce que contrató a una persona para matar a su madre. “Esa fue una decisión que ella toma hace unos dos meses, pues su mamá le había dicho que si volvía a verla con su pololo en la casa, lo acusaría de robo”, detalló la persecutora con base en la declaración de la acusada.

En su declaración, relató episodios de violencia, recordando que debía encerrarse en su habitación y que evitaba cualquier contacto con su progenitora. Según su versión, la madre le hacía comentarios como que “podría haber muerto en el parto, que era una decepción, que si quedaba embarazada la echaría de la casa y que ojalá se muriera en la calle”.

En ese contexto, relató al menos dos intentos de suicidio desde que tenía 8 años y que días previos al crimen buscó en su celular “cómo envenenar a una persona”. Alude a usar veneno para ratones, pero que no logra ejecutarlo.

Sobre el crimen, confirmó que le preguntó a su pareja si conocía a alguien para que matara a su madre. Fue así que conoció al tercer involucrado, a quien le pagarían en cuotas para ejecutar el crimen por encargo.

Para esos fines, la adolescente reveló el horario en que su madre se levantaba y se iba al trabajo, así como también el lugar exacto de su habitación en la vivienda. A su vez, el lunes 15 de junio, dejó un ventanal abierto para permitir el ingreso del homicida.

Previo a esto, el joven sicario habría hecho un comentario “en el sentido de que degollaría a la mujer, pero luego habría efectuado un comentario de que lo haría rápido para no hacerla sufrir”, enfatizó la fiscal.

Tras golpear y apuñalar reiteradamente a la víctima, el imputado envió una fotografía al pololo de la menor a modo de prueba de que el encargo estaba hecho. Ella aseguró no haber visto el registro.

En conocimiento de lo ocurrido, la pareja volvió al domicilio y, al ver sangre en el comedor, la pareja de la menor llamó a Carabineros.

Testimonio de autor material de crimen

La fiscal Durán también expuso la declaración del autor material del crimen. El menor relató que en los recreos conversaba con la imputada y su pololo para concertar el homicidio. “Para hacerles la pega, como se refiere al trabajo que debía efectuar, le pagarían la suma de 90 mil pesos, logrando darle 30 mil en efectivo”, leyó la persecutora, añadiendo que, según la versión del acusado, fue la hija de la víctima la que le pagó el dinero en la calle.

También precisó que las coordinaciones se hicieron con el pololo de la menor por WhatsApp. Fue este quien le entregó información como la calle y el número de la vivienda que habitaba la víctima.

Ambos llegaron juntos al domicilio, pero el joven homicida esperó en la esquina de la casa y luego ingresó a la casa por la ventana que habían dejado abierta. “Subió al segundo piso, esperó cerca de una hora hasta que ella saliera… Al verla, hubo un forcejeo; él trató de asfixiarla y luego le pegó con el cuchillo en la cabeza”, describe la fiscal del relato del formalizado.

En medio de este brutal ataque, la mujer cayó por la escalera al primer piso, donde la siguió apuñalando en diferentes partes del cuerpo. El adolescente reconoció que le cortó el cuello en más de una ocasión y que la mujer se defendió. Relató incluso que la arrastró hasta el baño, como se lo habían pedido, para “hacerla más piola”.

Después, se cambió de ropa y, como si nada hubiese pasado, se fue al liceo y siguió con su rutina sin volver a tener contacto con los otros dos imputados. El resto del dinero acordado por el asesinato se lo iban a pagar cada cierto tiempo, sin tener fechas definidas, y afirmó que la pareja lo autorizó a sacar joyas desde la casa, pero no lo hizo.

Los tres menores quedaron en internación provisoria y el plazo de la investigación se fijó en 4 meses.