Luego que la Fenats Histórica solicitara que se aclarara la deuda del Hospital Regional de Temuco, desde el principal recinto de salud pública de la región confirmaron que esta asciende a más de 40 mil millones de pesos.
Los dirigentes gremiales, antes de pedir públicamente que se transparentara la cifra de endeudamiento, habían sostenido una reunión con el director Ariel Ramos.
La presidenta de la Fenats Histórica, Teresa Saavedra, señaló que “al cerrar el año 2025 se nos habló de que probablemente iba a ser sobre los 40 mil millones“.
Agregó que “todavía no tenemos la información exacta de parte de la dirección y de la subdirección administrativa de cuánto es el valor total de deuda que cerramos en un subtítulo 29, que es compra de bienes y servicios“.
A través de una declaración pública enviada a La Radio, el hospital regional reconoce que esa es la deuda, pero señalan que también está asociada a limitaciones estructurales por la reducción de pabellones quirúrgicos desde el terremoto de 2010.
Deuda en el Hospital de Temuco
En el comunicado también se indica que la deuda corresponde a gastos operacionales del hospital que se vinculan con la compra de medicamentos —incluyendo tratamientos de alto costo—, insumos clínicos, exámenes, procedimientos y cirugías.
La dirigente Teresa Saavedra indicó que hay otros aspectos que se tienen que resolver, como por ejemplo, qué pasará con los profesionales cuyos sueldos los paga el hospital, pero que hace más de 6 meses están en comisión de servicios en el Servicio de Salud Araucanía Sur.
El dirigente Mario Paredes dijo que como Fenats Histórica están solicitando una auditoría a determinados departamentos del Hospital Regional, para que se precisen los costos en relación con la productividad de los servicios contratados.
Los dirigentes señalaron que, en este contexto nacional donde el gobierno instruyó reducir el presupuesto de los ministerios, era necesario conocer la realidad financiera del principal hospital de la región. Y agregaron que se trata de optimizar el uso de los recursos económicos, pero sin que se afecte a los funcionarios ni la calidad de la atención para los pacientes.