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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Mariana Loreto Sepúlveda desapareció el 29 de agosto de 2008 en Conchalí, generando una búsqueda que duró 18 años. En septiembre de 2026, un hombre se entregó a Carabineros confesando haberla asesinado. La versión está bajo investigación para confirmarla. La madre de Mariana, Marta León, enfrentó la incertidumbre durante años y denunció dificultades en la búsqueda. Carabineros realiza diligencias en la propiedad del presunto implicado para esclarecer los hechos.

Mariana Loreto Sepúlveda tenía 19 años cuando salió de su casa en Conchalí, vestida con su uniforme escolar. Era el 29 de agosto de 2008. Debía llegar a un liceo de Independencia, pero nunca lo hizo.

Ese día comenzó una búsqueda que se extendería por 18 años. Su familia quedó atrapada en una de las formas más crueles de la incertidumbre: no saber qué ocurrió con ella.

En 2019, once años después de la desaparición, su madre, Marta León, seguía sin conocer su destino. En 2021, a 13 años de aquel día, se realizó una reconstitución de escena para intentar reconstruir los últimos pasos conocidos de la joven.

Y ahora, en septiembre de 2026, apenas días después de cumplirse 18 años de su desaparición, un hombre que vivía cerca de Mariana se presentó ante Carabineros para confesar que la habría asesinado.

Su relato aún debe ser corroborado. El hombre quedó detenido y los investigadores buscan determinar si su versión coincide con evidencia concreta. Pero la confesión vuelve a poner el caso bajo la lupa y abre nuevas interrogantes sobre lo ocurrido aquella mañana de agosto de 2008 y sobre las distintas diligencias realizadas durante estos largos años.

Porque esta historia no comienza con la confesión. Comienza cuando una joven salió con su uniforme escolar y no volvió.

Madre de Mariana Sepúlveda: “Mi hija salió con su uniforme y nunca más la vimos”

En 2019, Marta León relató a Revista Paula lo que significaba llevar once años sin noticias de su hija.

“Mi hija salió con su uniforme y nunca más la vimos”, contó.

La familia recorrió hospitales y postas, salió a buscarla durante las noches y acudió a Carabineros. Según el relato de la madre, una de las primeras hipótesis fue que Mariana se había marchado voluntariamente.

“Quizás porque mi hija era más ‘grande’, la primera idea que tienen es que la persona se fue”, recordó.

Once años después de la desaparición, esa frase daba cuenta de una búsqueda que seguía sin establecer qué había ocurrido con la joven. Hoy, a 18 años de aquel 29 de agosto de 2008, adquiere una dimensión especialmente inquietante.

Si la versión del detenido termina siendo acreditada, aquella desaparición que durante años pudo ser interpretada como una decisión de la joven habría ocultado, en realidad, un homicidio.

Eso es lo que ahora deberá establecer la investigación.

Una familia contra el tiempo

Durante los 18 años transcurridos desde la desaparición, la incertidumbre se convirtió en una espera permanente para la familia.

“No saber si se murió, si está viva”, explicó su madre en aquella entrevista de 2019.

La familia incluso tuvo que abandonar la casa que arrendaba en el pasaje Logroño, en Conchalí. Pero para León ese lugar quedó ligado para siempre a la desaparición.

“Lloré mucho. Pensaba que si la Lore salió de ahí, ahí iba a volver”, recordó.

Ahora, 18 años después de la desaparición, ese mismo lugar vuelve a concentrar diligencias policiales.

El pasaje que reaparece 18 años después

Según la versión entregada por el detenido, Mariana habría ingresado a su domicilio el día de la desaparición. Tras una discusión, siempre de acuerdo con su relato, él la habría asesinado y enterrado su cuerpo en la propiedad.

Cinco años después, en 2013, habría desenterrado los restos y los habría arrojado a la basura. No obstante, nada de eso está acreditado todavía.

Carabineros realiza diligencias en el inmueble para buscar elementos que permitan confirmar o descartar el relato. La investigación deberá reconstruir la cronología, establecer qué ocurrió aquella mañana y determinar qué pasó con los restos que el hombre asegura haber trasladado.

Marta León: “Al final nadie te ayuda”

El relato de Marta León también permite conocer las dificultades que, según contó, enfrentó durante la búsqueda.

En 2019, la madre relató que llegó a enterarse por televisión de hipótesis que situaban a su hija en el norte, acompañada de otras personas y supuestamente sin intención de regresar.

También cuestionó que un abogado hubiera accedido a antecedentes de la investigación y los expusiera públicamente.

“Eso es jugar de una manera monstruosa con la gente”, afirmó. “Y la Fiscalía no hace la pega”, sostuvo.

León relató incluso que, al acudir nuevamente a la Quinta Comisaría para preguntar qué se estaba haciendo, un carabinero le respondió: “Usted no es la única que tiene una hija perdida”.

Según su testimonio, salió llorando del recinto. “Al final nadie te ayuda”, concluyó.

De hecho, en 2021, 13 años después de la desaparición, se realizó una reconstitución de escena para intentar establecer qué recorrido pudo haber realizado Mariana después de salir de su domicilio.

La confesión no borra los 18 años de búsqueda de Mariana Sepúlveda

El 29 de agosto de 2026 se cumplieron 18 años desde que Mariana salió de su casa y desapareció.

Si el relato del detenido resulta verdadero, Mariana no volverá. Tampoco su familia recuperará los años transcurridos preguntándose dónde estaba, qué había ocurrido con ella o si algún día aparecería.

Y quedará una pregunta inevitable: ¿por qué recién 18 años después aparece una versión que apunta directamente a su muerte? La respuesta dependerá de lo que logre establecer la investigación y, eventualmente, los tribunales.

Por ahora, Carabineros deberá determinar si existen rastros en el inmueble, reconstruir la cronología y establecer qué ocurrió realmente con Mariana.

Pero también habrá que revisar el camino recorrido por la investigación durante estos 18 años, las distintas hipótesis planteadas y las diligencias realizadas para esclarecer la desaparición.

El caso Mariana Sepúlveda no comenzó con una confesión. Comenzó el 29 de agosto de 2008, cuando una joven de 19 años salió de su casa con su uniforme escolar y no volvió. Dieciocho años después, un hombre dice tener la respuesta. Ahora falta determinar si su relato es real y si, finalmente, su familia podrá conocer la verdad y comenzar un duelo que durante años quedó suspendido entre la incertidumbre y las acusaciones de incompetencia y desidia que marcaron su búsqueda.