El reconocido astrónomo chileno, Guido Garay, Premio Nacional de Ciencias Exactas (2017), participó de un importante hallazgo sobre el origen de las estrellas gigantes. El estudio, que se acaba de publicar en la revista Nature, reconstruyó por primera vez la órbita tridimensional de dos protoestrellas masivas que están formando un sistema binario.
Resulta que algunas de las estrellas más masivas de todo el universo se forman en sistemas binarios, que luego influyen en su evolución, pero hasta la fecha el cómo se forman estos sistemas es uno de los grandes misterios de la astronomía moderna.
Garay, que ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar la formación de estrellas gigantes, explica en un comunicado del Departamento de Astronomía (DAS) de la Universidad de Chile que “al menos un 90% de las estrellas masivas existen en sistemas binarios o múltiples, sin embargo, las vías de formación de dichos sistemas no son claras”.
Ahora, un equipo internacional de astrónomos del que el científico chileno formó parte, logró reconstruir por primera vez la órbita tridimensional de un sistema binario de estrellas masivas mientras sus componentes todavía se encuentran en formación.
El objeto estudiado es IRAS 07299−1651, una joven protobinaria ubicada a unos 1.680 pársecs de la Tierra, equivalente a aproximadamente 5.500 años luz. Sus dos protoestrellas se encuentran separadas actualmente por cerca de 200 unidades astronómicas (UA), es decir, unas 200 veces la distancia promedio entre la Tierra y el Sol. Además, cada una contiene su propio disco de gas y polvo, material a partir del cual las estrellas continúan creciendo.
Con IRAS 07299−1651 como objetivo, los astrónomos, liderados por el profesor Yichen Zhang de la Universidad Shanghai Jiao Tong en China, se propusieron averiguar cómo se desplazan estas estrellas. Así, les hicieron seguimiento durante ocho años, entre el 2016 y el 2024.
El trabajo combinó observaciones de alta resolución realizadas con instrumentos como el radiotelescopio ALMA, el Jansky Very Large Array (JVLA), el telescopio espacial James Webb y observaciones infrarrojas obtenidas con el Very Large Telescope (VLT). Esta extensa línea temporal les permitió detectar el movimiento orbital relativo de las dos protoestrellas y, a partir de él, reconstruir su trayectoria en tres dimensiones.
Nuevas pistas sobre la formación de estrellas gigantes
Lo que descubrieron fue que las dos protoestrellas siguen una órbita muy excéntrica, cercana a una trayectoria parabólica, mientras que sus discos de gas y polvo que las rodean se encuentran fuertemente desalineados.
El estudio concluyó que, a partir de estas características, es posible que ambas estrellas no se hayan formado juntas. De hecho, los hallazgos apuntan hacia un proceso conocido como “fusión de núcleos” (core-merger en inglés).
De acuerdo con este escenario, las dos protoestrellas se habrían originado de manera independiente a partir de núcleos de gas y polvo que al principio no estaban gravitacionalmente ligados. Luego, estos núcleos habrían tenido un encuentro cercano, casi parabólico, durante el cual quedaron vinculados y comenzaron a formar el sistema binario observado actualmente.
Los autores plantean que este mecanismo podría ser una importante pista sobre cómo nacen los sistemas binarios de estrellas masivas con órbitas altamente excéntricas, pero su proceso de formación continúa siendo objeto de debate.
Referencia:
Yao Wang, Yichen Zhang y otros autores. An eccentric massive protobinary assembled via a core-merger parabolic encounter. Revista Nature Astronomy, 2026.