El viaje que José Antonio Kast realizará este martes a la región de Magallanes estaba programado antes de la reciente controversia diplomática con Argentina. Sin embargo, el contexto terminó otorgándole una carga política distinta a la visita presidencial, especialmente después de que desde Buenos Aires surgieran declaraciones sobre la soberanía del extremo austral.
El mandatario llegará a la zona con una agenda que, al menos formalmente, está marcada por actividades de carácter regional. Pero lo hará apenas días después de que el Gobierno chileno debiera reaccionar ante los dichos del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, quien habló de la necesidad de mantener presencia en Magallanes y calificó al extremo austral como una zona estratégica para Argentina.
La polémica escaló hasta la Cancillería, que anunció una nota de protesta y recordó que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes está respaldada por los tratados suscritos entre ambos países.
Una visita planificada que adquirió otro significado
De acuerdo con la agenda entregada por la Delegación Presidencial Regional de Magallanes, Kast despegará a las 12:30 horas de este martes desde el Grupo 10 de la Fuerza Aérea, en Pudahuel, rumbo a Punta Arenas.
En Magallanes, el mandatario encabezará a las 18:00 horas —17:00 horas de Santiago— una reunión del gabinete regional junto al ministro del Interior y secretario general de Gobierno, Claudio Alvarado.
La cita se desarrollará en la Delegación Presidencial Regional, en Punta Arenas.
Así, el primer viaje presidencial a la región queda configurado en una agenda que combina infraestructura, despliegue territorial y coordinación con las autoridades locales, pero que inevitablemente estará atravesada por la contingencia diplomática con Argentina.
El episodio que puso a Magallanes en el centro
La controversia comenzó luego de las declaraciones de Valverde, quien se refirió a Magallanes, el sur y el paso Drake como parte de una zona de soberanía argentina y destacó el carácter estratégico del área como una conexión entre el Atlántico y el Pacífico.
Los dichos generaron molestia en Chile y obligaron a la Cancillería a intervenir. La situación adquirió particular sensibilidad por tratarse de Argentina, uno de los principales aliados de la administración Kast en la región.
El propio presidente abordó el episodio el pasado 25 de agosto. En esa oportunidad, valoró la respuesta posterior del Gobierno de Javier Milei y destacó que Argentina reconociera la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes.
“Agradecemos también las declaraciones del Gobierno argentino, reconociendo la soberanía del Estrecho de Magallanes, que es Chile”, señaló Kast.
La respuesta argentina sostuvo que su posición sobre el estrecho es la establecida en el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, ambos considerados vigentes y definitivos por Buenos Aires. Al mismo tiempo, Argentina mantuvo la relevancia estratégica que atribuye al extremo austral, particularmente por su vínculo con el Atlántico Sur y la Antártica.
Cabe destacar que desde La Moneda, el ministro del Interior y vocero, Claudio Alvarado, consideró que con esa declaración el episodio quedaba zanjado.
Kast llega a una zona especialmente sensible
La visita ha sido valorada transversalmente en la región. El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, destacó precisamente la presencia del presidente en medio de las diferencias surgidas con Argentina.
El desafío para Kast será mantener el carácter regional de una visita planificada con anticipación y, al mismo tiempo, administrar el significado político de estar en Magallanes después de una controversia que volvió a poner el Estrecho en el centro de la relación bilateral.
Por ahora, el Gobierno apuesta por mantener el episodio encauzado y la relación con Buenos Aires. No habrá una actividad presidencial especialmente diseñada para responder a Argentina.
Pero Kast llegará a Punta Arenas con un mensaje que ya fijó antes de viajar: el Estrecho de Magallanes, más allá de cualquier debate estratégico, “es Chile”.