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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente José Antonio Kast lideró la firma del proyecto de reforma constitucional de la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, instando al Congreso a debatir rápidamente la propuesta. Destacó la necesidad de incorporar herramientas para combatir estas amenazas en la Constitución. El mandatario defendió la modificación constitucional como una respuesta a la evolución del crimen organizado y el terrorismo en los últimos años. Kast resaltó la importancia de avanzar con prontitud en la discusión parlamentaria, argumentando que la seguridad es una demanda ciudadana urgente. El proyecto contempla la creación de un registro nacional de organizaciones criminales y terroristas, regímenes penitenciarios diferenciados, un nuevo estado de excepción constitucional, y medidas para facilitar la incautación de bienes vinculados al crimen.

El presidente José Antonio Kast encabezó la mañana de este lunes la firma del proyecto de reforma constitucional que forma parte de la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), iniciativa con la que el Gobierno busca incorporar nuevas herramientas para enfrentar a las organizaciones criminales y el terrorismo.

Durante la actividad, el mandatario hizo un llamado al Congreso a tramitar con rapidez la propuesta, aunque aseguró que espera que exista un “debate amplio” y con rapidez durante su discusión parlamentaria.

“De ahí también se recoge gran parte de lo que estamos presentando al Congreso Nacional para ese debate amplio, pero también con mucho respeto solicitamos que sea rápido, porque tenemos que avanzar en esta agenda”, sostuvo Kast.

En ese sentido, defendió la necesidad de modificar la Constitución para incorporar herramientas que, a su juicio, permitan enfrentar un fenómeno que ha cambiado durante los últimos años.

“Requiere llevar ese combate al crimen organizado, al terrorismo, a nuestra Carta Fundamental. Por eso es que planteamos esta reforma, que va a tener discusión, evidente, pero es absolutamente necesaria”, afirmó.

Kast defiende reforma y apunta a “cambio de mano”

El presidente sostuvo que su administración asumió el Gobierno enfrentando “una de las mayores crisis de seguridad de la historia reciente en Chile”, aunque evitó atribuir la situación a una sola administración.

Según planteó, el crimen organizado transnacional y el terrorismo corresponden a fenómenos que vienen desarrollándose desde hace más de una década.

En paralelo, destacó las cifras que, según el Gobierno, muestran una mejora en materia de seguridad, asegurando que “cambió la mano”.

“Nosotros decimos ‘cambió la mano’, y eso se ve reflejado en baja en temas de homicidio, en baja en temas de secuestro, en aumento del decomiso de drogas, en el control fronterizo con menos ingresos de inmigrantes irregulares, ilegales, con expulsiones permanentes”, señaló.

Sin embargo, reconoció que las cifras no necesariamente permiten terminar con la percepción de inseguridad.

“Las cifras, claro, van mejorando, pero ninguna cifra que mejore calma el dolor de una familia que pierde a un ser querido. Nada es comparable con la pérdida de alguien de la familia”, manifestó.

Kast insistió en que la discusión debe avanzar con rapidez, argumentando que la seguridad constituye una demanda ciudadana urgente.

“Nosotros estamos a tiempo de enfrentar esa situación, pero tiene que ser hoy, no mañana”, sostuvo.

Los cinco ejes de la reforma

En la oportunidad, el mandatario detalló los cinco ejes que contempla la iniciativa constitucional.

El primero consiste en consagrar el deber del Estado de resguardar la seguridad pública, protegiendo a la población y a las familias. Kast planteó que esta obligación debe quedar establecida en el primer artículo de la Constitución.

“Hoy día en el artículo primero está consagrada la seguridad nacional, y la seguridad pública está consagrada en otros artículos, pero para que esté en las bases de la institucionalidad es fundamental que esté en el artículo primero”, explicó.

El segundo eje considera la creación de un registro nacional de organizaciones criminales y terroristas. De acuerdo con Kast, pertenecer a una organización que sea identificada por el Estado como criminal pasaría a constituir por sí mismo un delito.

La propuesta busca, según explicó, dejar atrás una persecución centrada exclusivamente en delitos individuales y avanzar hacia una persecución de las estructuras criminales.

“Se acabó este sistema de perseguir al crimen organizado delito por delito”, afirmó.

El tercer punto contempla regímenes penitenciarios diferenciados para los líderes de organizaciones criminales, con el objetivo de impedir que continúen dirigiendo sus actividades desde las cárceles.

Kast sostuvo que las restricciones no deberían limitarse a las telecomunicaciones, sino también considerar mecanismos para controlar las visitas y evitar que los internos puedan mantener contacto con sus organizaciones.

“No es solamente la telecomunicación, es mucho más que eso”, señaló.

El cuarto eje propone la creación de un nuevo estado de excepción constitucional de seguridad pública, destinado a actuar de manera focalizada en territorios donde el crimen organizado desafíe abiertamente el control del Estado.

Según Kast, en estos casos las policías estarían al mando, con una eventual colaboración de las Fuerzas Armadas.

Finalmente, el quinto eje busca facilitar la incautación, liquidación y disposición de bienes vinculados al crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo.

Sobre este punto, el Presidente cuestionó que actualmente existan vehículos y otros bienes incautados que permanecen durante largos períodos en dependencias policiales.

“No existe combate al crimen organizado que funcione si al criminal se le quita la libertad, pero se le deja intacto el dinero”, enfatizó.

Kast: “Chile nos pertenece a todos”

Kast también vinculó la reforma con la necesidad de recuperar la seguridad en distintos ámbitos de la vida cotidiana, mencionando a transportistas, comerciantes y jóvenes.

“Tenemos que recuperar la seguridad para el transportista, que se fue acostumbrando a cambiar los horarios en el transporte en las rutas estructurantes de nuestro país para no verse afectado por los delincuentes o los terroristas”, indicó.

También apuntó a los comerciantes que han debido modificar sus rutinas para evitar asaltos y turbazos, además de los jóvenes que, según sostuvo, han comenzado a sentir temor al desplazarse por las calles.

Hacia el cierre de su intervención, el Presidente hizo un llamado transversal al Congreso para respaldar la discusión de la iniciativa.

“Chile nos pertenece a todos, y por eso la invitación que le hago al Parlamento a partir de la firma de este proyecto de reforma constitucional para discutir con altura de miras y poner a los chilenos por delante, poner la seguridad por delante, porque es una urgencia total de nuestra nación”, concluyó.