¿Está realmente unido el oficialismo? ¿Necesita el Gobierno al PDG para gobernar? En conversación con BioBioChile, Iván Moreira aborda las principales tensiones políticas del Ejecutivo, critica al Partido Comunista y al Frente Amplio, defiende la megarreforma y proyecta el futuro de la derecha (y el propio) de cara a los próximos años.
Iván Moreira lleva más de tres décadas en el Congreso. Ha sobrevivido a gobiernos de todos los colores, campañas, derrotas ajenas y siete elecciones consecutivas. Pero ahora, cuando todavía le quedan 4 años de gestión como senador, ya mira el horizonte.
Desde hace más de dos décadas, Moreira mantiene una estrecha relación con la comunidad palestina en Chile, donde muchos lo conocen como “Abu Moreira” por su defensa de la causa palestina, una posición poco habitual dentro de la derecha chilena. Por eso el histórico dirigente de la UDI transparenta sin pudor que le gustaría cerrar su carrera política como embajador en ese país. “Creo que lo haría muy bien”, dice entre risas, como quien lanza una indirecta, pero bien directa.
En conversación con BioBioChile, el senador repasó el complejo escenario político que enfrenta el Gobierno de José Antonio Kast tras la estrecha aprobación de la megarreforma, defendió la conducción del Ejecutivo, reconoció que el oficialismo “puede hacerlo mejor” y llamó a construir entendimientos con el Partido de la Gente y el Partido Nacional Libertario para asegurar gobernabilidad.
También hubo espacio para repartir críticas. Restó importancia a la reaparición pública de la exministra Mara Sedini —”la política es sin llorar”, afirmó—, acusó al Partido Comunista y al Frente Amplio de tener “arrinconado” al Socialismo Democrático y defendió que, a diferencia de la actual oposición, Chile Vamos respaldó varios proyectos del expresidente Gabriel Boric cuando consideró que eran necesarios para el país.
Iván Moreira y “el traspié” de la megarreforma
—Usted dijo hace unos días que la mayoría del Gobierno en el Congreso es “frágil”. Después de lo ocurrido con la megarreforma, ¿esta aprobación fue un triunfo o terminó confirmando justamente esa fragilidad?
“Cada día que pasa nuestra mayoría frágil en el Senado avanza, y eso genera preocupación en el oficialismo. Ahora, respecto de la megarreforma, creo que la izquierda ha tratado de instalar un ambiente de tensión, en vez de informar las cosas como realmente son.
La oposición desconoce que el 95% de la reforma ya está aprobado, incluyendo lo que nosotros llamamos el corazón de las propuestas. Ahí está, por ejemplo, la exención del pago de contribuciones para la primera vivienda de los adultos mayores de 65 años, una medida que beneficia a todos los sectores del país.
Es cierto que hubo un traspié, pero esperamos terminar definitivamente la tramitación la próxima semana. Ahora bien, si finalmente la reforma hubiese sido rechazada, la responsabilidad habría sido exclusivamente de la izquierda, que fue incapaz de apoyar al Gobierno en un tema tan sensible como el financiamiento municipal. Con su rechazo, la izquierda está dejando sin recursos a las municipalidades.”
—La oposición llevó parte de la megarreforma al Tribunal Constitucional. ¿Cree que existe algún riesgo real para el Gobierno?
“Nosotros tenemos la convicción de que el Tribunal Constitucional debiera fallar a favor del Gobierno, porque la megarreforma se ajusta plenamente a la Constitución. Esperamos que el Tribunal actúe conforme al derecho y confirme la constitucionalidad de esta reforma.
—Más allá del resultado, ¿el Gobierno administró bien esta negociación? ¿Hubo errores políticos o simplemente faltó un voto?
“Yo hablaría de un traspié. Dicho eso, no responsabilizaría ni al Gobierno, ni al oficialismo, ni al Senado. Nosotros entendíamos que la izquierda no iba a dejar sin recursos a los municipios, porque finalmente de eso se trataba esta discusión. Es cierto que las municipalidades expresaron su incomodidad porque esperaban otro tipo de solución, pero aquí debe quedar claro quién dejó sin financiamiento a los municipios: la izquierda.
—Pero hay dos puntos específicos que la oposición llevó al Tribunal Constitucional, que apuntan a la invariabilidad tributaria y al sistema de compensaciones por proyectos con Resolución de Calificación Ambiental rechazados. ¿Qué le parece esa ofensiva?
“Lo que hace la oposición es una escaramuza política para ocultar su verdadera intención. Esta es una medida desesperada ante el Tribunal Constitucional. Dejemos que las instituciones funcionen, porque nosotros tenemos certeza jurídica de que la megarreforma se ajusta plenamente a la Constitución.”
—¿Y cuál sería esa verdadera intención?
“Hacerle zancadillas al Gobierno en todo. Eso es lo que está haciendo la oposición: rechazarlo todo.Pero no olvidemos que algunos sectores del Socialismo Democrático presentaron indicaciones que concordaron con el Gobierno, especialmente en materia de invariabilidad tributaria. Lo que ocurrió después fue que esos parlamentarios fueron maltratados por la propia izquierda. Se sintieron presionados y amenazados, y terminaron votando en contra de materias con las que originalmente estaban de acuerdo.
—Los detractores de esta megarreforma sostienen que favorece principalmente a las grandes empresas, a los más ricos, y que perjudica a los sectores más vulnerables. Si tuviera que explicarle a cualquier chileno por qué cree que esta megarreforma es una buena noticia, ¿qué le diría?
“Primero, esta reforma elimina el pago de contribuciones para la primera vivienda de los mayores de 65 años, y esa medida ya está aprobada. Segundo, genera empleo en un país donde hoy tenemos cerca de un millón de personas desocupadas. Además, entrega certeza jurídica mediante la invariabilidad tributaria, lo que permitirá que las empresas inviertan con reglas claras y creen nuevos puestos de trabajo. Y finalmente, permitirá que el Gobierno impulse la reconstrucción del país y saque adelante una economía que recibió profundamente deteriorada del Gobierno anterior.”
Oficialismo, alianzas y agenda valórica
—Senador, saliendo un poco de la megarreforma… En las últimas semanas hemos visto varios roces dentro del oficialismo. ¿Hay un problema de disciplina política en el Gobierno?
“Yo diría que hoy los ánimos dentro del oficialismo están en una etapa de recomposición, más que de expansión. Tenemos que reconocer que fueron semanas complejas, con cruces públicos, desconfianzas y la sensación de que cada actor hablaba desde sus propios intereses. Hoy el oficialismo está dejando de mirar esas diferencias circunstanciales y está mucho más preocupado de consolidar mayores lealtades políticas que le den gobernabilidad al Gobierno. Eso no significa uniformidad, sino entender que cuando un gobierno entra en una etapa exigente, cada uno tiene que aportar orden, confianza y sentido de Estado para que el proyecto avance y no termine ganando la izquierda.
Todos quienes apoyamos al Gobierno tenemos responsabilidades, sobre todo en un año complejo, donde el Ejecutivo debe enviar sus proyectos más emblemáticos al Congreso, considerando que tenemos una mayoría muy estrecha. Por eso le hemos pedido al Presidente que este sea un año de aprobar reformas y sacar adelante los proyectos necesarios. Sabemos que la izquierda va a endurecer su posición y va a intentar bloquear las iniciativas del Gobierno.
Una de nuestras principales preocupaciones es la seguridad, la inmigración y el empleo. También hemos planteado la necesidad de reformar la Reforma Procesal Penal.”
—Pero, senador… usted dice que la izquierda va a bloquear todo lo que venga del Gobierno. ¿No es un poco el juego de la política? Ustedes también han sido oposición.
“No. Así no funciona la política. Hubo muchos proyectos del presidente Boric que nosotros apoyamos porque eran iniciativas que la ciudadanía necesitaba. No tuvimos ningún complejo en aprobar proyectos sobre seguridad, pensiones y otras materias importantes. Nosotros vamos a seguir apostando por el diálogo, aunque la oposición intente entorpecer las cosas. Al final ellos tendrán que responderle a la ciudadanía, porque la gente no quiere peleas políticas; quiere soluciones. Y para eso se necesita responsabilidad de Estado.”
—Quiero llevarlo a otro tema que remeció al oficialismo. ¿La reaparición pública de la exministra Mara Sedini le hizo un daño al Gobierno? ¿Fue una deslealtad?
“Yo desdramatizaría completamente esta polémica, porque me parece innecesaria. Nosotros no podemos estar respondiendo los desahogos de la exministra Sedini. Entendemos que tuvo una salida difícil y eso explica muchas cosas. Pero mientras algunos quieren poner la música o melodías románticas, como dije también respecto de Kaiser, el Gobierno tiene que hacer la pega. A la Mara le tenemos mucho cariño, de verdad. Pero ella tiene que entender que la política es sin llorar. No podemos caer en estas polémicas ni en estos dimes y diretes. Este es el momento de enfocarnos en los grandes problemas del país, que es lo que la ciudadanía reclama.”
—Usted dijo hace poco que “la derechita cobarde es la primera en defender con lealtad al Presidente”. La UDI ha respaldado al Gobierno en momentos difíciles. ¿Siente que desde La Moneda ese respaldo realmente se valora?
“Por supuesto. El Gobierno ha reconocido la lealtad de la UDI. Pero también nosotros tenemos que asumir nuestra responsabilidad por los traspiés que hemos tenido estas últimas semanas. Le agradecemos ese reconocimiento al presidente Kast y ahora lo que corresponde es corregir los errores que podamos haber cometido y hacer mejor las cosas.”
—Y si la UDI ha sido uno de los partidos más leales con el presidente… ¿También tiene derecho a pedir más espacio, más influencia o más poder dentro del Gobierno?
“Nosotros estamos agradecidos del presidente Kast porque ha escuchado a la UDI. Pero también ha escuchado al resto de los partidos oficialistas e incluso al Partido Nacional Libertario, que se ha definido como una oposición amigable.”
—Justamente quería preguntarle por eso. Se habla mucho de ampliar la coalición hacia el PDG o el Partido Nacional Libertario. ¿Es una idea que tiene sentido para usted?
“Creo que adelantarse hoy a una coalición es demasiado. Primero, cada partido tiene que definir su propio proyecto político y programático. Después de eso habrá que buscar los puntos de encuentro que permitan construir una coalición que permanezca en el tiempo y no responda solamente a un momento electoral. Cuando las coaliciones nacen únicamente por una elección, normalmente duran muy poco.
Más que pensar hoy en una coalición formal, debemos construir una relación política seria entre sectores que compartan diagnósticos y prioridades para el país. En ese camino hay partidos como el Partido Nacional Libertario o el PDG con los que podemos coordinarnos en determinadas materias. Eso habrá que verlo caso a caso. Porque una cosa es cooperar con sentido de responsabilidad de Estado y otra muy distinta es construir una estructura política que todavía no tiene una base sólida. Las alianzas verdaderas se construyen desde la confianza y no desde la urgencia.”
—Entonces, por lo que usted dice, ¿el Gobierno necesita al PDG y al Partido Nacional Libertario para gobernar?
“No, el Gobierno del presidente Kast tiene las capacidades para gobernar, pero podemos hacerlo mejor si construimos alianzas sobre diagnósticos y prioridades comunes. Eso beneficia a todos. Más allá de las diferencias o de que algunos se definan como oposición, construir acuerdos siempre ayuda. Y creo que a esos partidos también les conviene. Hoy la izquierda se está quedando sola. El Partido Comunista y el Frente Amplio tienen arrinconado al Socialismo Democrático. Lo tienen acorralado, porque ese sector quiere dialogar y no lo dejan.”
—¿Por qué lo dice?
“Porque están compitiendo entre ellos para ver quién es más duro. Es una competencia completamente electoral. Tanto el Frente Amplio como el Partido Comunista quieren quedarse con el liderazgo absoluto de la oposición en las próximas elecciones.”
—Hace unos días el Partido Nacional Libertario volvió a instalar el debate sobre el aborto con el proyecto “Escucha su corazón”. ¿Qué piensa de esa idea? ¿Cree que es el momento para que su sector impulse su agenda valórica?
“La agenda valórica siempre va a ser una prioridad. Ahora bien, el proyecto al que tú haces referencia todavía ni siquiera inicia su tramitación en la Cámara, por lo que prefiero no hacer comentarios sobre un texto que aún no conocemos en profundidad. Muchas veces un proyecto entra con un determinado contenido y termina aprobándose con uno muy distinto. Como se trata de un tema especialmente sensible, vamos a actuar con mucha responsabilidad y prudencia.”
—Otro tema sensible son los indultos. Usted ha dicho que está de acuerdo con avanzar en esa materia y el Gobierno también ha recibido críticas al respecto. ¿Qué espera usted que haga La Moneda?
“Yo soy plenamente partidario de que existan indultos relacionados con personas condenadas por hechos del estallido social. Pero esto debe hacerse con mucha responsabilidad y analizando cada caso en particular. No creo que sea posible un indulto general. Sabemos que es un tema sensible y que divide opiniones, pero debemos asumir esa responsabilidad y avanzar de manera gradual.”
—Y cuando habla de indultos, ¿también está pensando en personas condenadas por violaciones a los derechos humanos?
“Si esas personas pueden ser beneficiadas, también creemos que debe existir un proceso gradual. Pero quiero ser muy preciso: hablamos de personas con enfermedades terminales o mayores de 80 años, para que tengan el derecho de poder morir junto a sus familias. En este tema, cuando se trata de las Fuerzas Armadas y particularmente de Punta Peuco, la izquierda no busca perdón ni reconciliación, lo que busca es venganza.”
Iván “Abu” Moreira
—Mirando un poco más allá de la contingencia… ¿Cómo ve el futuro del Gobierno? ¿Cree que la derecha tiene opciones reales de proyectarse más allá de un solo mandato?
“La política es muy dinámica y nadie puede predecir el futuro. Pero tengo confianza en que las medidas que ha impulsado el Gobierno este año van a permitir que llegue fortalecido al término de su mandato. Y termino con una frase del presidente Kast que, a mi juicio, resume muy bien este momento: “Todo va a estar bien”.
—Y después de tantos años en el Congreso, ¿qué viene para Iván Moreira? ¿Con qué le gustaría cerrar su carrera política?
“A mi me encantaría… Primero, tiene que saber que hoy yo soy el parlamentario más antiguo del Congreso. He ganado siete elecciones consecutivas, cinco como diputado y ya llevo doce años como senador. Cuando termine este período habré completado 36 años ininterrumpidos en el Congreso, por lo que en ese sentido soy como el decano del Senado. Y la verdad es que me encantaría terminar mi carrera como embajador, porque creo que lo haría muy bien.”
— ¿Y lo ha conversado con su partido?
“Claro, en conversaciones informales, y he encontrado en la directiva y bancada de senadores de la UDI un apoyo incondicional por la trayectoria política que tengo.”
— ¿Y con el presidente habló?
“No, con el presidente no, porque para este deseo mío tenemos que ganar las elecciones de 2029. Pero en definitiva, primero hay que ver si la derecha vuelve a ganar las elecciones y así podría aspirar a ese desafío con el que me gustaría cerrar mi carrera política.
— ¿Y no le parece que esos desafíos deberían quedar exclusivamente para diplomáticos de carrera?
“No, todos los presidentes han tenido la facultad de designar embajadores de carácter político. Es una atribución presidencial. Pero para eso, primero tenemos que ganar las elecciones del año 2029. Aunque yo creo que si gana la izquierda el 2029 el presidente de turno no tendría complejo en nombrarme embajador en Palestina.”
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