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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Según Cadem, la percepción de aumento de la delincuencia cayó a 47%, 28 puntos menos que en 2024. Sin embargo, la comparación con el gobierno anterior deja dudas, ya que en 2025 no se midió. Datos oficiales muestran disminución de homicidios antes del cambio de mando.

La caída en la percepción de la delincuencia que mostró Cadem parece contundente, pero al mirarla de cerca surgen dudas. La comparación salta más de un año: desde agosto de 2024 al inicio del gobierno de José Antonio Kast, y deja fuera todo 2025.

Mientras tanto, los datos oficiales muestran que delitos como los homicidios ya venían disminuyendo desde años anteriores.

En medio de ese vacío queda una duda clave: cuánto es real y cuánto es percepción.

¿Qué pasó con la última Cadem?

La última encuesta Cadem reveló una cifra que llamó la atención: la percepción de que “la delincuencia ha aumentado en los últimos dos meses” cayó a 47%, 28 puntos menos que en agosto de 2024, la última vez que se había medido ese ítem.

Pero el dato instala dudas sobre su interpretación. La medición actual de Plaza Pública recoge la percepción de marzo y abril de 2026 —ya bajo el gobierno de José Antonio Kast—, pero se compara con agosto de 2024, en la administración de Gabriel Boric. Entre ambos puntos no hubo medición durante 2025, lo que complica atribuir la variación a un solo periodo.

La magnitud de la caída —la mayor desde 2014, según la propia encuestadora— abre el debate, sobre todo porque coincide con el inicio de un nuevo gobierno.

El punto metodológico: cambios y vacío en la serie

Lo cierto es que, además, el propio indicador tiene un matiz metodológico relevante por la forma en que se ha medido este indicador en el tiempo.

La pregunta ha cambiado:

  • Antes de 2023: se consultaba por el “último año”
  • Desde 2023: por los “últimos tres meses”
  • En la última medición de 2025: por los “últimos dos meses”
  • Si a lo anterior se suma que Cadem no levantó este ítem durante 2025, surgen interrogantes. Fuentes de la encuestadora explicaron a BioBioChile que ese año se priorizaron preguntas vinculadas al contexto electoral. Por eso, en esta medición de mayo de 2026 retomaron el indicador de la percepción de la delincuencia y lo enfocaron específicamente en marzo y abril, es decir, los primeros meses de la actual administración. “Así medíamos la gestión de este gobierno”, señalaron.

    En ese contexto, la comparación no corresponde a una serie continua, sino a dos mediciones separadas por más de un año y bajo condiciones distintas.

    Al respecto, desde la firma aseguran fuera de micrófono que no existe un sesgo ni una intencionalidad política en la medición, sino que responde a decisiones metodológicas y de foco temático según el contexto del año.

    ¿Qué muestran los datos oficiales de delitos?

    Más allá de la percepción, las cifras oficiales permiten observar la realidad de la evolución de los delitos de mayor gravedad en los primeros meses de los gobiernos de Boric y Kast:

    Según datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito sobre homicidios:

    • Entre el 11 de marzo y el 3 de mayo de 2022 —inicio del gobierno de Boric— se registraron 169 víctimas de homicidios.

    • En el mismo periodo de 2026 —con el cambio de mando a Kast— la cifra preliminar es de 133 víctimas, es decir, 36 menos.

    A nivel general, señalan que, entre el 1 de enero y el 3 de mayo de 2026 se contabilizan 317 víctimas de homicidios, lo que representa una caída de 13,9% respecto del mismo periodo de 2025. En cuanto a otros delitos de alta connotación, la institución agregó que los robos con violencia o intimidación alcanzan 19.187 casos en 2026, un 17,6% menos que en igual periodo de 2025.

    Desde el Ejecutivo, la subsecretaria de Prevención del Delito, Ana Victoria Quintana, sostuvo que “las cifras preliminares reflejan una tendencia a la baja que observamos con responsabilidad y cautela”, agregando que “esto no significa relajar esfuerzos ni sacar cuentas alegres”.

    Una tendencia que antecede al cambio de gobierno

    Los datos de homicidios a nivel anual también muestran un comportamiento que antecede al actual gobierno y que aportan un mayor contexto a la discusión.

    En 2023, se dio a conocer el “Primer Informe Nacional de Homicidios Consumados 2018-2022”, presentado por el Ministerio del Interior y la Subsecretaría de Prevención del Delito, destacando por ser el primero en unificar datos de la Policía de Investigaciones (PDI), Carabineros, Fiscalía, Gendarmería y el Registro Civil.

    Dicho periodo mostró un alza sostenida de este tipo de delito. Luego, los informes anuales desde 2023 hasta 2025 mostraron una disminución sostenida de los homicidios, basada en cifras consolidadas y validadas interinstitucionalmente por organismos del Estado.

    De acuerdo con los informes oficiales del Observatorio de Homicidios de la Subsecretaría de Prevención del Delito, esta es la evolución de las cifras de homicidios entre 2018 y 2025:

    • 2018: 845 víctimas
    • 2019: 924 víctimas
    • 2020: 1115 víctimas
    • 2021: 906 víctimas
    • 2022: 1.322 víctimas
    • 2023: 1.248 víctimas
    • 2024: 1.207 víctimas
    • 2025: 1.091 víctimas

    *Estos informes fueron elaborados por el Centro para la Prevención de Homicidios y Delitos Violentos de la Subsecretaría de Prevención del Delito, y entregan la consolidación oficial de la cifra de víctimas de homicidios consumados en Chile en esos años. Este documento es el resultado del trabajo interinstitucional desarrollado en el marco del Observatorio de Homicidios y validado por el Ministerio Público*.

    Percepción y realidad

    El contraste entre percepción y datos es un elemento central en la discusión. El analista político Marco Moreno, decano de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, explica que una caída en la percepción no necesariamente implica una baja equivalente en los delitos.

    “La percepción de seguridad no depende solo de cifras objetivas, sino también de señales, expectativas y del clima comunicacional que instala un gobierno”, señala.

    En esa línea, advierte que el énfasis en orden y control puede influir en cómo la ciudadanía evalúa el problema. “El tono presidencial, los anuncios y el despliegue comunicacional pueden impactar más rápido en la percepción que en la realidad objetiva”, plantea, en lo que define como “gestión simbólica del poder”.

    Por su parte, el investigador Gustavo Campos del Centro Democracia y Opinión Pública, apunta a un fenómeno ampliamente documentado: la disociación entre percepción y criminalidad efectiva.

    “No necesariamente el aumento (o disminución) de los crímenes implica un cambio en la sensación de seguridad de las personas”, sostiene. Entre los factores que inciden, menciona la ausencia de hechos de alto impacto en la agenda pública y los niveles de confianza en las instituciones, especialmente en las policías.

    Un debate abierto

    Con todos estos elementos, la caída en la percepción de la delincuencia que arrojó Cadem puede leerse desde distintas dimensiones. Si bien aparece como un dato relevante, requiere contexto para su interpretación.

    Por un lado, los datos muestran una baja en delitos graves como homicidios y robos violentos, una tendencia que viene desde años anteriores. Por otro lado, la comparación de la encuesta no es directa y coincide con un cambio de contexto político.

    En ese cruce, la percepción de la delincuencia no es suficiente por sí sola para describir la evolución de este fenómeno.

    La evolución de los próximos meses será clave para determinar si ambas tendencias —percepción y datos— avanzan en la misma dirección o si se trata de fenómenos que responden a dinámicas distintas.