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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Chile y Bolivia restablecen vínculos militares tras 17 años: Ejército chileno condecora al comandante general boliviano con la “Cruz de la Victoria”. Visita oficial del general Alarcón destaca cooperación y acercamiento en medio de amenazas regionales. Se proyecta intercambio académico y cooperación en áreas específicas como la equitación. Bolivia busca abrirse al mundo y fortalecer relaciones vecinales. Enfrentar amenazas como el narcotráfico y la trata de personas exige coordinación regional. Gestos protocolares marcan nueva etapa en la relación militar, a pesar de mantener temas pendientes como la salida al mar.

El Ejército de Chile otorgó una distinción al comandante boliviano en una visita inédita desde 2009. El gesto ocurre en un nuevo escenario político en La Paz, con Rodrigo Paz en el poder tras el fin del ciclo del Movimiento al Socialismo (MAS). La cita reactiva vínculos militares y abre espacio a cooperación en seguridad. El acercamiento convive con tensiones históricas aún vigentes entre ambos países.

Tras 17 años sin una instancia de este nivel, Chile y Bolivia volvieron a escenificar un acercamiento institucional entre sus ejércitos. En ese marco, el Ejército de Chile condecoró al comandante general del Ejército boliviano, general Héctor Alarcón, con la “Cruz de la Victoria”, la máxima distinción que la institución entrega a mandos extranjeros.

La ceremonia se dio en el contexto de su primera visita oficial al país, la que fue presentada como una señal de cooperación y restablecimiento de vínculos en el ámbito militar, en un escenario regional marcado por nuevas amenazas.

El propio comandante boliviano vinculó este acercamiento con los contactos generados hace un mes en la conferencia de Estados Americanos realizada en Asunción, cuando se encontró con el comandante en jefe del Ejército chileno, Pedro Varela. “Quedó una gran amistad pendiente para poder visitar, y se dio la oportunidad de que ahora podamos estar presentes”, afirmó, destacando además que se siente “muy honrado por la condecoración”.

En esa línea, planteó que la relación bilateral aún tiene espacios por desarrollar, particularmente en materia de formación. “Queda pendiente conversar, poder intercambiar, más que todo el intercambio académico de nuestro personal”, sostuvo. El objetivo —según detalló— es avanzar en programas que permitan que efectivos bolivianos participen en cursos en Chile y que oficiales chilenos hagan lo propio en Bolivia.

A ello se suma el interés por reforzar áreas específicas de cooperación militar. “Hay mucha intención de ver los maestros de equitación”, señaló, en referencia al arma de caballería, considerada una tradición relevante en ambos ejércitos.

El general también enmarcó este acercamiento dentro de la política exterior impulsada por el gobierno boliviano. “Es el momento de que se deben abrir las fronteras de Bolivia, Bolivia para el mundo y Bolivia recibiendo a todo el mundo”, afirmó, agregando que el objetivo es “confraternizar con todos los países que nos rodean y son nuestros vecinos y hermanos”.

En materia de seguridad, el diagnóstico es compartido a nivel regional. “Tenemos amenazas emergentes como el narcotráfico, la trata de personas, el contrabando”, advirtió, subrayando que estos fenómenos obligan a una respuesta coordinada entre países. “Todos nuestros países, creo que estamos teniendo que trabajar en forma conjunta para poder hacer frente y proteger a nuestras sociedades”, cerró.

El gesto protocolar y el discurso del alto mando militar marcan un punto de inflexión en la relación militar entre ambos países, que busca retomar canales de cooperación tras años de distancia, en un contexto donde la seguridad regional vuelve a instalarse como prioridad.

Este acercamiento ocurre días después de que Bolivia reafirmara su compromiso con una salida soberana al mar, manteniendo uno de los temas históricos que siguen marcando la relación consular bilateral. Pese a eso, y sumando al momento que vive la región respecto al crimen organizado, se entendió como una señal positiva.

Recordemos que Chile y Bolivia mantienen solamente relaciones consulares y no diplomáticas, producto de la tensión que se produjo el 17 de marzo de 1978, cuando se cortó la relación diplomática oficialmente.