Nacional
Domingo 11 agosto de 2019 | Publicado a las 16:30
Víctimas del sacerdote Peretiatkowicz relatan abusos: "Sentí que él era la víctima y yo el culpable"
Por Felipe Delgado
La información es de Nicole Martínez
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La congregación de los Sagrados Corazones (SS.CC.) informó que son 11 las denuncias que han sido incluidas en procesos de investigación en contra de Juan Andrés Peretiatkowicz, a las que se han sumado algunas que fueron reveladas por Radio Bío Bío.

Juan Andr√©s Peretiatkowicz Vald√©s tiene hoy 83 a√Īos y est√° en una casa de reposo de la congregaci√≥n, con un diagn√≥stico de parkinson, adem√°s de s√≠ntomas de alzheimer y demencia senil.

En mayo de este a√Īo, fue informada la verosimilitud de denuncias presentadas el 2018 en su contra, lo que fue ratificado por el Vaticano. Los SS.CC., aludiendo a su salud, decidieron no continuar con el proceso penal.

Una de esas denuncias fue la de Rodrigo Urbano, que recibi√≥ en mayo una comunicaci√≥n de dos p√°ginas inform√°ndole sobre su proceso, y en sus √ļltimos p√°rrafos, la congregaci√≥n le ofreci√≥ analizar opciones de reparaci√≥n, lo que no se ha concretado.

Reafirm√≥ que Peretiatkowicz era un cura cercano, con un grupo selecto al que saludaba con un “top√≥n” en la boca, adem√°s de que ten√≠a una mala percepci√≥n sobre las mujeres.

Rodrigo lo conoci√≥ a sus 16 a√Īos en el Centro Pastoral Juvenil. No tuvo una relaci√≥n cercana con el sacerdote hasta un par de a√Īos despu√©s, cuando ya era mayor de edad y decidi√≥ contarle sobre su homosexualidad, algo que lo ten√≠a con ciertos conflictos con la iglesia y que lo hizo decidir dejar de comulgar.

Seg√ļn su relato, el cura Juan Andr√©s tuvo una recepci√≥n muy acogedora y le dijo que lo acompa√Īar√≠a, transform√°ndose en el espaldarazo que necesitaba, pues su familia no lo sab√≠a y ten√≠a un padre ausente.

Empez√≥ a citarlo a su oficina en la parroquia para conversar y empez√≥ poco a poco a ser cari√Īoso y cercano: lo abrazaba, le besaba la mejilla, como un amigo. La √ļltima vez que se junt√≥ con √©l fue cuando ocurrieron los abusos, cuando ten√≠a 20 a√Īos.

‚ÄúMe meti√≥ la mano al pantal√≥n. Me masturb√≥, se masturb√≥ √©l. Yo estaba un poco paralizado. Yo lo ve√≠a temblar tanto que en esos momentos, yo sent√≠ que √©l era la v√≠ctima y yo el culpable‚ÄĚ, cuenta Rodrigo, que no entendi√≥ de inmediato que estaba siendo abusado por el shock que le provoc√≥, y que incluso lo hizo vomitar en una plaza cercana.

Peretiatkowicz para él, antes del abuso, era un amigo que lo había ayudado a mantenerse en la iglesia, pero también alguien que lo ayudó económicamente, y por eso para él abusó doblemente: sexual y por el poder que implícitamente le daba haberlo asistido con dinero cuando lo necesitaba.

Quebró su confianza y lo alejó completamente de la iglesia.

El cura lo contactó después del abuso para invitarlo a pasar un fin de semana con él, algo que Rodrigo rechazó. No siguieron en contacto.

En cuanto al proceso con la congregación, Rodrigo aseguró que no quedó muy conforme con lo que vino después. No lo siguieron contactando ni le dieron opciones concretas de reparación. Propuso que las víctimas estuvieran en contacto, como parte de la sanación que genera encontrar a personas que vivieron la misma experiencia; sin embargo, no tuvo acogida.

Argentina, un refugio

Pablo Avenda√Īo hoy tiene 43 a√Īos y vive en Argentina hace unos 18. Denunci√≥ en enero de este a√Īo, en presencia del delegado de los SS.CC. para la prevenci√≥n de abusos, Pedro Le√≥n Z√ļ√Īiga, a quien describe como un sacerdote muy diligente, que lo ayud√≥ mucho a concretar su denuncia.

La congregación le envió una carta en marzo, en la que le informó sobre la investigación canónica que se había realizado con las denuncias del 2018, y donde también le detalló que el proceso penal en contra del cura se había frenado por su estado de salud.

Lo conoci√≥ en la misa de la parroquia de la Anunciaci√≥n por el a√Īo 1993, cuando empez√≥ a participar de diversas actividades del lugar, como el coro. Ah√≠ estuvo por cinco o seis a√Īos.

Lo describe como alguien muy cercano, carism√°tico, amigo, confidente, ‚Äúel cura buena onda‚ÄĚ. Recuerda que ten√≠an afinidad en el f√ļtbol, pues a ambos les gustaba la Universidad Cat√≥lica y Peretiatkowicz era excapell√°n del Club Deportivo UC. Pero se dio cuenta de que cuando le manifestaba alg√ļn inter√©s especial en alguna mujer, a √©l no le gustaba o no le prestaba atenci√≥n.

A los 21 a√Īos le coment√≥ a Peretiatkowicz que estaba pensando en interrumpir sus estudios de pedagog√≠a en m√ļsica y postular al seminario para convertirse en sacerdote, y ah√≠ el religioso le ofreci√≥ ser su padrino. En ese contexto empiezan a reunirse solos, lo que dur√≥ cerca de seis meses. En alg√ļn momento las reuniones pasaron desde la parroquia a la casa del cura.

En alg√ļn momento recuerda que las reuniones las manten√≠an en la pieza del sacerdote, donde manten√≠an conversaciones de amigos, recostados en la cama. Eso hasta que un d√≠a, en medio de una conversaci√≥n casual, cometi√≥ el abuso.

‚ÄúEl tipo me daba besos, se masturbaba, me masturb√≥ a m√≠, en su pieza, en su cama (‚Ķ) fue como cuando est√°s conversando y con la normalidad (de su parte) de alguien que toca un hombro‚ÄĚ, cuenta Pablo.

El episodio se repitió unas tres o cuatro veces y Pablo quedaba perplejo, sin entender el por qué, sólo pensando en cómo salir de ahí. Incluso describe que el shock lo hizo tener una sensación asexuada, que quizás el cura lo estaba poniendo a prueba para ver si estaba apto para el seminario.

Después de eso, Pablo se fue de vacaciones y se dio cuenta de que el sacerdocio no era su vocación, así que desistió y luego de terminar de estudiar se fue a Argentina. Nunca más tuvo contacto con él, pero las huellas quedaron para siempre.

Tanto a Pablo como a Rodrigo les costó comprender que fueron víctimas de abuso sexual. Muchos de los episodios los habían bloqueado, por el shock que significó. Ambos están ahora en contacto y también lo están con Felipe Vial. Todos se unieron tras el reportaje de La Radio sobre Carolina Marín, quien denunció abusos sexuales de Peretiatkowicz, Jorge Prieto y Gerardo Joannon. En conjunto trabajan en acciones legales.

Reparación compleja

El vicario de los Sagrados Corazones, el sacerdote Cristián Sandoval, detalló que hay cerca de una quincena de casos que han recibido en contra de Peretiatkowicz, siendo 11 de ellos denuncias que registraron el 2018.

El representante de la congregación sostuvo que han cambiado protocolos y que en espacios como el Centro Pastoral Juvenil se han aplicado medidas, como que todas las reuniones sean en espacios abiertos o con ventanales.

Sobre estos casos, lamentó que Peretiatkowicz no pueda enfrentar sanciones por su estado de salud y manifestó que hay intención de acceder a reparación, como asistencia sicológica y también económica.

Seg√ļn el sacerdote Sandoval, la parte de la reparaci√≥n es compleja y depende de la ayuda que requiera la v√≠ctima.

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