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Michelle Bachelet al Papa: Lo recibimos con mucha esperanza y así se lo harán sentir
Publicado por: Gonzalo Cifuentes
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El papa Francisco lleg√≥ a La Moneda esta ma√Īana en el marco de su visita apost√≥lica y oficial. Su arribo estaba programado para las 07:50 horas, sin embargo, lleg√≥ pasadas las 08:20 horas, momento en que fue recibido por la presidenta Michelle Bachelet.

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En el lugar desplegó un importante contingente para recibirlo, incluyendo la presencia de una banda instrumental y la Guardia de Palacio, quienes le rindieron honores en su ingreso entonando el himno nacional chileno y el de El Vaticano.

Luego, en el Patio de Los Naranjos, se reunió con autoridades, miembros de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

En su llegada, salud√≥ al presidente electo Sebasti√°n Pi√Īera y a su esposa, Cecilia Morel, a quienes entreg√≥ un regalo a cada uno.

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En el estrado, la mandataria asegur√≥ que “papa Francisco, su visita nos hace bien”. Asimismo, dijo que este encuentro enriquece a todos.

“Las suyas son palabras sabias y siempre vigentes de la paz”, manifest√≥ Bachelet, quien a√Īadi√≥ que “lo recibimos con mucha esperanza y no me cabe duda que as√≠ se lo har√°n sentir”.

En la instancia Bachelet record√≥ la √ļltima visita papal, la de Juan Pablo II hace 30 a√Īos, en plena dictadura. “Qu√© bueno poder decirle que Chile es otro, por encima de nuestras diferencias”, sostuvo.

En esa línea, afirmó que se han realizado progresos en beneficios de la sociedad durante todo este tiempo.

La Presidenta finaliz√≥ su discurso con un “bienvenido papa Francisco, Chile, nuestro hogar, est√° abierto para nuestro amigo”.

Posteriormente, el papa Francisco realiz√≥ su primer discurso en el pa√≠s, en el que pidi√≥ perd√≥n a los ni√Īos abusados por ministros de la Iglesia, asegurando que es algo que le da verg√ľenza. Luego, se retir√≥ para asistir a una reuni√≥n privada con la mandataria en el Sal√≥n de Audiencias.

Tras su paso por la casa de Gobierno, el l√≠der de la Iglesia Cat√≥lica se dirigi√≥ al Parque O’Higgins, donde realizar√° la primera misa desde que pis√≥ territorio nacional.

Centenares de feligreses comenzaron a reunirse en los alrededores del lugar durante la madrugada de este martes, para participar del encuentro masivo.

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Se trata de distintos grupos pastorales que se han dado cita en el lugar, adem√°s de decenas de voluntarios. Estos √ļltimos ser√°n los encargados de recibir a los fieles a eso de las 2:00 horas, cuando se abran las puertas del recinto, por turnos, hasta las 8:00 horas.

Visitar√° la c√°rcel

De acuerdo al programa oficial, Francisco llegar√° a las 16:00 horas hasta el Centro Penitenciario Femenino, siendo la primera visita de un Papa a la c√°rcel. All√≠, ser√° acompa√Īado por Michelle Bachelet.

Posteriormente, se encontrar√° con sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas en la Catedral de Santiago, lo que ocurrir√° a las 17:15 horas.

Luego, en la Sacristía de la Catedral, se reunirá con los obispos.

Para terminar su jornada, realizar√° una visita privada al Santiago de San Alberto Hurtado, donde se reunir√° con sacerdotes de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, a las 19:15 horas.

Lee a continuación el discurso completo de la Presidenta:

Bienvenido Papa Francisco:

Hoy hacemos mucho m√°s que abrirle las puertas de La Moneda; hoy le abrimos las puertas de Chile a un amigo.

Por eso que estamos alegres, y los hombres y mujeres de esta tierra quieren reunirse en comunidad.

Usted conoce Chile, vivió aquí una época de su vida. Sabe que es un país hermoso y privilegiado, no sólo por su naturaleza, sino especialmente por sus habitantes.

Somos gente esforzada y amigable. Tenemos fortaleza frente a la adversidad y tesón para los desafíos; somos solidarios ante las dificultades

Somos un país con un fuerte sentido de nación, conscientes de la trayectoria histórica que hemos empujado entre todos para llegar hasta aquí.

Estamos orgullosos de lo que hemos construido juntos, estamos orgullosos de los obst√°culos y tragedias que hemos superado, estamos esperanzados de lo que nos depara el futuro.

Somos una sociedad madura, que valora su democracia y que, hoy más que nunca, está consciente de sus oportunidades, de sus carencias y desafíos para ser desarrollada, para tener una convivencia enriquecedora y pacífica y abrirse a la diversidad del mundo.

Somos una sociedad que mira sus desafíos de frente y quiere dialogar sobre ellos, quiere hacerlo a partir de valores humanos sólidos, con respeto y voluntad de encuentro.

Queremos poner a las personas, a todas ellas, a sus temores y esperanzas, a sus esfuerzos cotidianos y su dignidad, a su igualdad y diversidad, como motor y objetivo de nuestro desarrollo.

Por eso, Papa Francisco, su visita nos hace bien.

Nos hace bien detener nuestra marcha ‚Äďa veces demasiado acelerada‚Äď para mirar al otro, mirar hacia adelante, escuchar, conversar, reflexionar sobre lo que somos, sobre lo que hacemos, sobre lo que queremos.

Seamos o no chilenos, seamos o no hermanos en una misma fe, todos los habitantes de esta tierra cabemos en este encuentro y en este diálogo y nos enriquecemos con él.

Es esa amistad, cara a cara, es ese estímulo al diálogo, la que trae el Papa Francisco.

Las suyas son las palabras sabias y siempre vigentes de la paz, de la tolerancia y la solidaridad.

Su mensaje es la defensa de la unidad y de la fraternidad.

Su acción es tranquila y humilde, pero, al mismo tiempo, sin temor a enfrentar y nombrar la injusticia, la desigualdad, la ignorancia y el egoísmo.

Por eso quiero decirle, Papa Francisco, que lo recibimos con mucho √°nimo y esperanza.

Y no me cabe duda que as√≠ se lo har√°n sentir los miles y miles que lo acompa√Īar√°n en Santiago, Temuco e Iquique. En cada Iglesia, ruta y barrio, se revelar√° un Chile efervescente, orgulloso de tener en sus manos la llave de su propio destino.

Hace treinta a√Īos nos visitaba el Papa Juan Pablo II. Lo hac√≠a en medio de la ansiedad que sent√≠amos por dar a conocer la realidad de un pa√≠s herido. Necesit√°bamos que los ojos del mundo nos acompa√Īaran, que nos ayudaran a superar la falta de libertad. Y esa voz esperanzadora lleg√≥ y contribuy√≥ a que nuestro pa√≠s volviera a reencontrarse a√Īos despu√©s.

Qué bueno poder decirle que hoy Chile es otro.

Por encima de nuestras diferencias, hemos transitado caminos de encuentro y justicia; hemos empujado juntos el desarrollo, y hemos construido condiciones de dignidad y bienestar para millones de compatriotas.

Y ha sido posible porque hemos fortalecido, entre todos, nuestra democracia, con m√°s tolerancia, con m√°s libertades y con m√°s transparencia, viendo a las personas como ciudadanos y no como consumidores, tal como usted ha ense√Īado.

Tambi√©n hemos conquistado importantes libertades y derechos en educaci√≥n, en salud, en vivienda. Hemos protegido nuestra naturaleza, para hacer sostenible nuestra vida en el hogar com√ļn que habitamos. Y lo hemos hecho porque creemos que el desarrollo y el crecimiento no son fines en s√≠ mismos, sino que son instrumentos para tener vidas m√°s dignas, con m√°s capacidades, m√°s bienestar y mejor convivencia.

As√≠ pues, en los treinta a√Īos desde la visita de Juan Pablo II hemos pasado del dolor a la esperanza, de la divisi√≥n al encuentro, del temor a la confianza. Aunque, a decir verdad, tengo que confesar que son hartos desconfiados los chilenos. Pero, en este clima, mucho m√°s confianza.

Pero nuestro orgullo de chilenos es humilde. Sabemos que lo avanzado debe ser sostenido y defendido, que tenemos deudas pendientes como sociedad y que nuevos desafíos vienen a probar nuestras fuerzas.

Debemos superar las desigualdades que a√ļn nos atraviesan, asegurar el bienestar de todos y todas, debemos fortalecer nuestra cultura de la solidaridad, exigirle m√°s a nuestra √©tica c√≠vica, pol√≠tica y econ√≥mica, debemos acoger mejor nuestras diversidades.

Y ese Chile también estará presente en su visita, el país que entre todos debemos seguir mejorando.

Entre los m√°s necesitados, entre quienes est√°n privados de libertad, en el mundo rural;

En lo que falta y lo que se ha podido hacer junto al Obispo de Temuco, para empezar a saldar la deuda con el pueblo mapuche; En la profunda transformaci√≥n que estamos impulsando para terminar con la verg√ľenza que sentimos como sociedad, ante la vulnerabilidad de parte de nuestra infancia;

En la realidad compleja de las migraciones, donde estamos buscando respuestas acordes con el reto de acoger en forma ordenada y garantizando dignidad a las familias que buscan realizar sus sue√Īos en Chile.

El nuevo Chile tambi√©n est√° en el dif√≠cil pero estimulante desaf√≠o de combinar creaci√≥n de empleo, riqueza y respeto del entorno natural, en la l√≠nea de su Carta Enc√≠clica “Laudato Si”, sobre clima y medio ambiente.

√Čstos son los m√ļltiples desaf√≠os del nuevo Chile, que tenemos el deber de saber interpretar, acoger, pero, sobre todo, al que debemos dar las respuestas que se necesitan.

Son muchas las tareas y sabemos que podemos trabajar juntos.

Tenerlo entre nosotros, Papa Francisco, un líder espiritual para tantos habitantes de nuestro país, a un hermano en la fe de Alberto Hurtado y a un amante de la verdad, es un privilegio y un genuino estímulo para seguir en la ruta de mayor justicia y bienestar que demandan los ciudadanos.

Y es un acto de agradecimiento, porque no olvidamos la mediaci√≥n papal que evit√≥ una guerra absurda. No olvidamos a la Iglesia comprometida con los derechos humanos, con las libertades p√ļblicas, con los derechos sociales.

No olvidamos a aquellos miembros de la Iglesia Católica que incluso entregaron su vida por proteger a quienes eran perseguidos en nuestro país.

Tenemos la certeza que cardenales, obispos y sacerdotes chilenos, inspirados por usted y comprometidos con su misión pastoral, seguirán aportando al desarrollo nacional, sobre la base del amor, la palabra esperanzadora y de respeto que requiere nuestra sociedad.

Esperamos que su visita, as√≠ como es un regalo para nosotros, sea un momento de alegr√≠a para usted, por el cari√Īo y el compromiso de chilenas y chilenos que ir√°n a su encuentro, por nuestros paisajes, por nuestros alimentos sabrosos y nuestros valores culturales.

Bienvenido Papa Francisco. Chile, nuestro hogar, est√° abierto para nuestro amigo.

Muchas gracias.

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