Internacional
Jueves 09 agosto de 2018 | Publicado a las 17:01
Canadá pone los DDHH en el centro de su diplomacia y despierta la ira de Arabia Saudí
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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Al colocar a los derechos humanos en el centro de su diplomacia, Canad√° concit√≥ la ira de Arabia Saudita y corre peligro de perder jugosos contratos, consecuencia de una pol√≠tica exterior “√©tica” que encuentra resistencias internas.

Unas horas despu√©s del anuncio de la expulsi√≥n del embajador canadiense en Riad, Ottawa reafirm√≥ con fuerza las bases de su pol√≠tica exterior desde que el liberal Justin Trudeau se convirti√≥ en primer ministro en 2015: la intransigencia en la defensa de los “valores” humanistas y progresistas del pa√≠s aunque ello pueda costar una crisis diplom√°tica.

Trudeau afirm√≥ este mi√©rcoles que su pa√≠s seguir√° “hablando firme y claramente de la necesidad de respetar los derechos humanos, en el pa√≠s y en el mundo, es lo que seguiremos haciendo”, por lo que impl√≠citamente rechaz√≥ pedir disculpas por las cr√≠ticas de Ottawa a la represi√≥n de activistas en Arabia Saudita.

Se trat√≥ de la primera reacci√≥n de Trudeau tras la expulsi√≥n del embajador canadiense en Riad por su “injerencia” en asuntos internos de Arabia Saudita, que adem√°s llam√≥ a consultas a su embajador en Canad√°.

El primer ministro indic√≥ no obstante que “no deseamos tener malas relaciones con Arabia Saudita” y reconoci√≥ que ese pa√≠s “ha hecho progresos en materia de derechos humanos”.

Asimismo, indic√≥ que su ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, tuvo “una larga conversaci√≥n” el martes con su par saud√≠ Adel al-Jubeir para intentar resolver la disputa.

“Las conversaciones diplom√°ticas contin√ļan”, dijo.

Ottawa respalda con singular perseverancia, desde hace varios a√Īos, a la familia del bloguero disidente Raef Badaoui, detenido desde julio de 2012. Su esposa y sus hijos viven en Quebec desde 2013, y fue un tuit canadiense sobre el arresto de la hermana de Raef lo que encendi√≥ la mecha entre los dos pa√≠ses.

Esa postura firme podr√≠a costarle caro a Canad√° en el plano econ√≥mico: Arabia Saudita es su segundo mercado de exportaci√≥n en la regi√≥n del Golfo (unos 1.080 millones de d√≥lares estadounidenses en 2017), solo despu√©s de Emiratos √Ārabes Unidos.

Riad anunció el congelamiento de las relaciones comerciales bilaterales, la suspensión de las becas universitarias para saudíes -más de 15.000 personas originarias del país asiático estudian en Canadá- y la relocalización de miles de estudiantes.

Tensando a√ļn m√°s los lazos, el banco central saud√≠ dio instrucciones para deshacerse de los bonos y fondos en efectivo candienses, “sin importar el costo”, inform√≥ el diario brit√°nico Financial Times.

Pero en un aparente intento de salvaguardar sus intereses económicos, el ministro de Energía saudita Jalid al-Falih dijo que la disputa no afectará a los clientes de la gigante estatal Aramco en Canada, pues los suministros de petróleo son independientes de las consideraciones políticas, dijo citado en los medios estatales.

Es difícil medir el impacto de la disputa en la economía canadiense. La venta de vehículos blindados ligeros a Riad por Ottawa, firmada en 2014 por un monto cercano a los 11.500 millones de dólares estadounidenses, también aparece amenazada.

No es la primera vez que el gobierno de Trudeau se arriesga a perder un muy buen negocio en nombre de los “valores” del pa√≠s.

A comienzos de a√Īo, un contrato de venta de 14 helic√≥pteros destinados a las Fuerzas Armadas de Filipinas fue congelado por las cr√≠ticas de Otttawa a las continuas violaciones a los derechos humanos por el gobierno del presidente Rodrigo Duterte.

“Hacer una opci√≥n”

Ya sea en Arabia Saudita, Filipinas o cualquier otro pa√≠s, para un dirigente como Trudeau “llega un momento en el que pol√≠ticamente se debe hacer una opci√≥n”, explic√≥ a la AFP Ferry de Kerckhove, exdiplom√°tico y polit√≥logo en la Universidad de Ottawa.

“Es evidente que a los ojos del mundo se percibe a Canad√° como uno de los √ļltimos bastiones de la defensa del orden liberal internacional”, junto a pa√≠ses como Alemania, Francia o Suecia, apunt√≥.

Bessma Momani, profesora en la Universidad de Waterloo, en Canad√°, piensa que a largo plazo esta pol√≠tica exterior “√©tica” puede serle beneficiosa a Ottawa, incluso si en lo inmediato le cuesta caro.

“Creo que aunque perdamos contratos con algunos gobiernos autoritarios conseguiremos m√°s en otros pa√≠ses, precisamente porque respetamos los derechos humanos”, dijo a la AFP.

Algunos dudan, sin embargo, que el tema humanitario haya sido el verdadero detonante de la crisis actual.

“No tiene nada que ver con los derechos humanos”, dijo a la AFP Amir Attaran, profesor en la Universidad de Ottawa. “Es un pretexto muy d√©bil. Aqu√≠ hay problem√°ticas geopol√≠ticas, como la rivalidad estrat√©gica y teocr√°tica entre Arabia Saudita e Ir√°n”, su gran rival regional.

En su visión, Riad le estaría haciendo pagar a Trudeau su negativa a respaldar las recientes sanciones estadounidenses a Teherán.

David Chatterson, exembajador canadiense en Riad, piensa de manera similar. “Creo que perdimos de vista el objetivo de la defensa de los intereses” nacionales, dijo a la AFP.

“¬ŅEra ese objetivo mejorar la suerte de Badaoui? Si lo era, fracasamos. ¬ŅQuer√≠amos incidir en la orientaci√≥n general de Arabia Saudita? No creo que lo hayamos logrado. ¬ŅPretend√≠amos promover los intereses canadienses? Tampoco lo conseguimos. Un fracaso total”.

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