La pasada semana generó conmoción la situación que se vivió en Ceuta, enclave español en el norte de África, con una oleada de cerca de 50.000 personas que ingresaron de forma irregular desde Marruecos.
Si bien la situación ha tendido a normalizarse, con un gran número de migrantes que retornaron a territorio marroquí, los diversos gobiernos en la Unión Europea buscan explicaciones y potenciales culpables. Por ahora, los primeros informes apuntan a Rabat.
Primeras conclusiones sobre crisis en Ceuta
En este sentido, un reporte de The Telegraph, que cita a documentos de agencias occidentales, detalla que Marruecos facilitó que personas vulneraran la frontera entre los países, para la posterior estampida hacia la pequeña ciudad.
Los antecedentes sostienen que, en los días previos, se viralizaron gran cantidad de mensajes en redes sociales dentro de territorio marroquí, en torno a que España, no podía devolver de inmediato a migrantes que cruzaran por mar (fallo del Tribunal Supremo). Aquello llevó a miles de personas a utilizar estas vías, cuestión que hasta ahora deja más de 80 muertos.
Asimismo, se sospecha que la actividad de personal de seguridad disminuyó considerablemente en los pasos fronterizos durante la última semana de julio, posibilitando que muchos accedieran derribando vallas.
“Para la noche del viernes, unos 48.000 de los que cruzaron la frontera habían regresado a Marruecos, lo que sugiere que habían sido engañados para llegar allí”, indicó el medio.
“Las fuentes recalcaron que era demasiado pronto para llegar a una conclusión definitiva sobre qué había propiciado la afluencia, pero una de ellas afirmó que era ‘sorprendente que 60.000 personas pudieran viajar sin control” por el territorio"”, añadieron.
Haizam Amirah Fernández, directora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos de Madrid, señaló abiertamente que la situación era sabida desde Rabat, con días de anticipación, aunque quizás no advirtieron el gran número de migrantes.
“El desplazamiento de un número tan elevado de personas de Marruecos a Ceuta no podría haberse producido sin que las autoridades marroquíes lo supieran de antemano o sin que permitieran que se produjera tal fenómeno”, indicaron.
Por su lado, El País dio a conocer los primeros informes de la Inteligencia española sobre el caso, los cuales concluyeron que Marruecos permitió y usó a su favor la masiva irrupción a Ceuta, pero no estaba al tanto de una planificación.
En esta instancia, también adoptan la tesis que en el país africano se difundieron informaciones confusas en torno a que España no podía devolver migrantes que cruzaran por mar.
Todo esto habría sido aprovechado por Rabat para ejercer presión en torno a dos temas: su reivindicación en torno a Ceuta y Melilla, y el disgusto en torno a la reunión que Pedro Sánchez, presidente español, tuvo en Argelia hace dos semanas, por temas comerciales.
“Aunque la operación no fue diseñada desde los aparatos del Estado marroquí, según los expertos españoles, estos la vieron como una oportunidad”, expresaron.
“El resultado es que, pese a su altísimo precio en vidas humanas, Marruecos ha conseguido poner su reivindicación sobre Ceuta y Melilla en la primera página de los medios de comunicación de todo el mundo y en la agenda de los gobiernos”, concluyeron.
Hay que señalar que los informes serán discutidos este martes en Bruselas, durante un encuentro de ministros de Interior de los 27 Estados miembros de la Unión Europea (UE). Será una reunión informal de análisis.
“Esta reunión debería permitir una evaluación común de la situación y un acuerdo sobre una respuesta europea coordinada, que incluya la rápida movilización de los instrumentos de la UE disponibles y el apoyo necesario a España para restablecer el control efectivo de la frontera exterior de la Unión y evitar nuevos cruces incontrolados”, señalaron los países firmantes.
A pesar de que en la misiva se expresa la “solidaridad” con España, destacaron que los países de la Unión no pueden permitir “cruces masivos incontrolados”, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas que generen la percepción de que la entrada ilegal en la Unión Europea es posible y que puede convertirse en una estancia legal.