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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Niscemi, Italia, enfrenta una catástrofe tras un deslizamiento de tierra por intensas lluvias en Sicilia, dejando edificios al borde de un gran precipicio y obligando la evacuación de 300 familias. La primera ministra, Giorgia Meloni, declaró el estado de catástrofe en la zona, reubicando a los afectados en viviendas temporales. Las vías de acceso están cerradas, las clases suspendidas y se ha establecido una "zona roja".

El pueblo italiano de Niscemi está cerca de vivir una catástrofe. Esto luego que quedara al borde de un barranco gigante tras el desprendimiento de tierra producido por las fuertes lluvias en Sicilia.

Hasta la zona llegó la primer ministro italiana, Giorgia Meloni, quien declaró el estado de catátrofe en la zona.

Las impactantes imágenes de edificios suspendidos al borde de un gran desnivel recorren Italia, después de que una extensa porción de terreno colapsara tras varios días de intensas precipitaciones, lo que obligó a evacuar por completo a un barrio.

Unas 300 familias fueron reubicadas en otras viviendas y en un centro deportivo de la ciudad, mientras que varias de las principales vías de acceso permanecen cerradas y las clases en los centros educativos han sido suspendidas.

“Tenemos un frente de deslizamiento de al menos cuatro kilómetros de largo, y se está ensanchando”, afirmó el alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, según declaraciones recogidas por medios locales, al agregar que “habrá una zona roja donde las familias no podrán regresar a sus hogares”.

En este contexto, Conti, responsable de la coordinación del centro de operaciones, ha advertido que la situación continúa siendo crítica y podría agravarse en las próximas horas.

Según informó la oficina de prensa del Gobierno en un comunicado, durante el encuentro se confirmó el máximo compromiso para asistir a los desplazados, para quienes ya se ha previsto un aporte de asistencia autónoma.

El plan gubernamental prioriza restaurar la viabilidad, la reanudación de las clases y el restablecimiento de las redes de gas y electricidad.

No obstante, el Ejecutivo admitió que el panorama es complejo debido a la “imposibilidad, mientras el deslizamiento siga activo, de identificar con precisión el área en la que intervenir” y, en consecuencia, establecer las modalidades de actuación definitivas.

Por ello, Meloni se comprometió a fijar una nueva reunión dentro de unas dos semanas para tomar “decisiones más detalladas” una vez se disponga de los informes técnicos necesarios.

Asimismo, la mandataria garantizó al alcalde Conti que el Gobierno hará todo lo posible para evitar que se repita lo ocurrido con el deslizamiento de 1997, especialmente en lo que respecta a los “retrasos en las indemnizaciones”.

Actualmente se mantiene una “zona roja” de 150 metros desde el borde del desprendimiento a la espera de verificaciones puntuales, aunque las autoridades han avisado de que, hasta que el movimiento de tierra no se detenga por completo, no será posible realizar una valoración final.