VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En una entrevista histórica de 1987, un joven Donald Trump mostraba una mentalidad de "mano dura" y control de recursos similar a la ofensiva actual en el Golfo Pérsico, alertando sobre la amenaza de Irán y cuestionando la gestión estadounidense en Oriente Medio. Trump también mencionó la necesidad de recibir compensación por proteger a terceros en la región, un concepto que retoma relevancia en 2026 con su exigencia a la OTAN.

En medio de la campaña militar que enfrenta hoy a Estados Unidos e Israel contra Irán, resurgió un documento audiovisual histórico que adquiere un tinte profético.

Se trata de una entrevista de diciembre de 1987, en la que un joven Donald Trump, entonces un empresario neoyorquino de 41 años, exponía ante la periodista Barbara Walters la misma mentalidad de “mano dura” y control de recursos que define su ofensiva actual en el Golfo Pérsico.

Antigua entrevista de Trump predice guerra con Irán

Su registro muestra a Trump alertando sobre la amenaza del líder supremo iraní y cuestionando la gestión estadounidense en la región: “La próxima vez que Irán ataque este país, entren y apoderen una de sus grandes instalaciones petroleras… y recuperen sus pérdidas, porque este país ha perdido mucho por culpa de Irán”, afirmaba, anticipando la lógica que hoy guía la intervención militar de Washington y Tel Aviv.

Al mismo tiempo, el magnate descartó que la Unión Soviética —actualmente Rusia— interviniera para defender a Irán, y calificó al ayatolá Ruhollah Khomeini como “algo que nadie ha visto jamás”.

Durante la entrevista, Trump insistió en que Estados Unidos debía recibir compensación por proteger a terceros en la región, concepto que vuelve a tomar relevancia en 2026, se refleja en la postura del presidente estadounidense al exigir que los países miembros de la OTAN envíen buques de guerra para patrullar el estrecho de Ormuz.

Trump, décadas antes de asumir la presidencia, ya señalaba claramente la necesidad de que los países beneficiarios del orden mundial compartieran los costos de su protección militar, estratégica y económica.

Trump no quería ser político

En 1987, en un almuerzo en el Rotary Club de Portsmouth, New Hampshire, se quejaba: “Estoy cansado de ver cómo se aprovechan de este gran país nuestro”, calificado como su “primer manifiesto de campaña”.

En aquella entrevista televisiva, Donald Trump ya advertía que la inestabilidad en Oriente Medio podía derivar en una confrontación directa con Irán.

Consultado sobre una posible carrera política, el entonces joven empresario no descartaba ese camino, aunque insistía en que su principal preocupación era que Estados Unidos volviera a ser un país “respetado” en el escenario internacional, una idea que repetiría décadas más tarde.

Sin embargo, más de cuarenta años después, con los precios del petróleo sacudidos por la tensión regional y drones vigilando las rutas comerciales del Golfo Pérsico, aquel archivo dejó de ser una simple curiosidad histórica.

Para analistas de política exterior, el video refleja la continuidad de una visión estratégica que Trump mantuvo a lo largo de su vida pública: presión económica, demostraciones de fuerza militar y una política exterior basada en la disuasión directa frente a adversarios considerados estratégicos, entre ellos Irán.