La red de oficinas del encarcelado líder opositor ruso Alexei Navalny anunció oficialmente su disolución para evitar que su colaboradores y simpatizantes sean perseguidos penalmente por extremismo.

“Continuar el trabajo de la red de oficinas de Navalny en su condición actual es imposible: inmediatamente será sancionado por extremismo, lo que supondrá penas de cárcel para los que trabajan y colaboran con ella”, afirmó el jefe de la sede del líder opositor, Leonid Vólkov, en un vídeo publicado en sus redes sociales

Vólkov, que actualmente vive en el extranjero, subrayó que es “imposible trabajar en estas condiciones”, y anunció que “oficialmente disolvemos la red de oficinas de Navalny”.

“No podemos siquiera cambiar de nombre, simular que somos otra organización, pues serán los ‘expertos’ del Comité de Investigaciones los que decidirán si es otra o la misma”, explicó.

El opositor subrayó que la labor desarrollada por la red de oficinas de Navalny, repartidas por varias regiones de Rusia, no ha sido en vano.

“Hemos sembrado con ustedes la semilla de la libertad, y éstas germinarán y darán brotes. No existe más la red de oficinas de Navalny, pero hay decenas de políticos regionales fuertes, con miles de partidarios (…)”, defendió.

Vólkov consideró que las oficinas de Navalny se convirtieron en una “escuela de trabajo político para decenas de miles de activistas en todo el país, y ello pese la orden directa del Kremlin de destruir la red”.

Admitió que algunas oficinas cerrarán, pero recalcó que “la mayoría continuará su labor como movimientos políticos y sociales regionales independientes”.

“Extremistas”

La Fiscalía suspendió el pasado lunes las actividades de las sedes de campaña del opositor a la espera de que un tribunal declara extremista a la red y otras organizaciones de Navalny, como el Fondo de Lucha contra la Corrupción (FBK) y el Fondo para la Protección de los Derechos de los Ciudadanos (FZPG).

La Fiscalía argumentó tener facultades para suspender un “movimiento público”, algo que los aliados de Navalny consideran ilegal.

La Justicia rusa prohibió además al día siguiente de manera cautelar ciertas actividades del FBK y del FZPG, en un proceso en el que este jueves continuaban las vistas preliminares.

Mientras, el sitio web del líder opositor indicó que contra este, Volkov y el director del FBK, Iván Zhdanov, podría ser abierto otro caso penal, esta vez por crear una organización sin fines de lucro que atenta contra los derechos de los ciudadanos.

La primera vista judicial sobre el mérito de la solicitud de la Fiscalía de declarar extremistas a estas organizaciones de Navalny se celebrará el próximo 17 de mayo, según dijo a Efe el tribunal.

En los últimos años el FBK de Navalny ha acusado a numerosos altos funcionarios de enriquecimiento ilícito y ha destapado escándalos como el “Palacio de Putin”, lujosa mansión que le habrían construido sus amigos en el mar Negro.

Comparecencia por videoconferencia

Mientras un tribunal examinaba hoy la petición de declarar extremistas las organizaciones de Navalny, el propio líder opositor comparecía desde prisión por videoconferencia en otra vista judicial, sobre su apelación de la condena por difamación de un veterano de guerra dictada el pasado 20 de febrero.

“He adelgazado, peso 72 kilos, lo mismo que cuando estaba en séptimo grado”, dijo el opositor, que permaneció tres semanas en huelga de hambre, para exigir ser atendido por médicos de su confianza debido al drástico empeoramiento de su salud.

Según la agencia oficial TASS, Navalny explicó que ayer en prisión lo llevaron a un baño ruso, parecido a una sauna, a fin de hoy tuviera un “aspecto presentable”.

“Me miré en el espejo: soy un esqueleto, un simple esqueleto”, dijo Navalny.