El próximo sábado 4 de abril, casi la totalidad de Chile tendrá un nuevo cambio de hora, sin embargo, dos regiones se restarán de aquello: Aysén y Magallanes.
Ese día, cuando los relojes estén a punto de marcar las 00:00 del domingo 5 de abril, la hora se retrasará 60 minutos, pasando a ser las 23:00 horas del sábado 4.
Ahora bien, en el caso de Rapa Nui e Isla Salas y Gómez, el cambio se realizará a las 22:00 horas.
Así, casi todo Chile continental e insular amanecerá a la misma hora el domingo, con la excepción de dos regiones, que mantendrán su horario de verano.
¿Por qué Aysén y Magallanes no tendrán cambio de hora?
Desde hace casi una década, los relojes de la región de Magallanes y Antártica Chilena se han mantenido sin alteraciones cada vez que el resto del país ajusta el horario.
En 2017, un decreto fijó que la hora oficial de esa zona del país “corresponderá en forma permanente al huso horario tres horas al Oeste del meridiano de Greenwich (-3)“. Este es el que adopta nuestro país cuando pasa de su habitual UTC-4 (invierno) al horario de verano.
El documento argumenta que la decisión de mantenerse en el huso horario UTC-3 “significará una disminución de los consumos energéticos y mejorará la calidad de vida de los habitantes de la región mencionada, al lograrse que las jornadas laborales vespertinas se vean beneficiadas con la presencia de mayor cantidad de luz natural, permitiendo un mejor aprovechamiento de las horas de la tarde, lo que beneficiará directamente la actividad productiva regional”.
Y es que, si la región tuviera que hacer el cambio de hora, amanecería casi a las 10:00 en pleno invierno, y se oscurecería antes de las 16:00.
En el caso de la región de Aysén, en marzo de 2025 se publicó un decreto que estableció que allí también se mantuviera el horario de verano, respondiendo a las mismas razones: ser las zonas que tienen menor exposición solar diaria.
La decisión fue precedida por una consulta ciudadana realizada por la Delegación Presidencial Regional, donde el 94% de los ayseninos apoyó la medida.
Entre los elementos ventajosos se destacan la “conciliación con la vida familiar al contar con más horas de luz; favorecer la realización de actividades recreacionales, deportivas y de índole personal posterior a las jornadas laborales y escolares; eficiencia energética; positivo impacto en el turismo que permite dinamizar las economías locales; mayor seguridad en los traslados de las personas en horario de la tarde, entre muchas otras”.