Internacional
Lunes 13 enero de 2020 | Publicado a las 11:33
"Me trató como a un objeto inanimado": una mujer trans en una familia de la mafia italiana
Por Diego Vera
La información es de Deutsche Welle
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Las estrechas callejuelas que parten del Obelisco de San Domingo son una popular imagen de las postales de Nápoles. Aquí los universitarios recorren Spaccanapoli, la calle principal que atraviesa la ciudad, bebiendo café y saboreando la pastelería de ricota.

Puertas peque√Īas y estrechas dan paso a los vasci, apartamentos de una habitaci√≥n situados en la planta baja de los edificios donde antes viv√≠an los pobres, pero que ahora suelen ser tiendas, bodegas o incluso restaurantes. En uno de ellos est√° Daniela Lourdes Falanga luego de varios d√≠as fren√©ticos.

“Me he pasado toda la noche dando tests de VIH gratuitos a cualquier que los ped√≠a‚ÄĚ, cuenta esta mujer de 42 a√Īos rodeada de carteles y pancartas de la Marcha del Orgullo anual. “El estigma asociado al VIH sigue siendo enorme en la comunidad transg√©nero, por lo que muchas personas siguen sin hacerse la prueba‚ÄĚ.

Esta peque√Īa oficina de dos pisos es la sede local de Arcigay, la principal organizaci√≥n LGBTI de Italia. Hace un a√Īo, Falanga se convirti√≥ en la primera mujer trans en ser elegida para liderar uno de sus cap√≠tulos regionales.

Falanga se comprometi√≥ con el movimiento hace una d√©cada, luego de que un esc√°ndalo sexual que implic√≥ a un prominente pol√≠tico romano generase un clamor p√ļblico contra la comunidad trans.

“Quer√≠a que el mundo supiera que no somos monstruos‚ÄĚ, dice Falanga. “Transitar (de hombre a mujer) me dio libertad real por primera vez en mi vida, por eso ten√≠a que propagar el mensaje‚ÄĚ.

Normalmente es asertiva, pero cuando habla del pasado se tropieza con sus propias palabras. “Mi familia nunca me permiti√≥ mostrar lo que ten√≠a dentro‚ÄĚ, relata. “Yo era el primog√©nito afeminado de una familia de la Camorra y siempre me mantuvieron bajo control‚ÄĚ.

Crecer en la Camorra

El padre de Falanga era un jefe local de la organización criminal arraigada en torno al Monte Vesubio. Abandonó a su familia justo después de que Falanga naciera. Ella creció en la pobreza, con su madre.

En su infancia, bajo el nombre de Raffaele, la obligaban a ir a almorzar cada domingo a casa de su abuela. Su padre les hac√≠a mimos a todos los ni√Īos menos a ella. Su indiferencia la hiri√≥: “Me trat√≥ como a un objeto inanimado‚ÄĚ, confiesa.

Su madre y su abuela escudri√Īaban cada uno de sus movimientos, reprimiendo cualquier gesto asociado con la feminidad. Nada de m√ļsica, de cantar, o de ver dibujos animados con protagonistas femeninas. “Me daba miedo hasta hablar, porque el tono de mi voz no se correspond√≠a con sus expectativas‚ÄĚ. Cuando no estaba a la altura de esas expectativas, su madre le pegaba.

Durante su adolescencia, su padre fue arrestado y desapareci√≥. Su madre empez√≥ una nueva relaci√≥n con otro hombre, el cual fue abatido a tiros mientras robaba un coche. Falanga ten√≠a entonces 13 a√Īos. Desde entonces hasta los 23, cuando ya hab√≠a transitado de hombre a mujer, solo tuvo noticias de su padre una vez: el pr√≥fugo envi√≥ una carta a un primo cercano en la que prohib√≠a taxativamente cualquier relaci√≥n con el hijo al que hab√≠a abandonado.

Crecer en un ambiente tan duro le sirvi√≥ a Falanga para aclarar sus ideas sobre su verdadera naturaleza. “Le debo mi certeza de ser una mujer al violento modo en que el mundo me trat√≥‚ÄĚ, sostiene.

ARCHIVO | AFP
ARCHIVO | AFP

La ciudad de los femminielli

Para alguien como Falanga, N√°poles es un lugar especial. De acuerdo con los activistas, la ciudad acoge a la segunda mayor comunidad de mujeres trans del mundo.

“Los personajes mitol√≥gicos, o grupos particulares que rompen la correlaci√≥n entre su sexo biol√≥gico y un g√©nero espec√≠fico, mezclando caracter√≠sticas de la masculinidad y la feminidad, pueden encontrarse en numerosas culturas‚ÄĚ, explica el profesor Paolo Valerio, presidente del Observatorio Nacional de Identidad de G√©nero italiano.

“Pero en N√°poles encontramos una subjetividad muy particular llamada femminielli, hombres que se piensas a s√≠ mismos y visten como mujeres‚ÄĚ, agrega Valerio.

Su presencia, que se remonta al menos hasta 1586 ‚Äďcuando el fil√≥sofo y alquimista Giovanni Battista della Porta describi√≥ en su libro De Humana Physiognomonia a “un personaje afeminado con escasa barba‚ÄĚ que hu√≠a de los hombres y se hac√≠a cargo con gusto de la cocina.

“El femminiello, pese a dedicarse con frecuencia a la prostituci√≥n, disfruta del reconocimiento de la comunidad porque participa en la t√≠pica feria econ√≥mica del valle‚ÄĚ, dice Valerio. La cultura popular consideraba que los femminielli tra√≠an suerte.

Debido a la existencia de una figura tan arraigada, Nápoles tiene fama de ser una ciudad acogedora y tolerante. En 2009, luego de que la policía arrestase a una mujer trans por pertenecer a una familia criminal, algunos analistas llegaron a sugerir que la mafia local era más tolerante que otras.

Falanga, sin embargo, se muestra en desacuerdo. “Los miembros de la Camorra tienen cari√Īo por las mujeres transexuales e incluso tienen relaciones importantes con ellas‚ÄĚ, explica, “pero el problema viene cuando es tu hijo‚ÄĚ.

Veinticinco a√Īos despu√©s de ver a su padre por √ļltima vez, se lo encontr√≥ en un colegio local, donde ambos hab√≠an sido llamados a contar su historia a los estudiantes. √Čl estaba en prisi√≥n tras haber sido condenado a cadena perpetua. “Te has vuelto hermosa‚ÄĚ, le dijo √©l a Falanga. “Y luego ambos nos pasamos todo el evento llorando‚ÄĚ, recuerda la mujer.

La familia es la clave

Falanga es esc√©ptica respecto al presunto respeto de la sociedad napolitana hacia las personas trans, pese a la tradici√≥n de los femminielli. “Hasta ahora, N√°poles ha aceptado un fen√≥meno social que implicaba prostituci√≥n y marginalidad, pero lo que las mujeres transexuales son asociadas directamente con el trabajo sexual‚ÄĚ, opina.

Estas barreras a una verdadera aceptaci√≥n han condenado a las generaciones mayores a vivir como parias. “Si tu cuerpo no encajaba en las representaciones binarias del g√©nero, eres expulsado del mercado laboral‚ÄĚ.

Por eso empez√≥ a trabajar con negocios locales, como la empresa de transporte p√ļblico napolitana ANM y el Teatro Mediterr√°neo, para promover una cultura de igualdad de oportunidades.

No obstante, cuando se trata de ayudar a los adolescentes trans a vivir una vida sana y plena, la familia juega un papel crucial.

Falanga se encuentra a menudo con padres y madres de menores trans en su trabajo. Cree que la nueva generación muestra una mayor comprensión por el sufrimiento asociado a la incomprensión de la identidad de género, en comparación con sus padres. Algo que le da esperanza de cara al futuro.

“Si creces cerca de tus seres queridos, puedes construir tu existencia con autodeterminaci√≥n‚ÄĚ, concluye. “De lo contrario, esta sigue siendo una ciudad complicada para vivir‚ÄĚ.

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