Internacional
Domingo 17 noviembre de 2019 | Publicado a las 12:13
Fuertes disturbios en París en primer aniversario de los chalecos amarillos
Por Verónica Reyes
La información es de Agence France-Presse
visitas

Debilitado pero a√ļn vivo, el movimiento popular de los “chalecos amarillos” franceses, surgido hace exactamente un a√Īo, moviliz√≥ el s√°bado a miles de personas en el pa√≠s, sobre todo en Par√≠s, donde se registraron actos de violencia y m√°s de un centenar de detenidos.

Las manifestaciones congregaron a 28.000 personas en toda Francia, 4.700 de ellas en Par√≠s, seg√ļn el Ministerio del Interior. La √ļltima participaci√≥n similar fue el s√°bado 9 de marzo, con 28.600 manifestantes en todo el pa√≠s. Por su parte, el movimiento dio una estimaci√≥n global de 39.530 participantes este s√°bado.

Un a√Īo despu√©s del inicio de este movimiento sin precedentes, la Place d’Italie, en el sur de Par√≠s, fue escenario de violentas acciones, con autos y contenedores incendiados y monumentos y mobiliario urbano destrozado.

Sin causa

La polic√≠a antidisturbios respondi√≥ con gases lacrim√≥genos y ca√Īones de agua para dispersar a la multitud.

La prefectura de polic√≠a prohibi√≥ una manifestaci√≥n que ten√≠a que salir de este mismo lugar. Para el prefecto de Par√≠s, Didier Lallement, se encontraban en la plaza “individuos que no defend√≠an una causa, sino que proced√≠an a las destrucciones” y a los “ataques sistem√°ticos contra las fuerzas de seguridad y contra los bomberos”.

Hacia el fin de la tarde, también se presentaron disturbios en el barrio de Les Halles, uno de los puntos céntricos de la capital francesa, con muchos comercios, bares y restaurantes.

En la noche, la polic√≠a anunci√≥ un total de 147 detenciones, y seg√ļn la fiscal√≠a de Par√≠s, 129 personas fueron puestas en detenci√≥n provisional.

Desde primera hora de la ma√Īana, centenares de manifestantes se congregaron en diversos puntos de la ciudad.

“¬°No vamos a retroceder! ¬°Seguimos aqu√≠, aunque Macron no quiera, seguimos aqu√≠!”, coreaban los presentes, en tono desafiante, en Place d’Italie.

“Seguimos movilizados porque queremos un futuro mejor para nosotros y nuestros hijos, la situaci√≥n en Francia est√° cada vez peor”, dijo R√©mi, un funcionario p√ļblico de 39 a√Īos, que prefiri√≥ no dar su apellido.

“Yo gano un poco m√°s del salario m√≠nimo y tengo dos hijos. El dinero no nos alcanza hasta fines de mes”, agreg√≥ este hombre que hizo el viaje desde Borgo√Īa, a 250 km de Par√≠s, para el primer aniversario de las protestas.

El 17 de noviembre de 2018 más de 300.000 personas, la mayoría vestidos con un chaleco amarillo fluorescente, salieron a las calles de Francia para protestar por un impuesto sobre el combustible.

En muy poco tiempo, este movimiento sin líderes ni estructura, que se organizó gracias a Facebook, puso en jaque al gobierno del presidente francés Emmanuel Macron, destapando el profundo descontento en las clases más modestas por la pérdida de poder adquisitivo, la subida de los impuestos y las desigualdades sociales.

“No pensamos parar”

En el primer aniversario del movimiento, los “chalecos amarillos” buscaban darle un nuevo impulso porque para muchos, las causas que condujeron al estallido de las protestas no han desaparecido.

“Llevamos un a√Īo en las calles y no pensamos parar. Estamos dispuestos a seguir manifestando hasta que Macron nos escuche”, dec√≠a Sylvestre, un “chaleco amarillo” de unos 50 a√Īos.

“La gente tiene miedo debido a la represi√≥n que hubo en manifestaciones pasadas. Yo mismo prohib√≠ a mis dos hijos salir a manifestar hoy por miedo a que pierdan un ojo”, a√Īadi√≥.

En el √ļltimo a√Īo y seg√ļn un recuento de los manifestantes, 23 personas perdieron un ojo tras recibir el impacto de una bala de goma y otros cinco sufrieron la amputaci√≥n de una mano en la explosi√≥n de una bomba lacrim√≥gena.

Las autoridades francesas prohibieron las manifestaciones en los Campos El√≠seos, escenario de violentos disturbios en el apogeo de las manifestaciones hace un a√Īo.

En Par√≠s, los comerciantes protegieron desde temprano sus escaparates y mercanc√≠as por miedo a incidentes violentos. Los transportes p√ļblicos se vieron afectados por la manifestaciones y los bomberos tuvieron que intervenir en varios puntos de la capital.

En otras ciudades importantes de Francia también fueron escenario de actos violentos.

Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos en Lyon (centro-este) donde un millar de manifestantes se congregó en el centro de la ciudad. En Nantes (oeste) hubo enfrentamientos entre la policía y cerca de un millar de manifestantes, y en Burdeos (suroeste) unas 1.800 personas se movilizaron.

En el apogeo de la crisis, en diciembre de 2018, Macron, que hab√≠a retirado la tasa de combustible que hizo estallar la protesta, declar√≥ que entend√≠a “la c√≥lera” de las calles y se dijo dispuesto a “transformar el pa√≠s”.

“Macron, nuestro primer aniversario, es el √ļltimo para ti”, clamaban los manifestantes este s√°bado.

Tendencias Ahora