Internacional
Lunes 09 septiembre de 2019 | Publicado a las 16:24
"¡Orden!": el hombre que puso emoción al Brexit anuncia que dejará el parlamento británico
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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En el centro de m√°s de tres a√Īos de convulsos debates parlamentarios sobre el Brexit, el presidente de la C√°mara de los Comunes, John Bercow, es una figura controvertida, criticada por los partidarios de Brexit y elogiada por sus detractores.

Este peculiar legislador conservador de 56 a√Īos, con un pronunciado gusto por la teatralidad, es sobre todo conocido por presidir los debates gritando “¬°Orden, orden!” a los diputados revoltosos y a los ministros que le disgustan.

Pero el lunes, anunci√≥ visiblemente emocionado que tras diez a√Īos decidiendo qu√© se debate en la c√°mara baja del parlamento brit√°nico dejar√° el cargo a m√°s tardar el 31 de octubre, la fecha prevista del Brexit.

Le corresponde, por ejemplo, al “speaker” decidir cu√°les de las enmiendas presentadas a una moci√≥n son debatidas y votadas, y as√≠ en los √ļltimos a√Īos ha ido dirigiendo el debate hacia una u otra direcci√≥n.

Por eso sus decisiones eran atentamente escrutadas por el gobierno y los euroescépticos que con regularidad lo acusaron de parcialidad y de beneficiar a los proeuropeos, contra la neutralidad que le impone su función.

Mostrando su poder, en marzo Bercow jug√≥ un papel muy importante en este convulso proceso al decidir que la entonces primera ministra Theresa May no pod√≠a seguir sometiendo a votaci√≥n su impopular acuerdo de Brexit sin cambiarlo “sustancialmente”.

“¬°Orden!”

Surgido de las filas del Partido Conservador, Bercow ha sido la piedra en el zapato de sucesivos gobiernos tories, incluido el de Boris Johnson recientemente nombrado. El primer ministro David Cameron incluso intentó sin éxito expulsarlo del cargo.

Con su toga de seda negra y sus corbatas estampadas, este hombre de 1,68 metros de alto, espesa cabellera blanca y potente voz, se dio, gracias a una interpretación personal de las atribuciones que le confiere su cargo, un papel más decisivo que sus antecesores.

Antes de provocar críticas por su gestión de los debates del Brexit, ya se había ganado los reproches de los conservadores por oponerse a la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, hablase ante el Parlamento británico durante una visita al país.

También en 2018, fue acusado de maltratar verbalmente a sus colaboradores. En aquella ocasión recibió el apoyo del opositor Partido Laborista.

“Mi mujer no me pertenece”

Nacido el 19 de enero de 1963, Bercow creció en el norte de Londres. Su padre era taxista.

Dio sus primeros pasos en pol√≠tica en la universidad antes de convertirse en consejero municipal del barrio londinense de Lambeth con 23 a√Īos. En 1997, fue elegido diputado por primera vez.

Doce a√Īos despu√©s, accedi√≥ a la presidencia de la C√°mara de los Comunes prometiendo romper con las pr√°cticas de su predecesor, implicado en un esc√°ndalo de notas de gastos ileg√≠timas por el que se vio obligado a dimitir.

Convertido a los 46 a√Īos en el titular m√°s joven de este prestigioso cargo, Bercow se emple√≥ a fondo en modernizarlo, abandonando algunos elementos del traje tradicional como la peluca. En junio de 2017, permiti√≥ a los diputados que entraran a las sesiones sin corbata.

Poco despu√©s de llegar al asiento verde del “speaker”, situado entre las bancadas de la mayor√≠a y las de la oposici√≥n, que se sientan cara a cara, provoc√≥ sin embargo una pol√©mica al reclamar miles de libras para renovar su apartamento de funci√≥n en el parlamento y poder alojar as√≠ a sus tres hijos.

También su esposa, Sally Bercow, fue portada de los diarios por cuestiones a menudo desvinculadas de la política: una vez posó para una revista vestida solo con una sábana blanca, participó en un programa de telerrealidad y mantuvo una relación con el primo de su marido.

Pero, sobre todo, en 2010 se presentó a una elección local bajo la etiqueta del Partido Laborista, principal adversario de la formación a la que pertenece su marido.

Este no obstante la defendi√≥. “Mi mujer no me pertenece”, dijo.

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