El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró sorpresivamente la invitación que había extendido a Canadá para que formara parte de su recién creada “Junta de Paz”.
A través de su cuenta en Truth Social, Trump confirmó su decisión de revocar la invitación al primer ministro canadiense, Mark Carney, en medio de tensiones diplomáticas entre Washington y Ottawa.
“Estimado Primer Ministro Carney: le ruego que por la presente tome conocimiento que la Junta de Paz retira la invitación para que Canadá se una a la que será la Junta de Líderes más prestigiosa jamás reunida”, indicó el mandatario estadounidense.
“Muchas gracias por su atención a este asunto”, concluyó Trump tras participar del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Carney le había respondido el jueves al republicano luego que este último señalara que “Canadá vive gracias a los Estados Unidos”, añadiendo que el primer ministro canadiense no había sido “agradecido” con Washington.
“Canadá y Estados Unidos han construido una asociación extraordinaria en economía, en seguridad y en un rico intercambio cultural. Canadá no vive gracias a los EEUU, Canadá es próspera porque somos canadienses”, afirmó Carney en su discurso en Davos.
“Somos los dueños en nuestro hogar. Este es nuestro país. Este es nuestro futuro. Es nuestra elección”, continuó, para terminar: “Elegimos Canadá”.
Carney se había mostrado cauto respecto al alcance del nuevo organismo impulsado por Trump, solicitando mayores garantías sobre su mandato y transparencia.
Al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno han aceptado formar parte de la junta de Paz, según informó en la víspera la Casa Blanca, aunque no facilitó una lista detallada.
Trump firmó ayer el acta de constitución del organismo, concebido inicialmente para supervisar su plan de paz para Gaza y que ahora quiere ampliar a otros conflictos globales, en un acto celebrado en el auditorio principal del Centro de Congresos de Davos.
El mandatario quiere que los países que integren esta agrupación paguen 1.000 millones de dólares para ser parte.
El republicano será “el presidente inaugural de la Junta de Paz”, contando con amplios poderes ya que, entre otros aspectos, será el único autorizado a invitar discrecionalmente a países a participar. Además tendrá la última palabra en las votaciones.