Las fuertes lluvias en Texas han causado desastrosas y fatídicas inundaciones en el centro del estado de Texas, al sur de Estados Unidos (EEUU), dejando como saldo hasta el momento al menos 91 muertos.
La intensidad del temporal ha provocado desbordes de ríos, quedando bajo el agua varias carreteras, viviendas y otras infraestructuras.
Miles de personas han tenido que evacuar, principalmente en el condado de Kerr, respecto a la cual el presidente estadounidense Donald Trump declaró “gran desastre”. Algunos de los habitantes han relatado cómo lograron sobrevivir a la catástrofe, en medio de la angustia y pánico.
Río creció más de 8 metros en menos de una hora
El río Guadalupe ha sido uno de los que ha marcado esta tragedia. Durante la madrugada del viernes creció su caudal más de 8 metros en unos 45 minutos, inundando varias casas.
Una familia de 33 personas, proveniente de Austin y que se encontraba de vacaciones en Hunt (Kerr), debió subir a resguardar al techo de un hotel para sobrevivir, según señaló la cadena de televisión local KPRC.
“Fue entonces cuando empezamos a llamar a las puertas, intentando avisar al mayor número posible de personas, sacarlas y empujarlas hacia la carretera”, contó David Fry, uno de los integrantes de la familia.
La emergencia fue tal, que el desborde del río rodeó el recinto, llevándose consigo vehículos. “Faltó poco”, afirmó el hombre, cuya familia completa sobrevivió.
Cerca de ahí, a unos cuantos kilómetros de distancia, estaba Diana Smith con sus dos perros. Logró salvarse junto con sus canes gracias a que se subió a un kayak. “Llamé al 911. No pasó nada. Y grité ‘Dios mío, no sé qué hacer"”, dijo al citado medio.
“Abrí la puerta principal y el viento empujó a mis dos perros en distintas direcciones. Entré en pánico, preguntándome qué iba a hacer… Recé mientras permanecía de pie en el porche”, detalló, resaltando que luego logró subirse a la pequeña embarcación con sus fieles compañeros y alejarse del sitio.
Un lamentable desenlace
En Hunt, RJ Harber junto a su esposa Annie se despertaron en la madrugada a raíz de las inundaciones en una urbanización. Tras esto alertaron del peligro a varias familias que estaban durmiendo, consiguiendo salvarlas.
Después intentó ir en kayak hasta donde sus padres y sus hijas, Blair (13) y Brooke (11), quienes se alojaban en una cabaña. Pero esto se vio frustrado por otro inmueble que bloqueaba el paso tras ser arrasado por el río.
En su celular tenía un mensaje de sus dos hijas: “Te amo”. Esto fue minutos antes que el caudal destruyera la casa.
Los cuerpos de las pequeñas fueron hallados aproximadamente a unos 20 kilómetros del lugar, con sus manos entrelazadas y con unos rosarios. Hasta el domingo en la noche, sus abuelos continuaban desaparecidos.
“¡Arrójame uno de tus hijos!”
Las luces de los rescatistas despertaron a Lorena Guillén en plena madrugada. Desde afuera llegaban gritos. Abrió la ventana de su casa y vio cómo el río Guadalupe había crecido al menos diez metros desde que se había ido a dormir, cubriendo por completo los siete acres de su propiedad, consigna EFE.
Guillén vive junto al cauce y alquila parcelas de su terreno a personas que llegan con sus autocaravanas —RV, como se les conoce en inglés— y pagan una renta mensual para estacionarse allí. Una de esas familias, dos adultos y tres niños, se aferraba a un árbol, luchando por no ser arrastrada por la corriente.
“¡Arrójame uno de tus hijos!”, le gritó al padre otro de los inquilinos, intentando ayudar. Los brazos cedieron, y desde su ventana, Guillén vio cómo desaparecían entre ramas, árboles y el avance violento del agua.
A sus 70 años, Jef Haflin ha vivido casi toda su vida cerca del río Guadalupe. Sin embargo, subrayó a EFE, nunca había visto una inundación de esta gravedad.
Apoyado en una silla metálica, rodeado de las pocas pertenencias que logró sacar de su autocaravana —una funda de guitarra, unas botas de vaquero, dos cajones de cocina llenos de lodo—, el tejano contó que también vio las alertas en su teléfono, pero no les hizo mayor caso porque está “acostumbrado”.
Alrededor de las 3:00 horas, cuando estaba a punto de irse a la cama, el dueño del terreno donde está su casa rodante golpeó a su puerta. Cuando salió, el agua ya le llegaba hasta las rodillas.
“Escuché a gente que, en sus caravanas, estaba siendo arrastrada río abajo y pedía ayuda. Nosotros no podíamos hacer nada”, relató. “Estoy afortunado de estar vivo”.
Las graves inundaciones en Texas
Las inundaciones provocadas por la tormenta que golpeó el sur de Texas entre la noche del sábado y la madrugada del domingo dejan ya al menos 91 muertos, según el último reporte informado por las autoridades este lunes. Entre las víctimas fatales se encuentran 27 niñas e instructores (que estaban extraviados). La cifra de desaparecidos es indeterminada.
Los estragos que dejó la crecida del río Guadalupe, que se extiende por 370 kilómetros y divide varios pueblos a la mitad, alcanzan hasta donde llega la vista.
Carros volteados con las llantas hacia arriba, como juguetes abandonados por un niño; quimeras de escombros con trozos de ventanas, canoas, colchones y postes de luz; pedazos de asfalto esparcidos como piezas de rompecabezas.
Entre los restos, los distintos cuerpos de seguridad desplegados en la zona continuaron con la búsqueda de los desaparecidos. En botes, helicópteros y a pie, las autoridades recorrieron la zona y lograron rescatar con vida a unas 850 personas, según informaron los líderes locales.
El alguacil del condado de Kerr, Larry Leitha Jr., aseguró el domingo que no se detendrán hasta que “cada una de las personas sea encontrada”.
“Esta comunidad es fuerte y seguirá unida durante este momento tan doloroso”, recalcó Leitha Jr. a los reporteros.