Corea del Sur ha dado ‘luz verde’ al plan básico del programa ‘Jang Bogo N’, destinado al desarrollo y fabricación nacional de submarinos de ataque de propulsión nuclear y armamento convencional, cuyo inicio oficia está previsto para el 2027, según ha anunciado la Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa (DAPA).
La decisión ha sido adoptada este viernes por el comité de revisión de armamento del Ministerio de Defensa durante una reunión ordinaria. El proyecto, presentado en mayo, contempla la botadura de la primera unidad a mediados de la década de 2030 y su incorporación al servicio militar después de 2039.
La iniciativa, acordada con el consentimiento de Estados Unidos, utilizará pequeños reactores modulares (SMR) adquiridos directamente por el Gobierno surcoreano y combustible de uranio de bajo enriquecimiento, con un a concentración inferior al 20%. Además, quedó eximida en agosto del estudio de viabilidad preliminar habitual en las adquisiciones militares, una posibilidad reservada a programas altamente clasificados.
CAPACIDAD DE DISUASIÓN NUCLEAR Y BALÍSTICA
La DAPA prevé elegir mediante concurso público al constructor durante el primer semestre de 2027 y formalizar el contrato ante de finalizar este año. Aunque la inversión definitiva sigue pendiente de aprobación, las estimaciones iniciales recogidas por la agencia de noticias Yonhap apuntan a la construcción de al menos tres submarinos de 8.000 toneladas, con un coste aproximado de 28,9 billones de wones (unos 19.300 millones de euros).
De acuerdo con el organismo de Defensa, el programa pretende mejorar la capacidad de disuasión de Corea del Sur frente a las amenazas nucleares y balísticas de Corea del Norte y ampliar los recursos submarinos del sistema de ataque preventivo ‘Kill Chain’, integrado en la estrategia defensiva surcoreana de tres pilares.
El comité ha dado también su aprobación al desarrollo del segundo bloque del misil táctico superficie-superficie KTSSM-I, conocido como ‘asesino de artillería’, que contará con un alcance un 30% superior al de su predecesor, el Bloque I o Ure. Su finalidad es destruir con rapidez las posiciones de artillería norcoreanas de largo alcance que amenaza el área metropolitana de Seúl, la capital surcoreana.
Este programa se extenderá de 2028 a 2035 y dispondrá de una inversión estimada de 537.000 millones de wones (unos 355.000 millones de euros).
Asimismo, los responsables han autorizado una modificación del plan de producción en serie del sistema de comunicaciones militares TMMR, de radio táctica multibanda, así como la sustitución del antiguo helicóptero presidencial por un modelo S-92A Plus del fabricante estadounidense Lockheed Martin. La relación de iniciativas aprobadas incluye también la renovación de las patrulleras portuarias y la modernización del vehículo de superficie no tripulado empleado en operaciones de detección y limpieza de minas, según la DAPA.
La aprobación de este plan llega después de que las autoridades de Corea del Sur revelasen a finales de mayo de este año su previsión de que el primer submarino de propulsión nuclear de fabricación nacional y alimentado con uranio enriquecido estuviera disponible para mediados de la década de 2030. Una medida que el ministro de Defensa, Ahn Gyu Back, enmarcó en la ‘hoja de ruta’ del Gobierno, que cuenta con un ambicioso programa para este tipo de submarinos, validado por Estados Unidos, tras una cumbre de líderes celebrada en octubre de 2025.