En 1981 estudiaba en París, donde le disparó a su compañera Renée Hartevelt tras invitarla a su departamento. Tras ello violó su cadáver, lo despedazó y lo conservó en el refrigerador para comerlo lentamente. A los días fue detenido mientras lanzaba los restos que no ingirió a un lago. Nunca fue procesado.

Este viernes se confirmó la muerte de Issei Sagawa a los 73 años.

El hombre perdió la vida el 24 de noviembre en un hospital de Tokio, publicó esta jornada la agencia de noticias Kyodo.

Según detalló su hermano, el caníbal japonés murió por una neumonía.

En vida Issei Sagawa fue escritor pero antes, en 1981, hizo noticia por asesinar y devorar parcialmente a una joven holandesa mientras estudiaba en París.

Apodado en ciertas esferas como el “vampiro de Japón”, Sagawa cometió el crimen caníbal mientras estudiaba Literatura Comparada en la Universidad de la Sorbona de París.

El japonés le disparó por la espalda a Renée Hartevelt tras invitarla a su departamento, donde esta rechazó sus proposiciones.

Posteriormente violó su cadáver, lo despedazó y lo conservó en el refrigerador.

Tras ello fue devorándolo hasta que unos días más tarde fue sorprendido y arrestado por la policía mientras trataba de arrojar los restos en dos maletas en el lago de un parque parisino.

Issei Sagawa no fue procesado, se volvió escritor e inspiró un documental

Sagawa, hijo de una familia japonesa influyente, no fue procesado por el crimen después que una evaluación psicológica lo declarara demente.

Así fue internado en un hospital psiquiátrico de París hasta que unos meses más tarde fue repatriado a Japón, donde se convirtió en escritor y una figura de relevancia mediática.

Entre sus trabajos se incluye “Kiri no naka” (Entre la niebla, 1984), unas memorias en las que detalla el macabro crimen y que también sería trasladado al cómic.

Otro escritor, Juro Kara, ganó en 1982 el prestigioso premio literario nacional Akutagawa por “Sagawa-kun kara no tegami” (“Cartas de Sagawa”), basado en el suceso.

En 2019, las reminiscencias del caso volvieron a la primera línea informativa por el estreno en Japón del documental “Caniba”, que compitió en la segunda sección de la Mostra de Venecia en 2017.

La cinta, que arranca subrayando que “no pretende justificar el delito”, es una sucesión de confesiones y primeros planos del criminal, postrado en su apartamento en un evidente estado de turbación mental y asistido por su hermano, Jun, con quien dialoga.