Internacional
Miércoles 11 septiembre de 2019 | Publicado a las 09:02 · Actualizado a las 09:06
Hombre viol√≥ a su hija desde los 13 a√Īos pero no ir√° a prisi√≥n por una ley desactualizada en Jap√≥n
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Los defensores de los derechos de las mujeres vuelven a las calles este mi√©rcoles en Jap√≥n, como lo hacen desde hace seis meses, en protesta por una ley “desactualizada” que ha permitido que un hombre permanezca libre aunque fue declarado culpable de violar a su hija durante a√Īos.

Un tribunal japon√©s descubri√≥ que el hombre viol√≥ a su hija entre los 13 y los 19 a√Īos, usando la violencia cuando ella se resisti√≥.

La sentencia, que la AFP pudo consultar, indica que todos los contactos se realizaron “contra la voluntad” de la ni√Īa y que ella estaba bajo la influencia psicol√≥gica de su padre debido a los repetidos abusos.

Pero sin embargo no se ha pronunciado una sentencia de prisión con el hombre porque legalmente corresponde a la fiscalía demostrar que hubo uso de fuerza abrumadora, amenazas o que la víctima fue totalmente incapaz de resistir.

El fallo es objeto de una apelación pero ha desatado un escándalo y cientos de personas se manifestaban el miércoles en todo el país como lo hacen el día 11 de cada mes.

En ese cuadro, la joven debe probar que, a pesar de la violencia utilizada para someterla, ella hizo todo lo posible por escapar.

“La ley DEBE proteger a las v√≠ctimas, NO a los perpetradores”, se pod√≠a leer en una las pancartas usadas en la protesta. Una petici√≥n en l√≠nea que solicita una revisi√≥n de la ley ya ha recogido m√°s de 47.000 firmas.

ARCHIVO | AFP
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“No puedo tolerarlo m√°s”

Para Jun Yamamoto, quien fue abusada por su padre entre 13 y 20 a√Īos, esta decisi√≥n judicial es tristemente familiar. “¬°Es como si todo recomenzara!”, dice la enfermera de 45 a√Īos que trabaja por los derechos de las v√≠ctimas de delitos sexuales.

“La justicia japonesa no considera el abuso sexual como un delito, y no puedo tolerarlo m√°s”
, lamentó.

“Cuando nos sorprende una persona en la que se supone que deber√≠amos confiar, eso nos dejara paralizados, en estado de shock, incapaces de defendernos”, dijo Yamamoto a la AFP.

“Incluso en un caso en el que un padre viol√≥ a su hija, el tribunal dijo que ella podr√≠a haberse resistido y liberarse”, dijo, con la voz temblorosa de ira. “Esta situaci√≥n legal es realmente un problema grave”, concluy√≥.

La abogada Yukiko Tsunoda subraya que “cuando se cre√≥ el C√≥digo Penal en 1907, Jap√≥n era una sociedad extremadamente patriarcal”.

“La violaci√≥n fue criminalizada para asegurar que una mujer casada tuviera un hijo solo de su esposo y que ning√ļn otro hombre pudiera tener ninguna relaci√≥n con ella (…) Fue una ley de castidad √ļnicamente para el servicio de un esposo o un padre “, dijo a la AFP.

“‘¬ŅQuien querr√° proteger a una mujer que tan f√°cilmente deja que un violador act√ļe despu√©s de unos pocos golpes?’ √Čste era el estado mental en ese momento”, agreg√≥.

En opini√≥n de Tsunoda, los principios sexistas est√°n profundamente arraigados en el sistema judicial japon√©s y cuestionan sistem√°ticamente los derechos de las mujeres, lo que, seg√ļn ella, explica por qu√© Jap√≥n ocupa el puesto 110 entre 149 pa√≠ses en el √ļltimo informe del Foro Econ√≥mico Mundial sobre la desigualdad entre los sexos.

ARCHIVO | AFP
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¬ŅUn pa√≠s seguro?

En 2017, Jap√≥n revis√≥ por primera vez en 110 a√Īos los art√≠culos del C√≥digo Penal sobre agresi√≥n sexual, para reconocer a las v√≠ctimas masculinas y aumentar la pena m√≠nima de prisi√≥n por violaci√≥n de tres a cinco a√Īos.

Pero la necesidad de que una víctima deba demostrar que no podía resistir permaneció en la ley, a pesar de las protestas de los expertos en ese momento.

El caso deber√≠a reabrirse el a√Īo pr√≥ximo, pero a√ļn no es claro si el tema ser√° discutido.

Entre las demandas expresadas en la petici√≥n para revisar la ley, el abandono del “requisito de prueba” sobre la incapacidad de defenderse es “el que obtiene el mayor apoyo”, dijo un funcionario del Ministerio de Justicia a la AFP.

Mientras tanto, en un país donde el movimiento #MeToo no ha experimentado un impulso real, las voces de quienes defienden a las víctimas de abuso sexual se escuchan gradualmente un poco más.

“En Jap√≥n, con su reputaci√≥n de uno de los pa√≠ses m√°s seguros del mundo, he sido objeto de abuso sexual desde los tres a√Īos, obligada a acostumbrarme y aprender a vivir con ello”, dijo Wakana Goto, de 28 a√Īos, con la voz temblorosa, a manifestantes durante una de las protestas.

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