Una nueva oportunidad para la integración entre Chile y Perú se presenta al acercarse el centenario del Tratado de 1929, mientras ambos países viven un inédito escenario político con José Antonio Kast en la presidencia chilena y Keiko Fujimori al mando del gobierno peruano.
El contexto ofrece condiciones para que ambos Estados profundicen su cooperación y dejen atrás los conflictos del pasado, según la visión del internacionalista chileno José Rodríguez Elizondo, uno de los analistas más experimentados en la relación bilateral. Así lo señaló en el programa “Diálogos de Montonero”, espacio especializado en política internacional que recogió sus reflexiones sobre el presente y futuro del vínculo entre ambos países.
El actual panorama regional, marcado por la alternancia entre gobiernos de distintos signos ideológicos, condiciona la estabilidad política en América Latina. En este contexto, el arribo de administraciones de centro-derecha en Chile y Perú despierta expectativas sobre la posibilidad de superar el tradicional “péndulo” que ha caracterizado a la región.
Rodríguez Elizondo sostiene que la crisis de representatividad política afecta tanto a Chile como a Perú, al punto que “la democracia se minimiza a la elección entre dos minorías” y predomina una polarización que obstaculiza el consenso y la negociación.
Políticas económicas
El internacionalista identifica en el gobierno de Kast un giro hacia políticas económicas orientadas al fomento de la iniciativa privada y el crecimiento, en contraste con los enfoques estatistas.
“El gobierno de Kast, que representaba la minoría mayor, viene con un sesgo conservador que significa: promovamos la economía privada, dejemos de pensar que el Estado va a solucionar todos los problemas económicos, sin crecimiento no hay empleo”, puntualizó. Esta visión encuentra eco en el contexto peruano, donde la llegada de Keiko Fujimori al poder configura un escenario de coincidencias en materia de modelo económico.
La transformación de la política chilena en las últimas décadas ha llevado a la desaparición del centro político tradicional. Rodríguez Elizondo rememora su paso por la denominada Concertación y destaca la forma en que el derrumbe de los modelos de izquierda, tras la implosión de la Unión Soviética, alteró el panorama en la región.
“Con la crisis de las izquierdas, que es universal, ya no existe la opción de alternativa de las izquierdas en cuanto a sistema económico”, explicó el diplomático, quien también advirtió que, en la actualidad, el eje ideológico dominante en el periodismo tiende a catalogar como “ultraderecha” a gobiernos conservadores, un fenómeno que, a su juicio, dificulta el análisis de la política chilena.
La figura de Evo
El auge de propuestas refundacionales impulsadas por sectores de izquierda en la región, como las asambleas constituyentes, afectó profundamente el proceso político chileno. El internacionalista destaca que esta tendencia también repercutió en el Perú, donde la influencia de figuras como Evo Morales y su ideólogo Álvaro García Linera despertó inquietud en las autoridades peruanas.
“Evo Morales se fue al sur del Perú para participar en estallidos varios. Y allá en el Perú, que tiene una cancillería muy fuerte, muy estructurada, mis mejores amigos diplomáticos, encabezados por Alan Wagner, denunciaron la intromisión de Evo Morales en la soberanía peruana, que fue lo que no hicimos nosotros”, señaló Rodríguez Elizondo.
En materia de seguridad, el internacionalista advierte sobre la necesidad de una visión integral. Ya no basta con abordar la seguridad como un asunto exclusivamente interno.
“Acabo de hacer una exposición académica en la cual la tesis era que hoy día la inseguridad es global y desaparecieron los espacios vacíos entre la seguridad del mundo y la seguridad de los países”, sostuvo el analista. Para enfrentar el crimen organizado transnacional y las amenazas contemporáneas, propone una planificación nacional total, liderada por el jefe de Estado, que articule todas las capacidades del país.
Perspectivas de relación
Las perspectivas de la relación bilateral entre Chile y Perú aparecen atravesadas por el legado del Tratado de 1929, acuerdo que puso fin a la controversia territorial entre ambos países y sentó las bases para la convivencia actual. Elizondo considera que la proximidad del centenario de este tratado ofrece una oportunidad única para profundizar la integración.
“Si hay dos países que debieran estar unidos, superando de una vez por todas los conflictos del pasado, somos Perú y Chile. Piense nada más en la economía, lo que deberíamos hacer con nuestros recursos naturales integrados en un mercado global”, afirmó el diplomático chileno.
La complementariedad de los recursos naturales es uno de los ejes destacados por el experto. “El 40 % de las reservas mundiales de cobre juntas. Es decir, el mineral básico de la cuarta revolución industrial está en estos dos países”, destacó tras resaltar la importancia del litio y las tierras raras para el desarrollo estratégico de ambas economías.
El internacionalista subrayó que la cooperación entre Chile y Perú puede consolidarse si se aprovechan las coincidencias en sus modelos de desarrollo y se resuelven las tensiones heredadas del pasado.
Vínculo personal
El vínculo personal del analista con el Perú, forjado a través de su relación con diplomáticos y figuras políticas de ese país, otorga un matiz especial a su perspectiva. La proximidad del centenario del pacto de 1929 se convierte así en una “fecha ancla” para pensar en iniciativas que fortalezcan la integración bilateral.
“Y además tenemos una fecha que se nos viene encima, que es la del tratado de 1929. Ya vamos a llegar al centenario del tratado del 29. Y yo, como analista, me pregunto: ¿cómo lo vamos a saludar o a recordar, a conmemorar? Pero es una especie de fecha ancla para que desarrollemos iniciativas en esta línea”, remarcó.
El futuro de la relación bilateral, en opinión de Rodríguez Elizondo, dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para avanzar hacia una integración más profunda, dejando atrás rivalidades y aprovechando la coyuntura política. Aunque reflexionó: “Un ser humano normal y corriente, si de repente el destino lo pone al mando de un país, deja de ser el que era”.
Las declaraciones de José Rodríguez Elizondo ofrecen un panorama detallado del contexto actual y las posibilidades de relanzar la cooperación entre Chile y Perú en el marco del centenario del Tratado de 1929. La mirada del internacionalista subraya la importancia de aprovechar este hito histórico para consolidar una agenda común que beneficie a ambos países, pero también a la región.