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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio reveló que el 18,1% de estudiantes de EE.UU. miente a diario, mientras que el 60% de los adultos miente en conversaciones de 10 minutos. José Astorga, experto en lenguaje no verbal, propone una "pregunta escoba" al final de una charla para detectar mentiras, rompiendo la estrategia del mentiroso. Señales como silencios, titubeos, cambios de postura o parpadeos nerviosos delatan a un mentiroso.

Mentir es más común de lo que se cree, pero detectar la mentira sigue siendo uno de los grandes desafíos de las relaciones humanas.

Un estudio de 2019 publicado en la revista Psychiatr Q encontró que el 18,1% de un grupo de estudiantes universitarios de Estados Unidos mentía todos los días. Otra investigación, realizada en 2002 por la Universidad de Massachusetts, determinó que el 60% de los adultos mintió al menos una vez durante una conversación de solo diez minutos.

Frente a esta dificultad, José Astorga, experto español en comportamiento y lenguaje no verbal, explica una técnica de interrogación que, según él, puede hacer que un mentiroso se delate en pocos segundos.

La pregunta que “limpia” las mentiras

Astorga la llama la “pregunta escoba”, según recoge La Vanguardia, un término que —según cuenta— usa la CIA (la agencia de inteligencia de Estados Unidos) porque, dice el experto, “limpia todo lo que ocultan” quienes no han dicho toda la verdad.

La clave está en el momento en que se lanza: nunca al inicio ni a mitad de una charla, sino justo al final. “Guarda esta pregunta hasta el final”, recomienda Astorga.

La pregunta en cuestión es simple: “¿Qué es lo que no me has contado y crees que debes de contarme?”. Según el experto, basta con esa frase para que la persona que oculta algo baje la guardia, ya que llega cuando la tensión acumulada durante toda la conversación está en su punto más alto.

¿Por qué funciona?

La respuesta puede delatar a un mentiroso al romper su control psicológico mediante un giro inesperado al final de la conversación.

La explicación está en el efecto sorpresa: “Se lanza justo al cierre de la interacción, cuando el mentiroso cree que ya superó la prueba”. Además, sostener una mentira consume mucha energía mental y formular una pregunta tan abierta y ambigua genera una enorme presión interna, ya que el sospechoso no sabe con certeza cuánto sabe el investigador, provocando que colapse su estrategia.

Por último, al verse acorralada, la persona suele manifestar respuestas físicas automáticas debido al estrés. Los delatan los silencios prolongados, titubeos evidentes, cambios bruscos de postura, parpadeos rápidos, evitación del contacto visual o gestos defensivos como taparse la boca.

Otras señales que delatan a quien miente

Astorga apunta que los mentirosos suelen mostrarse muy seguros de sí mismos, pero también actúan de forma impulsiva, lo que puede notarse en gestos faciales o en una sensación de incomodidad ante preguntas directas.

Al respecto, Juan Manuel García, conocido como “Pincho”, experto en lenguaje no verbal, negociador de incidentes críticos y entrenado por el FBI (la policía federal de investigaciones de Estados Unidos), sostiene que quien miente apenas parpadea, y si lo hace, es de manera nerviosa.

“La parte más fiable para detectar mentiras es la lingüística forense” —el análisis del lenguaje que usa una persona para detectar inconsistencias—, asegura el Guardia Civil.

Antiguos agentes de la CIA y el FBI compartieron en 2016 con el medio Inc. otras pistas: los mentirosos suelen dar respuestas muy largas a preguntas que solo requieren un sí o un no, cortan el contacto visual, se tapan la boca al hablar o mueven los pies de forma repetitiva por los nervios.

En tanto, el científico Emilio Gómez Milán, de la Universidad de Granada, descubrió que hay dos zonas del rostro que cambian de temperatura al mentir. “Cuando mentimos, la temperatura de la punta de la nariz desciende entre 0,6 y 1,2 ºC, mientras que la de la frente sube entre 0,6 y 1,5 ºC”.

Cuanto mayor sea esa diferencia térmica entre ambas zonas, más probable es que la persona esté mintiendo.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.