El tablero de las agroexportaciones sudamericanas cambió de forma histórica en 2025. Perú logró arrebatarle a Chile el primer lugar en valor exportado, una posición que los chilenos habían defendido durante más de una década.
Según datos de Fresh Fruit, el país andino cerró el año con 14.451 millones de dólares en envíos agroindustriales, mientras Chile alcanzó los 13.190 millones, revirtiendo una brecha que hasta hace poco parecía inalcanzable.
Esta transformación no sólo implica un vuelco en los números, también revela una reconfiguración en las estrategias, los productos y los desafíos que ambos países enfrentan en el comercio global de alimentos frescos.
Un récord histórico
El ascenso peruano en las exportaciones agrícolas no fue repentino. La brecha que separaba a Perú de Chile comenzó a reducirse desde 2011, conforme los peruanos diversificaron su canasta exportadora y ganaron peso en productos de alto valor.
El quiebre llegó en 2025, cuando Perú superó en más de 1.200 millones de dólares la cifra chilena, una diferencia del 9,6% a favor del país incaico, según reporta Fresh Fruit.
La tendencia se sostiene con datos del sector privado. El CEO de Fluctuante, David Sandoval, declaró que “hemos tenido un fuerte crecimiento en valor, impulsado principalmente por los altos precios internacionales del café, el cacao y sus derivados, pero también un crecimiento real en volumen exportado, que es el indicador clave de competitividad”.
El crecimiento no se limitó al valor de los envíos. Por primera vez, Perú superó los cinco millones de toneladas exportadas en productos agrícolas, un salto que Sandoval atribuye a “mayor productividad, expansión de áreas cultivadas en años previos y una demanda internacional sostenida por alimentos frescos y con altos estándares de seguridad alimentaria”.
El propio ejecutivo subraya que el sector “atraviesa uno de sus mejores momentos”, con un avance interanual del 20% respecto a 2024.
Estrategias diferenciadas
El liderazgo peruano se apoya en una transformación estructural de su canasta exportadora. De acuerdo a datos oficiales, el arándano se consolidó como principal producto de exportación, con 2.568 millones de dólares en 2025, lo que representa cerca de un tercio del comercio global de esta fruta. La uva, con 2.028 millones, y el café, con 1.893 millones, completan el podio.
La palta fresca superó los 1.400 millones, con un incremento del 41% en volumen, mientras la palta congelada alcanzó por primera vez los 100 millones, con un crecimiento cercano al 60%. El cacao y sus derivados también rompieron récords, sobrepasando los 1.600 millones.
“La palta es un producto en el que México es muy grande y tiene el mercado al costado que es Estados Unidos, pero nosotros somos principal exportador de palta en Europa, por ejemplo. Y somos segundo en Estados Unidos”, afirmó Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), en una entrevista con El Montonero.
El dirigente sostuvo que el arándano “no solamente se ha expandido de una variedad, tenemos varias que se están desarrollando y que están llegando a diferentes mercados en el mundo”, lo que explica el crecimiento de más de 2.500 millones de dólares en exportaciones de este fruto.
La diversificación no sólo figura en frutas frescas. El café alcanzó los 1.800 millones, impulsado por precios favorables, mientras el cacao amplió su presencia en mercados europeos, con derivados de alto valor agregado como manteca, polvo y pasta para la industria chocolatera.
Nueva composición
Mientras Perú ganaba terreno en volumen y valor, Chile cerró 2025 con 13.190 millones de dólares en exportaciones agroindustriales, apenas un 0,7% más que en 2024, según Preciso Consultoría.
Si bien la cifra representa un récord, el crecimiento se sustenta en una recomposición interna: las “estrellas” tradicionales —cereza, uva y vino— retrocedieron, mientras nueces, avellanas y arándanos empujaron el total hacia arriba.
La cereza, históricamente el producto más fuerte, disminuyó de 3.554 millones de dólares en 2024 a 3.090 millones en 2025. El vino y la uva también cedieron, pero el avance de la avellana, que subió de 238 a 505 millones, y de la nuez de nogal, que aumentó de 411 a 631 millones, compensó parte de la caída. El arándano chileno elevó sus exportaciones a 829 millones, aunque lejos de los niveles peruanos.
Este cambio en la composición de la oferta exportadora chilena llevó a expertos a señalar que “Chile no creció por más de lo mismo, sino por una canasta que se vuelve más balanceada”.
Los informes enfatizan que la diversificación redistribuye el riesgo y fortalece la estructura de la industria ante variaciones en la demanda o en los precios internacionales.
Ventanas comerciales
El nuevo escenario no se limita a una competencia directa. El calendario agrícola de ambos países introduce matices diferenciados en el abastecimiento mundial. Perú concentra su pico exportador en el segundo semestre, especialmente entre agosto y noviembre, mientras Chile mantiene su mayor visibilidad en diciembre y los primeros meses del año.
Este escalonamiento permite que importadores y supermercados armen campañas más largas y reduzcan riesgos de quiebres de stock.
En el caso del arándano, Chile concentra su temporada entre diciembre y mayo, mientras Perú sostiene buena parte del flujo entre agosto y enero.
“Ese escalonamiento reduce quiebres de oferta y vuelve más valioso el ‘doble origen’ cuando el comprador se vuelve más exigente en calidad, condición de llegada y cumplimiento de programas”, detalla Fresh Fruit en su informe.
Mercados de destino
La geografía de los destinos también muestra movimientos relevantes. China y Estados Unidos siguen siendo los principales compradores de productos chilenos, con 3.356 millones y 2.331 millones de dólares respectivamente en 2025.
Sin embargo, ambos mercados redujeron su peso relativo —China cayó en 574 millones y Estados Unidos en 332 millones respecto al año previo—, mientras Europa y otros destinos regionales ganaron participación. Países Bajos, Alemania, Italia y España incrementaron sus compras, al igual que Argentina, que duplicó su demanda.
En Perú, la apuesta por mercados exigentes se refleja en la capacidad para responder a los requerimientos de trazabilidad y calidad. “El Perú ha sabido responder a lo que hoy demanda el consumidor global: productos frescos, saludables y con trazabilidad. Ese es uno de nuestros principales activos competitivos”, sostuvo Sandoval.
Impacto económico
El avance peruano también ha transformado la relevancia del sector en la economía nacional. Según datos recogidos por Portal Frutícola, el agro representaba el 1,2% del PBI en 2000 y llegó al 4,3% en 2024, una tendencia que se mantendría en 2025.
“Esto significa que el sector agrario tiene un tremendo potencial probado y que cuando los países, los estados promueven a su sector agrario, este sector ayuda a crecer”, señaló Amaro.
El dirigente destacó que el impacto “no solamente es económico, porque trae divisas, genera movimiento económico en las zonas rurales y en las regiones, sino que además es social porque es uno de los principales generadores de empleo en zonas donde se requieren”.
La expansión exportadora peruana ha sido acompañada por inversiones privadas superiores a los 20.000 millones de dólares en las últimas décadas, con el potencial de multiplicarse si se ejecutan proyectos de irrigación y expansión agrícola.
Amaro ilustra el alcance de estas iniciativas: “Veintitrés o veinticuatro proyectos de irrigación que le van a sumar a la agricultura moderna formal con un empleo digno, con un empleo con todos los derechos laborales de más o menos un millón cuatrocientas mil hectáreas”.
Desafíos y riesgos
El crecimiento exportador enfrenta retos estructurales. En Perú, la estabilidad climática de 2025 permitió que las plantas desarrollaran su potencial sin estrés, aunque ya se han activado alertas ante un posible fenómeno El Niño para 2026, lo cual podría afectar cultivos como arándano y uva.
El sector también consolidó aprendizajes logísticos, pero diciembre sigue siendo un mes crítico por la coincidencia de campañas de arándano, uva y mango.
“El reto es ordenar mejor las salidas, evitar choques de oferta y proteger los precios. Eso requiere mayor planificación y prospección comercial”, advirtió Sandoval.
El ejecutivo anticipa un crecimiento moderado para 2026, con énfasis en la industrialización: “Congelados, deshidratados, jugos, mermeladas y otros derivados aparecen como el siguiente paso natural del sector”.
En Chile, el desafío pasa por recuperar tracción en los rubros grandes sin perder valor, capitalizar el impulso de nueces y avellanas, y profundizar la diversificación geográfica.
El análisis de Fresh Fruit y Preciso Consultoría sugiere que la región puede competir en varias ventanas del año, y que la clave será “convertir capacidad productiva en valor sostenido, priorizando rentabilidad, consistencia y eficiencia en la cadena antes que una expansión por inercia”.
El pequeño productor
La expansión peruana no ha sido exclusiva de grandes empresas. Según Amaro, más del 85% de las cadenas productivas de los principales cultivos de exportación corresponden a pequeños agricultores con menos de cinco hectáreas.
El dirigente explicó que “en agricultura la mayoría son pequeños. Lo que sucede es que hay dos grupos: uno que está en la modernidad y otro, mucho mayor, de pequeños agricultores que están en una agricultura de sobrevivencia, que justamente a ellos hay que ayudar a disminuir esas brechas e integrarlos a unas cadenas modernas”.
En su análisis, Amaro insistió en la importancia de una política de Estado para el sector agrario, una agenda que incluya reglamentos para la nueva Ley Agraria, fortalecimiento institucional, impulso de APP y concesiones, inversiones en puertos, riego tecnificado, financiamiento y seguros agrícolas.
Las cifras y testimonios de 2025 configuran un nuevo panorama para las agroexportaciones sudamericanas. El liderazgo de Perú en valor exportado, el avance de productos y mercados, la diversificación chilena y los retos compartidos marcan un ciclo en el que la competencia y la complementariedad conviven en un mercado global cada vez más competitivo.