Representantes del sector tecnológico y de telecomunicaciones se reunieron hace unas semanas con la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) para advertir que los dispositivos de streaming pirata presentes en miles de hogares chilenos pueden comprometer la privacidad de sus usuarios.
La alerta se da en un contexto global que no ayuda: un reciente informe de Google, dado a conocer hoy, confirmó que un grupo de ciberespionaje chino operó en Chile y otros 41 países.
Riesgos de ciberseguridad en TV boxes y plataformas piratas
Representantes de la Cámara Chilena de Infraestructura Digital (IDICAM) presentaron ante la ANCI análisis técnicos que revelan algo que va más allá de la piratería de contenidos: estas aplicaciones solicitan permisos sin relación con su función declarada —cámara, micrófono, GPS, almacenamiento— y en dispositivos Android modificados pueden traducirse en vigilancia encubierta del usuario.
“Muchas personas creen que instalan una app para ver TV, pero pueden estar entregando acceso a funciones sensibles del dispositivo”, advierten fuentes del sector.
Tras el informe, la entidad no ha anunciado medidas concretas ni compromisos formales.
La industria evalúa ahora escalar la presión mediante nuevas acciones judiciales y reuniones con nuevas autoridades de Subtel. En paralelo, el 19° Juzgado Civil de Santiago dictó una resolución que ordena el bloqueo dinámico de 17 plataformas ilegales —incluyendo Flujotv y MagisTV—, instruyendo a Subtel a notificar a todos los ISP.
Los usuarios que intenten acceder verán: “Sitio web bloqueado por infracción a las leyes de propiedad intelectual”. Un paso que la industria valora, pero considera insuficiente sin una política activa de prevención.
La magnitud del fenómeno
De acuerdo a cifras compartidas, el 38% de los hogares con internet fijo en Latinoamérica consume contenido de TV pirateado —con un peak de 41% en el segundo trimestre de 2024, según Origin Insights—, y más de 40 millones de hogares acceden regularmente a señales ilegales a través de TV boxes, listas M3U y apps clandestinas.
Las pérdidas superan los $USD 521 millones anuales solo en plataformas de suscripción. Los sitios web ilegales siguen siendo la vía más habitual (73% de los usuarios), aunque las apps de TV pirata ya alcanzan al 39% y continúan expandiéndose.
La alerta cobra mayor urgencia en un doble contexto. El Grupo de Inteligencia de Amenazas de Google (GTIG) confirmó que UNC2814, grupo de ciberespionaje vinculado a Beijing y activo desde 2017, comprometió organizaciones en 42 países incluyendo Chile, usando infraestructura de Google Cloud para camuflar tráfico malicioso.
Los dispositivos de TV pirata y el ciberespionaje estatal comparten un vector común —el acceso no autorizado a infraestructura digital de usuarios y organizaciones— y operan con lógicas similares: se instalan silenciosamente, solicitan más permisos de los necesarios y explotan la falta de supervisión.
Que Chile aparezca simultáneamente en ambas alertas, la doméstica y la geopolítica, revela una brecha de seguridad digital que trasciende el TV box del living y llega hasta las redes de organismos públicos.