Solo siete haitianos, de los más de 200 inmigrantes, pudieron pasar el control policial debido a que tenían sus papeles emitidos por la Policía de Investigaciones (PDI) en regla. Según se explicó, la militarización de la frontera y la detención preventiva de los inmigrantes indocumentados, estaría provocando la salida desde nuestro país.

Un complejo operativo realizó la policía peruana el jueves en la frontera con nuestro país, debido a un intento de ingreso masivo de inmigrantes, principalmente haitianos y venezolanos, rumbo al norte.

Según publica el diario peruano La República, se trató de cerca de 200 extranjeros que fueron interceptados por la Policía Nacional Peruana (PNP) poco antes de llegar al complejo fronterizo Santa Rosa.

Los inmigrantes, entre ellos mujeres embarazadas y niños, pretendían cruzar la frontera caminando, no obstante, se encontraron los efectivos que les hicieron un control de identidad. Y de acuerdo al medio incaico, cerca del 40% del grupo eran menores de edad.

En el operativo, que se realizó en medio de la tensión por la cantidad de personas y la negativa de dejarlos pasar de buenas a primeras, se descubrió que la mayoría estaban indocumentados.

De hecho, solo siete haitianos pudieron pasar el control policial debido a que tenían sus papeles emitidos por la Policía de Investigaciones (PDI) en regla, por lo que el resto no pudo continuar su viaje de retorno a sus países de origen.

Esto, porque se les exigió una visa y no solo el carnet, debido a que sus países de origen no son parte del Mercosur, ni de la Comunidad Andina, donde sus ciudadanos -como, por ejemplo, los chilenos- pueden ingresar solo portando su cédula de identidad.

Una fuente de Migración del Perú, aseguró al vespertino La Segunda que al parecer gran parte del resto de los extranjeros finalmente decidieron volver a Chile.

“Ahora hay al menos unos cincuenta inmigrantes justo en la línea de la frontera entre los complejos fronterizos de Chacalluta y Santa Rosa. Por lo que se ve, en su mayoría son haitianos”, señaló la fuente.

“Por un lado, está la policía nuestra y al otro, militares chilenos. Ayer la proporción era más o menos 60-40 por ciento, en su mayoría haitianos, el resto entre venezolanos, colombianos y ecuatorianos”, agregó.

“Pero esta mañana, camino a la frontera desde Tacna, he visto algunos venezolanos camino a Chile”, agregó.

Lo sucedido dista de lo que ha estado pasando en los últimos años en la frontera norte de Chile, donde lo usual es ver a cientos de inmigrantes intentando pasar a nuestro país, y no saliendo, como lo que sucedió este jueves.

Sin embargo, las nuevas medidas impulsadas por el Gobierno del presidente Gabriel Boric, como la militarización de la zona; junto con el anuncio del Ministerio Público de dejar en prisión preventiva a migrantes indocumentados, al parecer estarían provocando el éxodo de venezolanos y haitianos.

Pero su llegada a las ciudades peruanas tampoco es bien recibida, especialmente en Tacna, donde al igual que otras ciudades chilenas como Arica, Iquique y Colchane, viven una importante crisis en los espacios públicos que son tomados por los inmigrantes.

Recordemos que una situación similar se vivió esta semana, cuando más de 300 inmigrantes de diversas nacionalidades ingresaron al Complejo Fronterizo de Colchane tras permanecer durante largas horas varados en la zona limítrofe entre Chile y Bolivia, viéndose afectados por las inclementes temperaturas de la noche altiplánica, en especial niños y adultos de edad avanzada.

Según reportaron autoridades locales de Colchane, la gestión municipal permitió que el gobierno acogiera a las personas afectadas en las instalaciones de respuesta migratoria luego de que el numeroso grupo fuera impedido de ingresar a Bolivia porque habrían llegado de manera irregular a territorio chileno.

El presidente, Gabriel Boric,aseguró que el contingente militar desplegado desde fines de febrero, tras la implementación de la ley de infraestructura crítica en las fronteras, ha impedido el paso de 7.000 personas de manera clandestina al país.

Boric ha reiterado en múltiples ocasiones la necesidad de establecer una coordinación regional para afrontar los flujos migratorios en el Cono Sur, haciendo especial referencia al éxodo venezolano que a la fecha supera más de 6 millones de personas, movimiento comparable con la masiva huida de Siria y los intentos por llegar a Europa a través del Mediterráneo.