Internacional
Martes 05 marzo de 2019 | Publicado a las 07:28 · Actualizado a las 07:43
Tener o no tener en Venezuela: en el país del bolívar el dólar es el rey
Por Gonzalo Cifuentes
La información es de Agence France-Presse
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Hacerse la manicura, comprar un vestido de lentejuelas o un simple litro de leche; en Venezuela, el país de la revolución bolivariana, todo se puede si se tienen dólares, pero a condición de ser discretos.

“Claro que recibimos d√≥lares, podemos probar tambi√©n con su tarjeta de cr√©dito internacional, si pasa no hay ning√ļn problema”, dice amable y pragm√°tico el encargado de un restaurante de Caracas. En medio de la crisis econ√≥mica, rechazar a un cliente no es una opci√≥n.

La moneda venezolana se hunde sin freno. Desde agosto pasado, cuando el presidente Nicol√°s Maduro decret√≥ una devaluaci√≥n de 96%, ha perdido adicionalmente 98% de su valor y a principios de marzo se cambia a unos 3.000 bol√≠vares por d√≥lar, aunque cada d√≠a var√≠a la tasa. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que la inflaci√≥n ser√° de 10.000.000% este a√Īo.

Por debajo de la mesa

“Hace dos o tres meses que comenzamos a recibir d√≥lares. Es algo que se hace por debajo de la mesa, si se llega a saber podr√≠a da√Īar el negocio”, admite el gerente del recinto, al se√Īalar su obligaci√≥n de declarar y pagar impuestos en bol√≠vares.

¬ŅEst√° prohibido cobrar en divisas? “No lo s√©. Pero no est√° permitido”, responde con una sonrisa.

Con vestidos de lentejuelas y sandalias doradas, la tienda de Madeleine apunta a una clientela acomodada y, sin ser exorbitantes, sus precios están calculados en dólares.

“Claro, si alguien lo pide le doy el precio en bol√≠vares al cambio del d√≠a, sino perder√≠a demasiado. Importo todo de Los √Āngeles y lo pago en d√≥lares. Tengo que mantener mi negocio”, dice.

Esta mujer de unos 40 a√Īos considera que, aunque extendida, esta pr√°ctica es “ilegal”. Y lo explica: “Para comprar un litro de leche se necesita un mont√≥n as√≠ de bol√≠vares”, asegura dibujando en el aire con las manos una torre de 20 cent√≠metros.

Pero justamente por pensar que es ilegal, ella y todos los dem√°s comerciantes entrevistados pidieron que no se mencione su nombre o el del negocio, y sobre todo que no se les grabe en c√°mara.

Un litro de leche, medio salario

Madeleine inaugur√≥ su local en diciembre. “Son muchos los que se han ido, pero yo tom√© la decisi√≥n de quedarme y trabajar aqu√≠. Sin embargo, el gobierno puede visitarme cuando quiera y cerrar mi negocio”, asevera.

Los vestidos que vende Madeleine cuestan unos 50 dólares, casi ocho veces el salario mínimo de 18.000 bolívares (seis dólares). Quienes ganan ese sueldo apenas pueden comprar dos kilos de arroz y dos de harina.

En uno de los centros comerciales m√°s elegantes de Caracas, hacerse la manicura cuesta cuatro d√≥lares. La encargada pide solamente que se le pague con billetes peque√Īos porque no tiene cambio.

Tambi√©n una tienda de souvenirs, con productos t√≠picos venezolanos, chocolate y caf√©, recibe los billetes verdes: una tableta peque√Īa de chocolate cuesta tres d√≥lares.

En ese contexto, alimentarse se convierte en un lujo. El mercado de Chacao, en un barrio de clase media de Caracas, est√° repleto de compradores y no se nota la escasez.

Mientras que los supermercados muestran heladeras vac√≠as y acumulan el mismo recipiente de salsa de tomate en varios estantes para que no luzcan desnudos, en los puestos del mercado de Chacao se ofrece de todo: frutas, pescados, carnes, delicateses. Siempre y cuando se pague el precio: un litro de leche cuesta 8.000 bol√≠vares “o tres d√≥lares”, aclara r√°pidamente el vendedor. Equivale a medio salario.

ARCHIVO | Agence France-Presse
ARCHIVO | Agence France-Presse

Tener o no tener

La dolarización de la economía cotidiana que ha ocurrido en la práctica en Venezuela refuerza la idea de una sociedad a dos velocidades en la que la supervivencia depende de tener acceso a divisas.

“¬°Hay mucho dinero en Venezuela. Fui a almorzar a un restaurante VIP el s√°bado. Estaba lleno y pagu√© 150 d√≥lares por dos personas”, refiere una visitante asidua de la ciudad, que apunta a una “√©lite chavista” surgida durante el gobierno de Hugo Ch√°vez (fallecido en 2013) y que “sigue haciendo dinero” con su sucesor, Nicol√°s Maduro.

Seg√ļn la ONU, 3,4 millones de venezolanos, equivalente a cerca de 10% de su poblaci√≥n de 30 millones de habitantes, vive en el exterior. De ellos, 2,7 millones dejaron el pa√≠s a partir de 2015. Son √©stos los que, en la medida de sus posibilidades, mantienen con remesas a los familiares que se quedaron.

A fines de enero, Maduro debió devaluar la moneda 35% para equiparar la tasa de cambio con el mercado negro, en alrededor de 3.000 bolívares por dólar. El estricto control de cambio decretado en 2003 fue suavizado en agosto para permitir a quienes tienen dólares depositarlos en el banco o venderlos en las casas de cambio. Pero casi nadie lo ha hecho.

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