Internacional
Martes 26 febrero de 2019 | Publicado a las 11:02 · Actualizado a las 16:23
Rompiendo filas y mucho más: los videos que muestran cómo deserta un soldado de la FANB de Maduro
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El primer convoy de ayuda a Venezuela, dej√≥ no solo un fallido intento por llevar la carga humanitaria el pasado s√°bado 23 de febrero. Tambi√©n caus√≥ m√°s de 280 heridos y 4 muertos en C√ļcuta, frontera entre ambos pa√≠ses.

La conmoción que dejaron los enfrentamientos era tal, que nadie confiaba en nadie. Los civiles acusaban a militares de quemar dos camiones con medicamentos y alimentos. La acusación contra los opositores vino lógicamente del bando contrario.

Pero al calor del fuego consumiendo la carga, las lágrimas de algunas personas sin poderlo apagar y las balas con las piedras cruzando una frontera bloqueada, en toda la extensión de la palabra, 3 soldados dieron la sorpresa.

Parec√≠a que se acercaban para hacer da√Īo. Lo hicieron, dado que atravesaron la frontera con un tanque a toda marcha. Algunos lesionados en el intento pero afortunadamente de menor cuant√≠a. Buscaban refugio del lado del que eran aparentemente rechazados, hasta que vieron su intenci√≥n de desertar.

En medio de la ira, el enfrentamiento y el atropello, puede verse a los que hacían resistencia, recibir a los uniformados.

Una joven venezolana con el rostro desangrado les daba una idea del saldo de su especie de “operaci√≥n escape”. Eran parte de las lesiones causadas en varias personas m√°s. No obstante, en cuesti√≥n de segundos “se cambiaron el chip”.

Suena coloquial, pero es una verdad que se ha revestido de complejidad para quienes hicieron filas en favor de un r√©gimen y ahora, las rompieron a fin de cruzar una frontera, a√ļn que las formas fueran las m√°s disruptivas.

Militares colombianos recibiendo a otro venezolano
Militares colombianos recibiendo a otro venezolano

270 “desertores” a la fecha

Las historias llegan desde la frontera con Colombia, pero también desde Brasil. Ahí, los protagonistas fueron dos ex miembros de la GNB.

“No es f√°cil tomar esa decisi√≥n. Mis compa√Īeros tienen miedo. Nosotros tambi√©n tenemos miedo. Falta valent√≠a. Hay que tener coraje. Dejamos nuestra familia. Nuestros hijos est√°n en casa”, dec√≠a Jorge Luis Gonz√°lez, ya en una nueva realidad en territorio brasile√Īo.

Medios internacionales ya cifran la deserci√≥n de soldados en 270. Un n√ļmero real pero √≠nfimo, si contamos con que esta fuerza hab√≠a crecido hasta los 500 mil integrantes en 2017.

“La orden es masacrar al pueblo”, gritaba otro de los soldados que desertaban el 23 de febrero pasado, pero en situaci√≥n m√°s convulsionada.

Una transici√≥n “como en Chile”

¬ŅQu√© pasar√° con los soldados desertores? No hay que ser experto en pol√≠tica internacional para plante√°rselo. Al calor de los acontecimientos, es f√°cil que los “seduzcan” a abandonar a su ejercito. Los que cruzaron el umbral, tienen la duda directa y el miedo a lo que viene.

Varios de ellos, pudieron reunirse con Juan Guaid√≥, presidente interino de Venezuela, quien en su visita a C√ļcuta y en una imagen, quiso llevar la calma en horas oscuras para cualquiera que tome esa decisi√≥n.

Tv Venezolana
Tv Venezolana

“Vi claramente como hubo brazos ca√≠dos de muchos oficiales”, les dice Guaid√≥ a un grupo de militares que decidieron romper filas, luego de se√Īalar que hubo colectivos, seg√ļn sus palabras, incendiando los camiones con la ayuda humanitaria.

“Fuera la tiran√≠a, viva la libertad, comandante en jefe”, le dice uno de los uniformados. Est√°n esperanzados a esa amnist√≠a que les propone el gestor de la causa contra Maduro.

“Nosotros ya ofrecimos un plan de amnist√≠a para oficiales, lo que puede acarrear en nuevas deserciones y abandono en la base de apoyo del Gobierno”.

¬ŅPero como distinguir√°n a los que han sido leales a Maduro, hasta la m√©dula? “Cada caso es diferente. La idea es que la transici√≥n sea hecha como se hizo en pa√≠ses como Chile”.

Apela al aliado por excelencia para lograrlo. “Por ah√≠ es posible ver que es una cuesti√≥n de tiempo para que un n√ļmero cada vez mayor de ellos se junte a nosotros”.

Se aferra a arrancar un poco de poderío a su otrora rival, luego de conseguir un importante cerco diplomático con el Grupo de Lima y otras organizaciones de estados como la UE. Qué decir de las sanciones económicas que EEUU está aplicando al régimen.

“¬°Ayuden a mi esposa!”

No fue f√°cil cruzar. Dejaron una vida atr√°s, que, aunque carente de alimentos, significa alejarse de seres queridos.

“Ayuden a mi esposa”, dec√≠a un guardia bolivariano la noche del pasado s√°bado, cuando logr√≥ cruzar, pero dejando a su mujer del otro lado de la frontera con C√ļcuta y a merced de quienes pudieran “castigarla” por faltar al uniforme de la GNB.

“Eso es lo que ten√≠as que hacer”, se escucha una voz, en medio de los v√≠tores por su decisi√≥n. Iba con las manos alzadas, en son de paz, como en la guerra cuando un uniformado o rebelde decide entregarse al oponente. Pero no dejaba de gritar “mi esposa est√° ah√≠. Ah√≠ vienen los guardias. ‘Marico’, mi esposa ahi”.

Los que le acog√≠an, como en un portal diferente, trataban de consolarlo, pero no dejaba de mirar atr√°s. Son esos momentos en que los dilemas de la vida dejan de ser triviales, como cuando se “rompen filas”.

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