Internacional
Miércoles 13 febrero de 2019 | Publicado a las 10:37 · Actualizado a las 10:52
"Vacío de poder": Bolsonaro trata de gobernar Brasil desde la habitación de un hospital
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Las grandes definiciones en Brasil, como la crucial reforma de las jubilaciones prometidas a los inversores, están pendientes de la recuperación del presidente Jair Bolsonaro, que desde hace más de dos semanas se recupera en un hospital de Sao Paulo de una cirugía abdominal, sostienen analistas.

Bolsonaro podría recibir el alta esta semana; pero este periodo de administración a media máquina ha expuesto fricciones y luchas de poder en su flamante gobierno, iniciado el 1 de enero.

Una de esas líneas de tensión se manifestó entre Bolsonaro y su vicepresidente Hamilton Mourao, que solo lo reemplazó en el cargo el día de la operación y el siguiente. Luego, Bolsonaro volvió a asumir sus funciones, aunque los médicos le mantuvieran hasta ahora un régimen de visitas restringidas y le recomendasen hablar lo menos posible.

“¬ŅMe quieres matar?”, pregunt√≥ Bolsonaro a Mourao en una conversaci√≥n telef√≥nica el pasado fin de semana, seg√ļn relat√≥ el vicepresidente a la prensa, aclarando que se trataba de una broma.

Varios analistas consideran que la actividad reducida de Bolsonaro genera consecuencias.

“Hay una especie de vac√≠o de poder en estas semanas, con la ausencia alargada del presidente”, dijo Thomaz Favaro, director de la consultor√≠a Control Risks.

Hay “un poco de preocupaci√≥n” en los ministerios y las agencias y empresas gubernamentales acerca de c√≥mo impulsar la agenda del nuevo presidente ultraderechista, agreg√≥.

Bolsonaro, de 63 a√Īos, est√° hospitalizado desde el 28 de enero, un d√≠a antes de someterse a una cirug√≠a que le retir√≥ una bolsa de colostom√≠a que llevaba a consecuencia de una pu√Īalada que recibi√≥ en septiembre, durante un acto electoral.

El capit√°n

Durante su hospitalizaci√≥n, Bolsonaro, un excapit√°n del Ej√©rcito, ha querido mantener la imagen de un l√≠der al frente del pa√≠s. Su principal herramienta, como durante la campa√Īa electoral, han sido las redes sociales, a trav√©s de las cuales informa con textos, fotos y v√≠deos de sus actividades diarias y del avance de su recuperaci√≥n y comenta temas pol√≠ticos.

A sus escasos visitantes se los ve portando mascarillas higiénicas, como clara condición médica para reunirse con el convaleciente jefe de Estado.

Los brasile√Īos han seguido diariamente lo relacionado con su estado de salud a trav√©s de partes m√©dicos y las conferencias de prensa de su portavoz,
que informaron incluso de retrocesos como el registrado días atrás con un cuadro de neumonía.

Pero las disputas entre sus aliados, en torno a las prioridades de su gobierno y a los lineamientos de la reforma de las jubilaciones, han creado cierto desgaste que Bolsonaro deber√° enmendar r√°pidamente al regresar a Brasilia.

Y deber√° contener la influencia de Mourao, un general retirado que, pese a no haberlo reemplazado oficialmente, se ha mostrado activo en sus contactos con parlamentarios, periodistas y diplom√°ticos.

El vicepresidente enfureci√≥ al entorno de Bolsonaro -incluyendo a sus hijos, tres de los cuales son pol√≠ticos- al cuestionar en p√ļblico los argumentos oficiales que justificaban la flexibilizaci√≥n de la tenencia de armas y por poner en duda la promesa presidencial de trasladar la embajada de Brasil en Israel de Tel Aviv a Jerusal√©n.

En un editorial, el Estado de S.Paulo lament√≥ la “par√°lisis administrativa” causada por la prolongada hospitalizaci√≥n de Bolsonaro.

“El gobierno es ejercido actualmente por alguien sin condiciones de salud para tal tarea, sufriendo la influencia directa y amplia de sus hijos,
que no recibieron ni un voto para presidente ni ocupan cargos de ministros”, rese√Ī√≥ el texto.

Lucha en torno al sistema de pensiones

La reforma del sistema de jubilaciones tensa a√ļn m√°s la situaci√≥n tras bastidores.

Bolsonaro ganó la presidencia, en parte, por prometer a inversores la revisión de la economía proteccionista de Brasil. La tarea ha sido delegada a su ministro de Economía, Paulo Guedes, un liberal formado en Estados Unidos.

Ambos han estado sincronizados p√ļblicamente, pero mantienen diferencias en torno al t√≥pico de la reforma de ese sistema, esencial para sanear las cuentas p√ļblicas. El jefe del gabinete, Onyx Lorenzoni -de quien se afirma que mantiene una √°rida relaci√≥n con Guedes- dijo que el proyecto ser√° difundido esta semana antes de ser enviado al Congreso, pero s√≥lo despu√©s de contar con el aval de Bolsonaro.

La filtración de un borrador la semana pasada mostró divergencias de los conceptos inicialmente defendidos por Bolsonaro en torno a la edad mínima para jubilarse.

La reforma requeriría cambios constitucionales que deben ser votados por una mayoría calificada de tres quintos del Congreso. De ser aprobada, podría generar ahorros de hasta un billón de reales (USD 273.000 millones) en una década, de acuerdo con Guedes.

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